Aragón quiere impulsar una economía social que ya da empleo a más de 20.000 personas

La economía social ya supone el 6% del PIB de la Comunidad y cuenta con más de 5.200 empresas y entidades

Aunar y unir todas las actividades de economía social para ganar en visibilidad, mientras se trabaja en reforzar su productividad, promover la innovación, fomentar la digitalización o incrementar la colaboración público-privada. Este es el objetivo del Plan Aragonés de Impulso a la Economía Social presentado este lunes por el Ejecutivo autonómico para fortalecer un sector que ya da empleo a casi 20.500 personas en la Comunidad, y al que se le quiere dotar de más de 80 millones de euros hasta 2025.

No en vano, la economía social no es una tipología emergente en la Comunidad, ya que supone el 6% del PIB de la Comunidad y cuenta con más de 5.200 empresas y entidades. Una de sus grandes fortalezas, como ha resaltado la consejera del ramo, Marta Gastón, es su capacidad para “resistir a momentos de crisis” porque “cada trabajador responde de su trabajo y del conjunto de la organización”.

Con ello, el Plan ha diseñado una hoja de ruta con 70 acciones concretas enmarcadas en 25 líneas estratégicas, que parten de iniciativas como formación específica, crear una red que favorezca la intercooperación entre las entidades, implantar clausulas sociales en las licitaciones del Ejecutivo, o poner en marcha el Consejo Aragonés de Economía Social.

Porque, más allá de los resultados económicos de sus actividades, aporta unos beneficios sociales que son clave en la sociedad. “Revierte los beneficios en el territorio y en las personas, permite vertebrar, genera empleo de calidad que asienta a la población y es un elenco de posibilidades a potenciar que da respuestas a un conjunto de necesidades y oportunidades”, ha señalado Gastón.

De hecho, las particularidades del territorio aragonés obligan a desarrollar y consolidar este sector con iniciativas que contribuyan a convertirlo en un elemento estratégico para la cohesión social. “Somos un territorio envejecido, donde es imprescindible la economía de cuidados; disperso, con servicios que desde las administraciones es complicado dar; y con talento innovador, que podemos trasladar a la economía social”, ha remarcado.

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