Acabo de tener un sobrino y su padre no quiere que vayamos a visitarle. Le ha comido la cabeza a mi hermana para que nos lo diga.

La relación que se tiene con los hermanos es quizás una de las más importantes que se tiene en la vida. Se trata de una persona con la que se convive durante la infancia y gran parte de la vida. Por lo que el tener una buena relación, incluso en la edad adulta, es muy importante.

Cuando surge un problema de este tipo, lo mejor es tomar un poco de distancia para reflexionar sobre nuestra postura y la del otro. Es imprescindible ponernos en el lugar del otro y tratar de entender de dónde vienen las causas de esta acción con la que no se está de acuerdo. Si bien siendo conscientes de que entenderlo no tiene que suponer dar la razón de forma automática, simplemente es comprender el punto de vista de tu hermana y su pareja para tratar de acercar posturas.

La solución al conflicto dependerá en gran medida de vuestra habilidad para solucionarlo, saber explicar vuestra opinión y motivos al respecto, controlando las emociones y no reprochando acontecimientos pasados. No obstante, tú vas a hacer todo lo que esté en tus manos, pero es importante que tu hermana también ponga de su parte. No te sientas culpable si lo intentas y haces todo lo posible por solucionarlo y al final esto no sucede.

Mi consejo: En la medida que os sea posible, procurar reparar esta situación. La herida que suele dejar el distanciamiento con un hermano/a es dolorosa y profunda. Sanar ese lazo siempre es una buena inversión.

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