Elena Guinda: “Quien no se recualifique ni se forme será muy difícil que crezca profesionalmente”

Elena Guinda es la directora del Instituto Aragonés de Empleo (Inaem)

Apenas lleva unas semanas en el cargo, pero Elena Guinda tiene bien claras sus ideas y retos al frente del Inaem. Estar cerca de la realidad de las empresas y trabajadores y concienciarles de la importancia de mantener una formación continua son dos de sus objetivos como directora del organismo, que define como el “motor de desarrollo” del empleo en la Comunidad.

Nacida en Ejea de los Caballeros, Elena Guinda es licenciada en Derecho por la Universidad de Zaragoza y técnica intermedia en Prevención de Riesgos Laborales. Llega al Inaem en uno de los mejores momentos en cuanto a cifras de desempleo, las más bajas desde septiembre de 2008, pero no quiere “lanzar las campanas al vuelo”, consciente de que un puesto de trabajo es “la mejor política de desarrollo económico y de inclusión de una sociedad”.

Pregunta.– ¿Qué tal están siendo las primeras semanas en el cargo?
Respuesta.- Están siendo intensas e ilusionantes. Hay mucho trabajo por hacer, con un equipo magnífico. Se trata de seguir poniendo en marcha las políticas de empleo que se estaban realizando y lanzar nuevas iniciativas y planteamientos para la labor del Inaem: trabajar para mejorar la empleabilidad de las personas tanto paradas como ocupadas, mejorar la formación de muchas personas, y seguir siendo el motor de desarrollo del empleo en nuestra Comunidad.

P.- ¿Con qué retos afronta la dirección del Inaem?
R.- Intentar trabajar muy de la mano con la realidad y acercarnos mucho a las necesidades de las empresas y trabajadores en búsqueda de empleo, ser cada vez más cercanos y hacer itinerarios más personalizados para poder cubrir esos perfiles que se necesitan. El reto es ese, en un mundo cada vez más cambiante, y seguir trabajando por la empleabilidad en diferentes niveles. Vamos a necesitar recuperar, formar y retener talento para puestos más especializados, sin olvidarnos de incluir en la sociedad a esas personas con más dificultades para encontrar un empleo.

P.- Los últimos datos del paro han marcado el mínimo de número de parados desde septiembre de 2008. ¿Cómo valora la evolución de los últimos meses?
R.- Son datos positivos. Después de pasar una pandemia dura, son datos positivos porque bajamos el paro y subimos contratación. Estamos generando empleo dentro de Aragón. Pero siempre que quede gente en el paro, que necesite buscar empleo o mejorar su empleabilidad nos tendremos que ocupar. Podemos ser positivos, pero no lanzar las campanas al vuelo. Son buenos datos, pero siempre con la mirada fija en que queda gente en desempleo. La mejor política de desarrollo económico y de inclusión de una sociedad es el empleo. Quien tiene trabajo mejora mucho su situación social. Te hace mejorar el acceso a los derechos y tus condiciones de vida. Es fundamental apoyar, sostener y empujar a esas personas a la búsqueda de un puesto de trabajo que le permita tener una vida más digna.

Nacida en Ejea de los Caballeros, Elena Guinda es licenciada en Derecho por la Universidad de Zaragoza y técnica intermedia en Prevención de Riesgos Laborales

P.- Con 57.000 parados, ¿cómo puede ser que las empresas afirmen que no encuentran personal?
R.- Tenemos una fluctuación y una tensión que se produce de vez en cuando en la sociedad. Hay cierta dificultad para encontrar perfiles adecuados a las ofertas que se están produciendo. Esto viene derivado de una buena noticia. Se está creando empleo, están llegando nuevos proyectos a Aragón y se están demandando profesionales en sectores que antes no se demandaban.

P.- ¿Qué se puede hacer desde el Inaem para corregir este defecto?
R.- Es una problemática en la que nos debemos implicar toda la sociedad. Es adecuar formación universitaria, FP y capacitación profesional a los perfiles que demandan las empresas. El Inaem tiene un plan de formación que intenta acercarse lo más posible a los sectores que generan ofertas de empleo, con cursos muy especializados a través del Centro Tecnológico Avanzado, que tiene una pata que es el desarrollo de profesionales en el sector TIC, con un alto nivel de inserción laboral y mejora de empleabilidad. Debemos trabajar con estos mimbres para encontrar esos perfiles. También nos demandan los sectores sociosanitario, residencias, hostelería y construcción, y estamos trabajando mucho con escuelas talleres y talleres de empleo. En la última convocatoria, que se está cerrando y falta una parte en septiembre, estamos formando a 1.200 profesionales, y muchos de ellos salen con ofertas de empleo.

P.- ¿Qué papel juega la FP para formar a los trabajadores hacia sectores concretos?
R.- Una de las mejores políticas activas de empleo que podemos tener es la Formación Profesional para el Empleo. Tenemos la Reglada, que es necesaria porque las empresas nos piden muchos oficios y mandos intermedios, y la FP para el Empleo, que trabajamos con escuelas taller, talleres de empleo y cursos, debe ser esencial. A un profesional se le pide una acreditación formativa que debe poder justificar con la práctica y un título. Es fundamental. Trabajamos con la Consejería de Educación en la recualificación de profesionales para que acrediten su experiencia dentro de una empresa. En un mundo y un mercado tan cambiante, cuando un profesional quiera cambiar de empresa u optar a otros puestos es fundamental que pueda acreditar su formación. Hay que tener formación y no pararse de formar. Se nos pide estar muy activos a nivel formativo. Debemos concienciarnos desde las empresas y los trabajadores que, hoy en día, quien no se recualifica y busca crecer en formación es muy difícil que crezca profesionalmente.

P.– ¿Cree que España se equivocó cuando orientó casi toda la educación superior hacia la Universidad y, quizá inconscientemente, le quitó prestigio a la FP? ¿Quizá ahora estemos pagando eso?
R.- Se le puede llamar un error social. Durante años, con la democratización de la formación universitaria, para muchas familias era un triunfo social que sus hijos accedieran a la Universidad, y era entendible. Se reconocía como un triunfo. Es verdad que se dejó de lado y se ha visto la FP como para formar a gente que no quería estudiar. Indudablemente, ha sido un error. Formarse profesionalmente también es estudiar y es igual de necesario. Detectamos que a muchas empresas les faltan esos oficios para el desarrollo de su labor. Están desapareciendo oficios necesarios en nuestra sociedad, desde tapiceros hasta zapateros o albañiles. Los tenemos que generar a través de FP, que está empezando a recuperar su prestigio, porque es un camino óptimo para encontrar un empleo, e incluso como camino a una formación universitaria.

Guinda llega al Inaem en uno de los mejores momentos en cuanto a cifras de desempleo

P.- En este sentido, será clave la certificación de competencias profesionales. ¿Hay muchos profesionales que hagan más de lo que tengan certificado?
R.- Sí, indudablemente. Está detectado que hay muchísimos profesionales que tienen un oficio desde hace muchos años y han ido creciendo profesionalmente, pero sin acreditar esa formación. Cuando hay fluctuaciones de mercado, llegan situaciones de crisis o reducciones de plantilla no pueden acreditar su competencia profesional. Cuando entras vas a demostrar tu competencia, pero para poder entrar necesitas una acreditación que diga que estás formado. Insistimos a las empresas a que faciliten y motiven a los trabajadores a hacer esa acreditación, tanto para su mejora de empleo como para la misma empresa. Una empresa tiene su músculo en sus profesionales y si puede mostrar que tiene unas capacidades, también crecerá.

P.- Están dividiendo las oficinas del Inaem por sectores para tener mayor especialización. ¿En qué consiste y a qué sectores van enfocados?
R.- Va dirigido a los sectores donde tenemos más problemas para encontrar profesionales, como construcción, hostelería, comercio, cuidado y salud… Mucha gente solo tiene el referente de inscribirse en las oficinas del Inaem, pero también trabajan en intermediación para intentar cuadrar la oferta y la demanda en formación y orientación. Así conseguimos que una oficina conozca un sector especifico, trabaje con las organizaciones sectoriales, y sepamos los perfiles al detalle. Conociendo muy bien la demanda del sector, buscamos los inscritos en el Inaem y los formamos específicamente en lo que nos piden. Se trata de que cada oficina conozca muy bien las demandas y necesidades para trabajar de la mano y cubrir esos puestos.

P.- ¿Teme que la mayoría de estos desempleados puedan ser ya crónicos?
R.- Siempre se da una parte de cronicidad, y nuestra labor es trabajar en programas que permitan buscar soluciones para esas personas. No nos tenemos que olvidar de la gente que tiene más dificultades porque hacen falta programas más específicos. Estamos trabajando en un programa piloto con jóvenes en riesgo de exclusión. Hay que trabajar unas habilidades y capacitaciones diferentes con gente que tenga experiencia profesional o una formación media. Lo hacemos de la mano del IASS para intentar redirigirlos a los sectores que demandan profesionales. Debemos adaptarnos muchos a los diferentes perfiles e ir implantando programas.

P.– ¿Por ejemplo?
R.- Hacemos programas de contratación en administraciones locales. Entendemos que un parado de larga duración tiene más fácil encontrar un trabajo vinculado al territorio en el que vive. Ayudamos a fijar población en el territorio y en el medio rural, que es una de las principales características del Inaem. Tenemos presencia en todas las comarcas y debemos trabajar muy pegados al territorio. No es lo mismo una comarca del Bajo Aragón que otra del Pirineo. Tenemos ese nivel de adaptación a las necesidades de las personas, de las empresas y del territorio.

Elena Guinda explica que, durante años, con la democratización de la formación universitaria, para muchas familias era un triunfo social que sus hijos accedieran a la Universidad

P.- Parte de los fondos europeos para la recuperación iban dirigidos al empleo. ¿A qué se están destinando?
R.- Estamos trabajando mucho con los jóvenes, con el Pamej II. Hemos lanzado varios programas como el ProDigital, de formación en habilidades digitales, robótica e Industria 4.0; o el Primera Experiencia, que ha funcionado de maravilla, para menores de 30 años que tengan su primera experiencia laboral en entidades públicas; y el Investigo, para la contratación de profesionales de la investigación, en el que tenemos a 143 jóvenes. Hacemos especial hincapié en la formación digital, en planes de digitalización, especialmente destinados a mujeres en el medio rural, para mejorar su empleabilidad y romper esa brecha que existe, sobre todo, en la temporalidad de la contratación.

P.- Con la última reforma laboral, los contratos indefinidos se han multiplicado por 3 o por 4. ¿Qué riesgo hay de que acabe siendo un problema en un contexto de crisis económica por los costes y los precios?
R.- El mejor ejemplo es la subida de contratos fijos que ha habido desde principios de enero. Es obvio que estamos en una situación muy complicada, pero está funcionando esa reforma laboral y está subiendo la contratación. Por ahora no hemos encontrado en situación de riesgo. Yo soy partidaria de solucionar las situaciones de riesgo en el diálogo social, con la negociación y los acuerdos con los agentes sociales. En Aragón somos pioneros en llegar a estos acuerdos.

P.- Ha hecho varias referencias a la importancia de recuperar ese talento que se marchó porque no encontraba oportunidades o les daban fuera mejores condiciones. ¿Qué se puede hacer para volver a traerlo a Aragón?
R.- Hay un Plan de Retorno del Instituto Aragonés de la Juventud para captar a esas personas que están deseando volver. Tendremos que trabajar de su mano para incentivar ese plan, sabiendo también las nuevas implantaciones de empresas que van a requerir ese talento. A través del programa Eures, desde el Espacio Empresas, estamos en contacto con esa comunidad de aragoneses en el extranjero que se planteen volver a España.

P.- Hablando un poco del Inaem como institución, ¿ha vuelto ya el trabajo a una cierta normalidad después de la avalancha que supuso la pandemia?
R.- En el Inaem nunca se está tranquilo. Tenemos tal cantidad de programas e iniciativas que no paramos nunca, y no debemos parar. El Inaem debe ser un espacio de innovación, creación y pensamiento para adelantarnos a las necesidades de mercado que nos puedan ir llegando y hacer una labor de prospección. Tenemos muchas patas de trabajo, con la gran ventaja de que tenemos un equipo humano impresionante, que es el motor esencial del Inaem, con 22 oficinas, el Espacio Empresas, el CTA, y las tres direcciones provinciales y centros de formación. No paramos y no debemos parar.

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Elena Guinda