El Real Zaragoza salda por ahora su deuda pendiente con el gol

El Real Zaragoza ha celebrado por todo lo alto su victoria ante la Ponferradina. Foto: Real Zaragoza

Superada ya la jornada 5 de la presente temporada, se puede decir que -al menos por ahora- el Real Zaragoza ha saldado su deuda pendiente con el gol. Giuliano Simeone fue el encargado de dar la vuelta a la tortilla y cambiar la ausencia absoluta de tantos por encadenar tres goles en dos partidos. La racha debe mantenerse y a ella se deben sumar jugadores como Mollejo o Vada, que cuentan con ocasiones, pero no con puntería.

Todavía con el dulce sabor de la victoria en el paladar, el Real Zaragoza ve la situación con otros ojos. Sí, se acaba de salir del descenso y el playoff queda a cuatro puntos de distancia, pero el cuadro maño dejó ver pinceladas de un equipo serio. Los automatismos de los que habla Juan Carlos Carcedo han sido ahora cuando se han puesto de verdad en práctica y, sobre todo, cuando han surtido efecto.

Tres zarpazos del joven Simeone han valido para estrenar la cuenta goleadora y, en el último enfrentamiento, también la de victorias. La pelea del joven atacante ha sido imprescindible para lograrlo, porque sirve para suplir cualquier tipo de carencias que muestre en el juego. Primero supo sorprender con un sombrerito y, después, estar donde tenía que estar para rematar el 1-2. Así pudieron llevarse el triunfo los maños.

El Real Zaragoza también encajó, pero dio sensación de ser sólido atrás. Fue un golazo de Nwakali, poco acostumbrado a ejercer esa función. De hecho, este ha sido el primero tras un año y medio donde no ha visto puerta. Pero más allá de esa acción, Cristian Álvarez no tuvo que emplearse y confió en una defensa compuesta por Lluís y Jair bien consolidada.

Sin entrenamiento hasta el próximo miércoles, el Real Zaragoza tendrá tres días para preparar su próximo compromiso, en La Romareda ante el Sporting de Gijón. Ahí, los de Juan Carlos Carcedo deberán demostrar que el triunfo y los goles no son un mero espejismo, sino que han venido para quedarse. Lo que está claro es que desde el triunfo siempre es sencillo corregir y mejorar.

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