Mérito y capacidad

Estamos viviendo una época en la que con el mayor porcentaje de universitarios de la historia vemos cómo no es el mérito y capacidad la cualidad más valorada.

Nos encontramos con camareros con dos carreras y varios idiomas y políticos que no han superado el bachillerato. En muchos ámbitos profesionales, administración, medicina, justicia, prensa y principalmente en los partidos políticos se tiran los trastos a la cabeza acusándose unos a otros de enchufismo, el hecho de colocar a afines es tan antiguo como el mundo, aunque no sea ético.  

De lo poco que conozco en que esto ya no ocurre es en el acceso a las academias generales de las Fuerzas Armadas españolas, porque se accede a ellas por nota de corte, antes había sagas familiares en los tres ejércitos en las que algunos apellidos ilustres dentro de la milicia todos superaban las pruebas, en teoría complicadas, porque es difícil que a cinco hermanos se les den bien las ciencias y tengan unas condiciones físicas optimas, era demasiada homogeneidad, esto ya no ocurre.

Sin embargo seguimos viendo infinidad de profesiones en las que las sagas sí perduran: el abuelo colocó al padre, el padre al hijo y así sucesivamente, usan su influencia para colocar a hijos o amigos sin que se valore el mérito y capacidad de personal mejor cualificado si no su vínculo afectivo o interés particular, no es de extrañar el éxodo de jóvenes al extranjero.

Agustín Aznar