Zaragoza declara la guerra a las toallitas con un nuevo sistema de retención

Los retenedores se encuentran en tres puntos distintos de los ríos zaragozanos.

La defensa del medio ambiente es hoy una de las tareas más importantes para todas las instituciones públicas. El cuidado de la naturaleza y la correcta gestión de los residuos son dos de las patas en las que se apoya esta pelea desde el Ayuntamiento de Zaragoza. Y las toallitas son el nuevo objetivo con el que acabar.

Tres riberas de Zaragoza ya cuentan con una nueva infraestructura que impedirá el avance de las toallitas. Un sistema con unas planchas metálicas que sostienen unas grandes mallas en tres aliviaderos de las riberas zaragoza. Esta experiencia piloto nace en el parque de San Pablo en el Ebro, en el Parque Bruil en el Huerva y en el Parque Ríos de Aragón en el Gállego. La intención del consistorio zaragozano es extender esta función, tras comprobarse sus resultados positivos.

Los datos que manejan desde el Ayuntamiento son esperanzadores. Frente a las 350 toneladas de toallitas que se deben gestionar al año, cada uno de estos puntos podrá retener hasta casi dos toneladas. Una gestión que también tendrá su impacto positivo en las arcas municipales, que cada año destinan más de 150.000 euros a la limpieza de estos puntos de evacuación.

Un verano para mirar al futuro

La consejera de Infraestructuras y Medio Ambiente, Patricia Cavero, ha presentado esta nueva medida ecológica junto al director técnico de Ecociudad Zaragoza, José Ignacio Castrillo. Ambos han coincidido en la importancia de gestionar correctamente estos tipos de residuos, muy dañinos para las vías de evacuación de toda la ciudad.

“Son unos residuos que no tienen ningún tipo de utilidad después”, ha descrito Castrillo, que ha presentado sobre el mapa los tres puntos que ya cuentan con esta infraestructura. Una novedad instalada en pleno verano “porque es más fácil que haya lluvias intensas, que hacen que pase más agua por el río y podamos ver cómo funciona este proyecto”.

Cavero, por su parte, ha centrado su intervención en recordar algunas de las acciones del Ayuntamiento de Zaragoza para resolver estos problemas, como el digestor de la Almozara. Además, la consejera ha recordado a la ciudadanía que “las toallitas y los elementos similares no se pueden tirar por el inodoro, porque aunque sus anuncios digan que son desechables, pasa mucho tiempo hasta que desaparecen”.

Reparación del digestor de la Almozara

Las toallitas y otros residuos fibrosos mal desechados por el váter tienen que ser retirados cuando llegan a las depuradoras para evitar que atasquen las instalaciones y ocasionen graves averías. Sólo el año pasado Ecociudad retiró más de 360 toneladas de toallitas en estas instalaciones. Su separación y traslado al vertedero cuestan a las arcas municipales más de 150.000 euros anuales, a lo que hay que sumar la reducción de la vida útil de los equipos e instalaciones.

La acumulación de restos de toallitas fue la causa del colapso que sufrió el digestor primario de la depuradora de la Almozara. Su rehabilitación ha supuesto 2 millones de euros de inversión y más de un año de obras.

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