Peñarroya de Tastavins, el pueblo con un santuario que esconde un secreto y un dinosaurio

Una ermita medieval, otra barroca y una hospedería componen un santuario catalogado como Patrimonio de la Humanidad

Hace unos 110 millones de años un dinosaurio herbívoro cuellilargo de unos 17 metros de longitud y un peso de entre 15 y 20 toneladas campaba a sus anchas por un pequeño territorio que hoy conocemos como Peñarroya de Tastavins. Y fue allí, en ese municipio del la comarca del Matarraña, donde se encontraron los restos de este saurópodo al que se bautizó como Tastavinsaurus sanzi y que es una de las mejores especies encontradas en Europa y en todo el mundo por el óptimo estado de conservación que presentaba. Ahora, la localidad alberga en su sede de Dinópolis el esqueleto completo de este dinosaurio que ya se ha convertido en icono y emblema. Pero, Peñarroya de Tastavins es mucho más y es que lo medieval, lo gótico, la historia y el arte se juntan en su Santuario de la Virgen de la Fuente, un espacio mágico en el que el murmullo del agua lo llena todo.

Una ermita medieval, otra barroca y una hospedería componen un santuario catalogado como Patrimonio de la Humanidad. Y es que esconde un tesoro muy difícil de ver en la provincia de Teruel, una estructura de madera policromada del mudéjar aragonés. Cuando uno mira hacia el cielo de la ermita gótica puede ver esa techumbre de madera decorada con todo tipo de detalles florales. Una estructura única que solo puede verse allí y en la catedral de Teruel.

Peñarroya de Tastavins es de esos municipios en los que merece la pena perderse

Además de lo impresionante de la arquitectura y del encanto que rodea al Santuario hay que destacar también el precioso paraje natural en el que se encuentra. Y es que el agua brota en cada rincón por las fuentes y los riachuelos que embellecen el jardín. Además, en la hospedería del Santuario podrás sentirte como en el medievo y convertirte en protagonista de leyendas y cientos de historias.

Peñarroya de Tastavins es de esos municipios en los que merece la pena perderse. Con menos de 500 habitantes, la mayoría de la población vive de la ganadería y de la agricultura. Y para acercarse un poco más a esa forma de ganarse la vida está el Museo y Centro de Interpretación del Cerdo que se puede visitar y conocer de manera totalmente gratuita.

Hace unos 110 millones de años un dinosaurio herbívoro cuellilargo de unos 17 metros de longitud y un peso de entre 15 y 20 toneladas campaba a sus anchas por Peñarroya de Tastavins

Otros de los grandes atractivos de la localidad es la majestuosa iglesia parroquial de Santa María la Mayor que, datada del siglo XVIII, es uno de los edificios más bonitos que se erigen en las calles de Peñarroya, plagadas de casas palaciegas y construcciones únicas. Una de ellas es el ayuntamiento que esconde un pequeño secreto y es que si te fijas bien podrás encontrar una auténtica cárcel. Gracias a la musealización del espacio, el visitante puede adentrarse en ella y ver cómo se sentían los reos.

Y para los amantes de la naturaleza, las rocas del Masmut es una de las paradas obligatorias del recorrido. Con una altura de 1058 metros, las paredes verticales de la montaña te «engullen» en un sendero en el que uno se siente embriagado de tanta belleza natural. Y, si tienes suerte, podrás ver los numerosos buitres que se agazapan en lo alto de las montañas.

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