Una abarrotada Romareda se rinde a los pies de Alejandro Sanz

Alejandro Sanz Romareda
Fue, además, la primera vez que el estadio zaragozano acogía un concierto después de 15 años

Nunca antes Alejandro Sanz había pisado un escenario tan atestado de gente en Zaragoza como tampoco antes una Romareda tan llena había temblado al unísono al escuchar el inconfundible estribillo de ‘Corazón partío’. Y es que el cantante madrileño consiguió «partir» este sábado el corazón de más de 24.000 personas que disfrutaron y vibraron con la magia de su música en el que ya ha pasado a ser su concierto más multitudinario en la capital aragonesa.

Fue, además, la primera vez que el estadio zaragozano acogía un concierto después de 15 años, tras el que dieron los Héroes del Silencio en las Fiestas del Pilar del año 2007. Los juegos de luces, tráilers y pantallas gigantes volvieron a iluminar la Romareda gracias a más de 800 profesionales que trabajaron durante toda la semana para que este sueño volviera a ser posible. Sanz ya había pisado el campo en 2001, cuando congregó a 15.000 personas para presentar su quinto disco, ‘El alma al aire’. Y la última vez que se subió a un escenario en Zaragoza fue en junio de 2013, en el Pabellón Príncipe Felipe.

“No es lo mismo estar que quedarse, ¡qué va!”, proclamó el cantante a las 22.00 horas para dar comienzo a dos intensas horas de viaje por todos sus éxitos internacionales. Y es eso precisamente lo que hizo: quedarse. Se quedó para siempre en los bolsillos de un público que lo alabó cada minuto y que coreó todas sus letras, desde unas romantiquísimas ‘¿Y si fuera ella?’ y ‘Amiga mía’ hasta las novedosas ‘Mi persona favorita’ y ‘Mares de Miel’, pasando por el pegadizo estribillo de ‘Looking for paradise’.

Con pantalones claros, americana y unas gafas de sol que le acompañaron durante casi todo el concierto, Alejandro Sanz celebró por todo lo alto sus más de 30 años de carrera con los zaragozanos en una cita que llevaba retrasándose dos años, desde que en 2020 la pandemia canceló el concierto que tenía pendiente.

No se dirigió demasiado al público pero no hizo falta, porque este demostró que solo había ganas de escucharle y de deleitarse de su música sin parón alguno. ‘Ese último momento’ cerró la noche con una Zaragoza más que satisfecha y la sonrisa de un Alejandro Sanz que dejó patente la falta que le hacía volver a «partir» corazones a base de música en vivo.

Print Friendly, PDF & Email
Alejandro Sanz Romareda