La comarca Campo de Borja ha atendido a cerca de 400 personas por el incendio de Añón de Moncayo

El pabellón de Borja ha sido el espacio que más personas desalojadas ha recibido

Nunca se llega a estar preparado para cualquier tipo de catástrofe natural. Y, cuando se trata de un incendio como el que todavía afecta a las comarcas de Tarazona y el Moncayo y Campo de Borja, la realidad es que cada minuto cuenta. Tan solo dos horas después de conocer la gravedad del incendio de Añón de Moncayo, desde la comarca Campo de Borja se puso en marcha un dispositivo de ayuda para acoger a los vecinos de los diferentes municipios desalojados que necesitaron salir de sus hogares prácticamente con lo puesto.

Siempre en coordinación con su comarca vecina y con el resto de instituciones, asociaciones y voluntarios que quisieron aportar su granito de arena, en Campo de Borja se llegó a 400 personas. «Las evacuaciones se estaban produciendo muy rápido y enseguida los Servicios Sociales de la comarca se pusieron en marcha para hacerlo posible. Entre todos pudimos llegar a atender a 400 personas, aunque todas ellas no se quedaban a dormir y a comer. Solo que, al inicio, hasta que se les reubicaba, les atendíamos en el pabellón de Borja», explica la presidenta de la comarca Campo de Borja, María Eugenia Coloma.

En la localidad de Borja, además del pabellón, también se habilitó el espacio de la guardería hasta el que llegaron familias con niños. Mientras que, cuando fue necesario desalojar Ambel y Bulbuente, fue el albergue de Magallón el que tendió la mano, junto a la peña zaragocista de la localidad y el propio restaurante que también cedieron sus salas para los turnos de comida.

Sin embargo, reconoce Coloma, pese a la coordinación con la que han sacado todo adelante, nunca habían tenido que actuar en una situación igual. «Nosotros habíamos actuado ya en Novillas cuando la riada, pero eran pocas personas y habíamos tenido algo de tiempo para preparar. Esto fue muy rápido. Hay que destacar que el Ayuntamiento de Borja mostró rápidamente su disponibilidad para ceder el pabellón y luego lo demás también ha ido funcionando porque los Servicios Sociales coordinaron todo de maravilla. La comarca ha actuado con mucha solidaridad y entereza», reconoce.

Ahora, aunque la situación parece estar más en calma, la realidad es que todavía queda mucho trabajo por delante. En especial, para agricultores y ganadores que miran con miedo el futuro de sus tierras y ganados. Es por este motivo que, además del Instituto Aragonés del Agua que ya se encuentra trabajando en los diferentes municipios para garantizar el agua potable, el Gobierno de Aragón también se están valorando ya las zonas quemadas para ver cuantos campos se han visto afectados. En esta línea, y con el incendio todavía sin darse por sofocado, las diferentes instituciones también solicitarán al Gobierno de España que se declare zona catastrófica.

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