Cuando el abandono se convierte en paisaje: Almalé y Bondía reflexionan en el Pablo Serrano

Foto: Laura Trives

Era 2008 cuando una macrourbanización en San Mateo de Gállego comenzaba a forjarse convirtiéndose en un sueño para los vecinos que habitarían sus lujosas estancias. Era 2008 cuando ese sueño se desvaneció y se convirtió en un montón de escombros y residuos en medio de un territorio árido y fantasmal: El Saboyal. Una profunda y cruenta crisis económica hizo que la construcción del macrocomplejo se suspendiese como ahora se suspenden los restos de lo que pudo ser. Pero basta una mirada, o mejor dicho dos, la de Almalé y Bondía para convertir este abandono en paisaje y los terrenos baldíos en arte. Y eso es lo que hacen los dos artistas en «Almalé y Bondía. Terrenos baldíos. Comunicado urgente contra el despilfarro», una exposición crítica y sincera que estará hasta el 16 de octubre en el Pablo Serrano y que pretende, sobre todo, hacer ver aquello que hemos visto tanto que ya no alcanzamos a verlo.

San Mateo de Gállego y la macrourbanización de El Saboyal son los dos escenarios recurrentes en los que se ubican las fotografías de la exposición y que forman parte del trabajo «Historias de un lugar». Fotografías con muebles rotos, paracaídas, restos de sofás, frigoríficos, tuberías, instalaciones videográficas y esculturas. Todo forma parte de una muestra en la que se hace una mirada reflexiva sobre «tercer paisaje». «Lo que hacen Javier Almalé y Jesús Bondía es demostrar que gracias al arte se pueden mirar y descubrir esos espacios por los que pasamos rápidamente con el coche y que ni siquiera vemos. Son espacios abandonados y llenos de residuos que si los juntásemos haríamos un tercer paisaje», ha relatado la comisaria de la exposición Chus Tudelilla.

Cuatro grandes manchas de poliestileno que se expanden en la pared como si fueran lava negra abren la exposición. La realidad es que son trozos de tubería que Almalé y Bondía descubrieron en esos paseos en los que captan con sus cámaras aquello que les hace reflexionar. El sol había derretido las tuberías y estas se habían quedado allí, abandonadas, en una naturaleza a la que eran ajenas. Las fotografías y los murales que componen la muestra incorporan unas coordenadas para ubicar los diferentes lugares en los que se han realizado y es que, bajo el anonimato, estos espacios no son más que lugares-basura.

Foto: Laura Trives

«Esta exposición es una mirada al paisaje como constructo social y refleja las consecuencias de un consumismo voraz y de la obsolescencia programada. La cultura como componente crítico de la realidad ayuda a atisbar esta problemática y a convertirla en arte», ha señalado el director general de Cultura del Gobierno de Aragón, Víctor Lucea. La muestra es una colaboración entre Aragón y la Comunidad Valenciana, pues antes de aterrizar en el Pablo Serrano estuvo expuesta en el Centro del Carmen de Cultura Contemporánea de Valencia.

«Siguiendo la corriente del Land Art comenzamos a caminar y a hacer fotografías de esos residuos que encontrábamos. Al principio empezamos a capturar fotos que eran muy bonitas pero no era la esencia de la exposición. Queríamos hablar desde la verdad y que la muestra contase esta problemática», ha reconocido Jesús Bondía, uno de los artistas de la exposición.

Ciclo de actividades

Paralelamente a la exposición y bajo el título El poder de la mirada, el Iaacc Pablo Serrano ha organizado un ciclo de actividades que se desarrollarán durante el período en que se encuentra abierta al público la muestra.

Entre ellas, se han programado visitas comentadas por la comisaria de la exposición, Chus Tudelilla, y un curso-taller de fotografía de paisaje (‘Encuentro de miradas: arte no arte’) impartido por Javier Almalé y Jesús Bondía, además de otros especialistas, en colaboración con la Universidad de Zaragoza y la Comarca Central. El curso versará sobre la mirada fotográfica en el arte y el territorio, reflexionando entorno a las intervenciones artísticas en el espacio natural.

Almalé y Bondía

Explorar los mecanismos de percepción que construyen el paisaje es el asunto central del proyecto común que en 2002 unió a Javier Almalé (Zaragoza, 1969) y Jesús Bondía (Zaragoza, 1952). A través de la fotografía y el vídeo, ambos artistas formulan una obra que conceptual y plásticamente se dirige a la tarea de «reinventar una dramaturgia del paisaje». Recurren al paisaje como una metáfora que les permite abordar visualmente un ensayo sobre la mirada. El paisaje, la intervención y la mirada son el hilo conductor de su actividad artística y creativa.

Su trabajo ha recibido numerosos reconocimientos, entre ellos el primer premio en el XVIII Gran Premio Isabel de Portugal (2005), menciones de honor ABC en ARCO 2002 y 2006, primer premio Fotografía Fundación AENA (2011) y primer premio 50 Certamen Internacional de Artes Plásticas de Pollença (2015).

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