La izquierda no ha fracasado

Aunque después de las pasadas elecciones parece que la izquierda ha sufrido un serio revés, me parece que no ha fracasado en sus planteamientos. Ya he dicho otras veces que lo que realmente le importa no es tanto el progreso económico de la Nación española, sino conseguir el cambio de mentalidad en la mayoría de la gente, hasta conseguir una completa secularización de la vida, de las costumbres y de las Instituciones. Entonces, que ser de izquierdas o de derechas dará lo mismo porque, en el fondo, todos pensarán igual en los temas fundamentales.

Aunque después de las pasadas elecciones parece que la izquierda ha sufrido un serio revés, me parece que no ha fracasado en sus planteamientos. Ya he dicho otras veces que lo que realmente le importa no es tanto el progreso económico de la Nación española, sino conseguir el cambio de mentalidad en la mayoría de la gente, hasta conseguir una completa secularización de la vida, de las costumbres y de las Instituciones.  Entonces, que ser de izquierdas o de derechas dará lo mismo porque, en el fondo, todos pensarán igual en los temas fundamentales.

¿Cómo lo consiguen? Aplicando al pie de la letra los postulados del fundador del partido comunista italiano, Antonio Gramsci, que decía que hay que crear una nueva estrategia revolucionaria específica para lograr el triunfo de la izquierda en Europa occidental y, para ello, hay que conquistar ideológicamente a los intelectuales, sobre todo a través de la escuela, que debe sustituir a la Iglesia.

Los intelectuales son considerados los difusores más eficaces de las ideas. La universidad, el magisterio, la enseñanza, el arte, los medios de comunicación, deben hacerse de izquierdas y portadores del cambio de valores en la sociedad. Se trata de elaborar un nuevo “sentido común” desarraigado de la tradición Cristiana.

Es decir, todo argumento que niegue la existencia de Dios será calificado de “moderno”, “progresista” y “democrático”; mientras que los argumentos que lleven a una creencia en Dios y en la vida eterna serán acusados sin piedad de “antiguos”, “reaccionarios” y “fascistas”.

Así es como se está educando a la juventud en muchas escuelas públicas y ya se están notando los resultados. Suprimieron la enseñanza de la religión y la sustituyeron por la asignatura de “Educación para la ciudadanía” que no es otra cosa que un conjunto de aberraciones. Fomenta la desobediencia y el menosprecio a los padres, la masturbación, la incitación a  tener relaciones sexuales de todo tipo y lo antes posible, para ello se reparten preservativos de forma indiscriminada, se apoya la juerga del fin de semana, el botellón y la burla a todo tipo de religión o de creencia.

Todo esto, junto con la proliferación de revistas y películas pornográficas, incitan constantemente a la gente joven a buscar el placer de forma egoísta e indiscriminada. El resultado es que muchos de estos jóvenes están como anestesiados y sin ningún ideal que no sea trabajar poco, ganar lo máximo posible y pasarlo bien.

Entonces habrá llegado el momento de manejar a esas personas, arrastrándolas a organizar concentraciones o manifestaciones, que serán consideradas como un producto de la indignación popular, que se irá transformando fácilmente en un poderos grupo de presión dirigido por la izquierda.