Mis hijos, de 11 y 15 años, no hacen más que pedir dinero y mi exmarido les consiente todo. Me he convertido en la mala de la película y solo quieren estar con él.

Los padres que se separan deben encontrar la forma para seguir educando a sus hijos por separado, e intentar llegar a acuerdos para que sus acciones no repercutan en su futuro.

No todas las separaciones llegan a ser amistosas. En estos casos, aun se debe extremar más el respeto por el otro e intentar no criticar al padre/madre delante de los hijos. Se trata de buscar un punto de equilibrio, tratar de comunicarse para entender la manera de pensar de la otra persona. Es importante que establezcáis pactos, y que siempre sean respetados, sobre los límites que vais llevar a cabo con vuestros hijos, así como normas y rutinas que favorezcan la confianza y seguridad que necesitan para su desarrollo.

En cuanto a los hijos, hay que explicarles que en cada casa hay unas reglas diferentes, debido a las diversas formas de educar que ambos empleáis, y que ambas se tienen que respetar. En lugar de criticar, conviene optar por enseñarles que existe una alternativa, que es la tuya, y que es más beneficiosa para ellos haciéndoles ver el por qué. Hay que entender la situación como una oportunidad para ayudarles a que desarrollen su pensamiento crítico, sentando así las bases para la persona adulta en las que ambos se van a convertir.

Mi consejo: Un desequilibrio en las reglas de convivencia y comportamiento no conduce a resultados positivos, por lo que merece la pena establecer una buena comunicación por el bien de los hijos.

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