Empeora la confianza de las empresas aragonesas en la evolución económica

Los principales riesgos que ven los empresarios son los relacionados con los precios y la inflación

La percepción de las empresas aragonesas sobre la evolución económica para el segundo semestre del año agudiza el importante empeoramiento iniciado ya en el primero. Así lo refleja la Encuesta de Competitividad elaborada por CEOE Aragón, su Consejo Empresarial e Ibercaja, en la que se les pregunta cómo consideran que van a comportarse diversos indicadores y áreas con incidencia económica directa a lo largo de los seis próximos meses de 2022.

En esta sexta edición de la encuesta, aumenta el sesgo negativo ya iniciado en la edición anterior, alejándose definitivamente de las expectativas algo más optimistas de la segunda mitad de 2021. La primera mitad del año las expectativas se deterioraban entre otras causas por los problemas de precios. Su agudización y generalización como consecuencia de la invasión rusa de Ucrania hunde todavía más las perspectivas empresariales.

Preguntados por los factores de riesgo y las consecuencias sobre la actividad empresarial, los tres principales son los asociados con los precios en general (inflación), así como la presión sobre la energía y las materias primas.

Otro bloque de riesgos altos se asocia a las dificultades logísticas, que se recrudecen, las consecuencias de la guerra y los costes salariales. Asimismo, las empresas manifiestan alta preocupación por las dificultades de contratación de trabajadores, las subidas de tipos de interés y de impuestos, y los riesgos asociados a posibles caídas de demanda.

De momento, se mantienen como riesgos más bajos (5 a 6) los asociados a los problemas de negociación colectiva, las consecuencias de la potencial crisis alimentaria mundial. Finalmente, los que mantienen una puntuación más baja (inferior a 5) son las dificultades de financiación (4,8) y la evolución de la pandemia (3,6).

En la pregunta sobre si la situación socioeconómica general será mejor, peor o igual que en el semestre anterior, las respuestas se vuelcan mayoritariamente hacia el pesimismo tanto para España (83,8%) como para Aragón (58,0%). Solo el 4,4% de los encuestados cree que la situación en España mejorará frente al 11,6% que así lo considera para Aragón.

La tónica de una percepción menos negativa sobre Aragón que sobre el conjunto nacional es general con todos los indicadores, si bien se observa que la brecha entre ambos territorios se cierra ininterrumpidamente desde hace un año. En ambos casos, caen las percepciones optimistas y crecen las pesimistas.

Los otros factores cuya percepción registran también un deterioro creciente son los referidos al mercado laboral (70,1% para España, 47,8% para Aragón), la calidad institucional (75,8% y 25% respectivamente), las condiciones de vida (80,3% y 66,7% respectivamente) y los precios (91,2% y 66,7%). El deterioro es percibido desde hace más de un año y no parece encontrar suelo, salvo en el caso de los precios.

Como aspectos más estables y con menor deterioro se muestran las opiniones en torno a factores productivos más estructurales como las infraestructuras, el capital humano, las nuevas tecnologías y la innovación, cuya evolución de mejora o empeoramiento se mueve en tendencias de largo plazo.

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