Comprar arte en el metaverso con dinero virtual: la mayor colección de NFTs de España es aragonesa

La colección de Royo ha crecido con el paso del tiempo.

Si alguien le hubiera dicho al Doctor Strange que en alguno de esos multiversos por los que discurren sus aventuras había arte digital que sería de su propiedad si desembolsaba un puñado de criptomonedas probablemente se lo hubiera creído. Y es que el mundo del metaverso, de los NFTs, de las carteras virtuales y de la nube suena tan a ciencia ficción que bien podría inspirar todos los universos de Marvel. Pero, hoy, en un planeta Tierra donde no existe el Doctor Strange (aunque a algunos les duela) ese arte virtual compuesto por gifs y jpg está en boga, aunque muchos no lo entiendan ni siquiera los propios artistas que lo crean. El zaragozano Javirroyo es uno de esos que apostaron por crear este arte virtual y recientemente ha lanzado la mayor colección de NFTs creados en España, concretamente 10.000 gifs animados sobre salud mental.

Pero, ¿qué narices es un NFT? La respuesta del artista es concisa, «la gente no lo sabe y los artistas tampoco lo sabemos». Aunque algo de idea sí que tiene y explica que es «un archivo digital que lleva asociado un código, es decir, es como si tu te compras una casa, pues lo que dice que es tuya son las escrituras y lo mismo pasa con las NFTs, al ser un archivo digital, un jpg puede haber muchas copias, pero tiene un código que es algo tuyo. Lo que podemos conseguir con los NFTs es generar un arte único, personalizado, con un código propio», ha relatado el artista.

Sus «emoheads» comenzaron siendo tan solo 20, «que se vendieron muy bien porque alcanzaron un precio de 6.000-7.000 euros», y acabaron siendo 10.000 gifs animados diferentes que se construyen siguiendo un peculiar montaje en algo similar al juego de Mr Potato. «Para hacer una cantidad tan grande de estos gifs trabajas con bases de cara y luego juegas con los ojos, la nariz, la boca… Es combinarlos todos para hacer las diferentes emociones». La felicidad, el asco, la ira… Estos gifs tratan de representarlas para poner de manifiesto un tema que preocupa al artista: la salud mental. «La colección tiene un sentido, nos preocupa lo que ocurrirá en un futuro en el tema de la salud mental relacionándolo con la web 2.0 y con las redes sociales que tienen un punto peligroso», ha asegurado.

Es por eso por lo que la colección tiene un fin social, además del proyecto artístico. Todos aquellos que se hagan con uno de estos NFTs, que tienen un precio de salida de 100 euros, podrán decidir a donde va un 20% de lo que se genera con la colección. «La idea es que un 20% de lo que se genera con esta colección va a parar a una organización descentralizada relacionada con el tema de la salud mental», asegura Javiarroyo. Y todavía va más allá y es que asegura que si la colección funciona bien, podrían comprar un espacio en el metaverso para hacer una consulta de salud mental y que todos aquellos que lo deseen puedan acudir a recibir atención especializada».

Una iniciativa con fines benéficos

Además, un 10% de lo que se genere con la colección irá directo a la ONG Open Arms y también se sorteará un Mini eléctrico entre los compradores. Pero, ¿cómo se compra un arte que solo es digital? Para ello que hay hacerse una «wallet», es decir, una cartera virtual en la que ingresar las criptomonedas como quien tiene una cuenta en el banco con dinero. Hacerse una wallet «no es del todo complicado porque cualquier persona tiene hoy en día redes sociales, pero sí que se requiere un cierto conocimiento sobre el tema», explica Javirroyo.

A través de su Twitter (@EmoHeadsNFT), Javirroyo y su equipo irán informando sobre cuándo y cómo están a la venta estos gifs animados. Conocedor de que existen «barreras tecnológicas» pondrán a la venta otra colección pequeña de 1.000 abrazos digitales que se venderán en una galería pequeña de Barcelona especializada en la venta de NFTs. Allí se pondrá pagar con tarjeta este arte digital, algo que es «como la pescadilla que se muerde la cola», cuenta el artista. «De esta manera tenemos acceso a más gente porque todo el mundo conoce el funcionamiento de una tarjeta de crédito, pero ya no estamos descentralizando los NFTs sino que ahora tenemos un banco que se lleva una comisión», cuenta.

Es un mundo extraño, lejano, complejo y a veces sin sentido para muchos, pero los NFTs están cambiando el modo de entender el arte al posibilitar que una persona tenga una obra única asignada a su nombre. «Es un terreno que evoluciona muchísimo, es una locura porque lo que entiendes hoy quizás mañana haya cambiado radicalmente, pero es muy rico porque no todos los tótems, es decir, los NFTs tienen por qué ser una obra de arte sino que pueden servir para entrar al gimnasio o para votar digitalmente», cuenta el creador quien dice que «no todo son engaños, que los ha habido, ni todo es una secta».

Así, sin duda, el doctor Strange habría agradecido saber que en alguno de esos multiversos había un arte que en el planeta Tierra es real, aunque solo se pueda admirar a través de una pantalla.

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