Valencia barre a Casademont en un partido sin historia (85-56)

Casademont Zaragoza entró bien al partido, pero acabó sucumbiendo ante el potencial ofensivo de un Valencia Basket prácticamente infalible en sus tiros. 
marionaortizouvina
photo_camera marionaortizouvina

Vaparalo durísimo en forma, no tanto por fondo, de Casademont Zaragoza con una derrota en la cancha de Valencia Basket por 85-56. Las de Cantero aguantaron el tipo el primer cuarto y parte del segundo, pero acabaron siendo barridas por un rival enorme en calidad y porcentajes.

La que empezó rompiendo el hielo, con manejo, velocidad y acierto fue Mariona con cuatro puntos consecutivos. De hecho, reflejo de lo que sería el primer cuarto: un alarde de calidad ofensiva, por parte de ambas escuadras. Casademont tenía estudiado el ataque buscando a Diallo en pintura, superior a Hempe como ya lo fue en la ida. Pero Valencia, equipazo top en Europa, no iba a ser menos. Iagupova, Casas, Hempe...todas aportaban y amenazaban con escaparse en el electrónico, sobre todo con un parcial de 7-0.

Eso sí, las rojillas frenaban la sangría y seguían con el plan. Acierto, sin duda. Entre Diallo y Mariona mantenían muy a flote a las mañas y la duda era saber si el duelo tras las primeras rotaciones seguiría igualado. Saldrían vivas las visitantes gracias, en especial, a un triple de Vega Gimeno, la capitana. Una canasta final de Valencia llevaría el choque al primer bocinazo con 25-21 y una evidencia, muy fácil de escribir y poco de ejecutar: intentar bajar los guarismos ofensivos de Valencia y mantener los propios.

Al inicio del segundo, primer conato serio de escaparse el partido. Triples consecutivos, poco ortodoxos, de Romero y la mítica Alba Torrens para llevar el choque la barrera psicológica de los 10 puntos, 31-21. Tocaba agarrarse a lo que fuera, sobre todo a los libres. Desde ahí intentaban frenar Gervasini y Fiebich el vendaval de Torrens, haciendo daño con facilidad a Holesinska. Y si no era ella, era Ouviña.

En algún momento tendrían que empezar a fallar triples, pensaría Cantero, rozando el pleno. Y el quinteto ideal de Casademont se empezaba a cargar de personales al intentar elevar el nivel defensivo. Mal negocio. Eso sí, se mantenía la distancia a 10, con 37-27 a seis para el descanso. El ritmo anotador bajaría, se afearían los porcentajes locales, y aparecería alguna pérdida. Pero de poco serviría.

Valencia, plantilla más profunda, de mayor calidad y creada con barra libre de dinero, empezó a pesar demasiado. Iaguapova con un triple desde su salón elevó a 16 la distancia, con 46-30, y el riesgo de “traje” era cada vez mayor. De hecho, 52-32 al descanso y un mundo por remontar. Merece siempre Casademont tenerle fe, pero rozaba la quimera más absoluta.

SEGUNDA PARTE

Buscar no perder el average individual con Valencia, por tanto partido nuevo, era el objetivo de Casademont. Las mañas apretaban más atrás, trataban de retomar el plan inicial con Diallo en pintura, pero necesitaban mucho, muchísimo, de las Fiebich, Atkinson y compañía para tratar de acercarse. Y la defensa de las de Burgos permitía pocas florituras. Pese a un leve recorte, otra vez Torrens elevaba a 20 y apagaba las ya de por sí escasas esperanzas.

Una sensación que llegaba también a la pista. Valencia quería hacer sangre por gusto y también por necesidad clasificatoria; Casademont, como decía la canción, se dejaba llevar. No sin orgullo, eso sí, como mostró Mariona Ortiz, expulsada antes de llegar al final del tercer cuarto. Y el millonario rodillo valenciano elevó por encima de 30 la herida, hasta el 76-43 para entrar al último y definitivo. No así decisivo.

Del último lo mejor es comentar poco, olvidar y asumir que perder en Valencia es lo normal, por mucho que Casademont haya acostumbrado a su parroquia a proezas semejantes. De hecho, las opciones europeas siguen intactas en la máxima competición, por lo que el 85-56 final duele, cómo no va a hacerlo, pero no debe suponer ningún drama más allá.