Menos uva, pero «sanísima»: la «inmensa» ola de calor reduce la vendimia a los 120 millones de kilos

El pistoletazo de salida lo dio, como es habitual, la D. O. Somontano

Las cuatro denominaciones de origen de Aragón tienen previsto recoger alrededor de 120 millones de kilos de uva en la campaña de vendimia, que ya ha dado sus primeros frutos en las viñas del Somontano. La “inmensa” ola de calor vivida en los últimos meses en la Comunidad ha propiciado un ligero recorte en comparación con las cifras de la pasada campaña, que estuvieron en torno a los 130 millones, dejando una uva más pequeña pero que, en líneas generales, será “sanísima”.

El pistoletazo de salida lo dio, como es habitual, la D. O. Somontano, que recogía los primeros kilos de la uva blanca chardonnay la pasada semana y el miércoles ya comenzó la campaña de forma generalizada en sus 30 bodegas. En total, calculan que contarán con unos 17 millones de kilos, lo que sería una cosecha “media” de la D. O. “Estamos sufriendo un final de primavera y verano muy caluroso, arrastrando unas escasas precipitaciones. Desde la primera ola de calor no ha llovido nada, lo que hace que tengamos que adelantar la vendimia”, ha señalado su presidente, Francisco Berroy, garantizando que será una uva “sanísima”, pero pequeña.

Por su parte, la D. O. Cariñena será la que más uva recoja durante las próximas, con unas previsiones que oscilan entre los 60 y los 65 millones de kilos, una “merma importante” respecto a años anteriores por la “inmensa ola de calor”, como ha explicado su presidente, Antonio Ubide. “La calidad es muy buena. El tamaño de la baya es reducido, por lo que habrá una concentración aromática interesante, pero el calor ha hecho que haya una merma considerable”, ha afirmado.

La D. O. Somontano recogía los primeros kilos de la uva blanca chardonnay la pasada semana y el miércoles ya comenzó la campaña de forma generalizada en sus 30 bodegas

Igualmente, en la D. O. Campo de Borja prevén una reducción de, aproximadamente, un 7%, pasando de 29 a unos 26 millones de kilos de uva, manteniéndose, no en vano, por encima de la media de la zona. Será, como ha valorado su presidente, Eduardo Ibáñez, «la uva más sana en años», gracias a una buena primavera que favoreció su cuajado y floración. «Será excepcional. Está sanísima y las enfermedades ya no atacarán. Ya hemos recogido algo de uva blanca y las tintas vendrán unos diez o doce días antes que el año pasado», ha añadido.

Finalmente, la D. O. Calatayud, con unas 3.500 hectáreas, el 60% dedicadas a la garnacha, es una de las últimas en vendimiar, y, aunque estiman que todavía falta un mes para arrancar la recolección, prevén una buena cosecha superior a los doce millones del año pasado. “Va a ser una buena cosecha, con una uva muy sana. Estamos seguros de que vamos a igualar o superar la del 2021, aunque falta mucho tiempo. No sabemos si va a llover o no. Este calor tan excesivo o continuo puede condicionar a que se adelante la cosecha”, ha remarcado su responsable, Miguel Arenas.

Con la pandemia superada, pero afrontando la subida de los precios

Así, estas cuatro denominaciones afrontan una campaña que estará marcada por la situación económica derivada de la guerra en Ucrania. Y es que, una vez “olvidados” los problemas de la pandemia, los incrementos de costes obligan a realizar un “esfuerzo tremendo”, destacan en la D. O. Calatayud, quienes exportan alrededor del 80% de la producción. “Se ha encarecido prácticamente todos los servicios y lo que afecta a las bodegas. Están tratando de contener el precio y no repercutirlo en el vino, pero han subido el corcho, el vidrio o el papel, y hay que agradecerle el esfuerzo”, ha expuesto Arenas.

En la D. O. Somontano garantizan que será una uva “sanísima” pero «pequeña»

A su vez, el bloqueo de los mercados en Rusia obliga a buscar nuevos mercados, lo que provocará un aumento de la competencia en terceros países, como lo sufre la D. O. Somontano. “Rusia era un país receptor y si las denominaciones ya no pueden vender allí, irán a hacerlo en otros mercados donde estábamos los demás. Estos conflictos internacionales siempre afectan y al vino le perjudica un poco”, ha remarcado Berroy.

No en vano, en la D. O. Borja calculan que el coste de la materia seca, es decir, las botellas, cápsulas o etiquetas, entre muchos otros, se ha incrementado hasta un 30%, pero «la uva no ha subido un 30%», sino que «lo asumimos los viticultores». «Estamos cobrando el kilo de uva incluso más barato que en 2019. Nosotros somos los que estamos pagando el pato. Ha subido todo y así estamos», ha lamentado Ibáñez.

De hecho, entre las marcas se extiende el dilema sobre si trasladar este aumento de costes en el precio final de cada botella. En la D. O. Cariñena, Ubide reconoce que sí se repercutirán “en la medida en la que podemos” en el producto final. “Tenemos unos costes y si estos suben, tendremos que subir el precio del vino. No nos queda otra”, ha añadido.

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