Una mirada aragonesa al drama femenino tras la invasión de Ucrania

Las mujeres y los niños son los principales perjudicados en la guerra. FOTO: Javier Martín

Hace menos de medio año, Europa volvió a notar en sus propias carnes el horror de la guerra. La invasión rusa de parte de Ucrania llevaba de nuevo un conflicto bélico al viejo continente, que no sufría algo similar desde el desmembramiento de Yugoslavia. La sociedad ucraniana solicitaba ayuda, Putin se mantenía en sus trece y la OTAN, las armas, los misiles y las regiones del país del Este de Europa invadían los medios de comunicación.

La solidaridad no se hizo esperar en muchos casos. Casos de personas que se veían como valientes, como temerarios, como locos o como cooperantes, según la opinión de cada uno. Javier Martín, cabo de la Guardia Civil destinado en Torla, fue uno de esos que no tardó mucho en investigar cómo ayudar al pueblo ucraniano. “Solicité ropa de abrigo junto a una ONG y tenía claro que debía llegar hasta Ucrania para ayudar a esa gente”, comenta Martín. Su viaje arrancó con varias furgonetas, más de dos mil kilos de ropa y una cámara fotográfica. Su resultado, “Éxodo desde Ucrania. La mirada de las mujeres”.

Esta muestra, que ya se puede visitar en la sala de exposiciones de Aínsa, nació gracias a la tenacidad de Martín, fotógrafo aficionado, que vio en su gran pasión la forma con la que retratar aquello que no llega a todos los rincones. “El objetivo principal del viaje siempre ha sido llevar la ropa allí y traer a España a aquellos ucranianos que tuvieran familiares en España”, resume Martín. El objetivo artístico, el de la cámara, cambió nada más llegar al territorio en guerra: “La intención era narrar nuestro viaje, contar cómo lo vivimos, pero cuando llegué allí me di cuenta de que lo verdaderamente importante era contar la historia de las mujeres ucranianas”.

Machismo acelerado durante la guerra

“He utilizado mi cámara para intentar darle una perspectiva de género al conflicto y para demostrar cómo los roles se perpetúan aún más durante la guerra”, cuenta Martín, que recibió el primer gran impacto del conflicto ucraniano al ver a “mujeres que llevaban toda su vida en una bolsa de rafia”.

El viaje de Martín y sus compañeros le sirvió para conocer a “gente normal que lo perdía todo”. Tras este primer acercamiento, este cabo de la Guardia Civil asegura que la sociedad española “no es consciente de todo lo que está pasando en Ucrania”. “Creo que hemos normalizado en exceso esta guerra”, reflexiona Martín, que aún recuerda como los primeros días las imágenes del conflicto atrapaban a los espectadores, pero hoy ya no: “Hemos intentado mostrar aquello que no se ve en ningún medio”.

Las necesidades de los ucranianos han crecido con el paso del tiempo. FOTO: Javier Martín

Las “soldados sin fusil” a las que retrata Martín en su exposición fotográfica no han mejorado su situación con el paso del tiempo, sino que todo ha ido a peor. “Hoy tienen muchas más necesidades que al comienzo de la guerra”, relata el fotógrafo aficionado, que enumera entre uno de los problemas las vacaciones en el resto de Europa, “algo que hace que la gente se olvide de los problemas que existen en otras partes del planeta”.

Poesía para relatar el drama y construir el futuro

Aunque las miradas en Aínsa se dirigen a las fotografías, en blanco y negro, que relatan la huida de las mujeres ucranianas, no solo la imagen tiene fuerza. Junto a cada uno de esos retratos se incluye un poema de la turolense Cristina Giménez, que “ha dedicado una pieza a cada una de las fotos, otra forma de expresar los sentimientos”.

El viaje del pasado mes de abril no es el único que Martín tiene preparado a Ucrania. Ya trabaja en un nuevo trayecto para octubre, con el que pretende llevar kilos de comida y bienes de primera necesidad. “Es importante coordinarlo todo desde aquí, porque si dependes de las aduanas solo llega un 10% de lo que envías”, crítica Martín, que aprovecha sus días libres para organizar este proyecto, “dejando de cuidar a mi familia para cuidar la vida de los ucranianos”.

Entre tanto, el guardia civil prepara un largo reportaje, “de más de 50 minutos”, en el que mostrará en vídeo todo lo vivido durante el viaje. Un viaje que sigue muy vivo, pues ya se ha presentado a la Universidad de Zaragoza como un proyecto con el que contar la realidad de Ucrania y mostrar, además, los problemas existentes para las mujeres, por el hecho de serlo, durante un conflicto armado.

Mientras octubre se acerca y la exposición busca un nuevo lugar que habitar tras el 31 de julio, cuando acabe en Aínsa, Javier Martín no deja de estar en contacto con la asociación Fondo Benéfico – Corazones que unen Ucrania, con la que coordina esta segunda expedición. Una más, y las que hagan falta, por ayudar a los ucranianos en tan complicada situación.

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