De Morata de Jiloca a las grandes estrellas de Hollywood: la gran historia del torero Abilio Langa

Abilio Langa (izquierda) junto al actor Peter O'Toole.

A mediados del siglo pasado, en España no había personas más famosas que los grandes toreros. La afición por la fiesta taurina estaba extendida por todo el país y por todos los estratos sociales. Una forma de reunir a toda la sociedad en torno a un mismo espectáculo. Uno de esos toreros, Abilio Langa, natural de Morata de Jiloca, traspasó como pocos esa barrera del espectáculo: más allá de las corridas, este aragonés fue capaz de codearse con las altas esferas del mundo del arte.

Por ello, por la relevancia de su figura y lo curioso de su historia, su pueblo le homenajeará el próximo 5 de agosto con la inauguración de su propia exposición. Una muestra que nace en plenas fiestas patronales y tiene como objetivo poner en valor la historia del propio Abilio, a través de un gran archivo fotográfico y de un pequeño reportaje audiovisual, realizado por sus tres hijos.

Abilio, Adolfo y Alfredo Langa recuerdan cómo su padre tuvo que mudarse desde Zaragoza hasta Sevilla para cumplir su sueño de ser matador de toros. “Le costó mucho hacerse con un hueco en el mundillo, aunque tomó pronto la alternativa con los novillos”, comentan sus hijos, que aseguran que su padre era muy querido por los ganaderos: “Tenía talento y a ellos les gustaba que fuese mucho a los tentaderos, pero algunos toreros no les hacía gracia este tipo de competencia”. “Creemos que era muy bueno, pero le faltó padrino para estar en las primeras filas”, resumen los tres hermanos, orgullosos de como su padre recorría toda la península en busca de un hueco donde lucir su arte.

Un recorrido que el propio Abilio Langa combinaba con todo tipo de trabajos, “porque hacía cualquier cosa legal por sacar adelante a la familia”. Ese movimiento inquieto y esas ganas de asegurar una buena vida para los suyos destapó en Abilio un nuevo talento: el séptimo arte le reclamaba. De ilustre novillero a extra en numerosas producciones de la época e, incluso, a doble de acción de algunos de los actores más importantes del momento.

“Era una época en la que en España se rodaban muchas películas porque era un país muy barato”, cuentan los tres hermanos Langa, que señalan como su padre formó parte del reparto de “Lawrence de Arabia”, una de las grandes películas del siglo XX. “En un fragmento de la película se le puede ver vestido de capitán del ejército inglés”, cuentan entre risas, por esa curiosa imagen que es ver “a un hombre nacido en Morata de Jiloca como una de las referencias del ejército británico”.

Esta participación en la producción hollywoodiense le sirvió para establecer una cierta amistad con Peter O’Toole y Anthony Quinn, con los que compartió muchos momentos, siempre cercanos a los toros y al deporte. También llegó a conocer a Ava Gardner, “aunque fue en una fiesta y no se hicieron mucho caso”, poco antes de que Frank Sinatra llegase a Madrid en busca de las infidelidades de su esposa. Cierra esta terna de artistas el mismísimo Pablo Picasso: “En Francia le brindó una faena y Picasso le pintó un toro en el capote como agradecimiento”.

Hollywood, arte, la farándula de la época y mucho toro. Una vida única, la de Abilio Langa, que se podrá conocer en profundidad en Morata de Jiloca. Su localidad natal, además, contará desde este año con un cabezudo torero, en recuerdo de uno de sus vecinos más ilustres.

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