Aragón estrena un Atlas Climático para consultar datos diarios de la Comunidad desde 1950

José Manuel Salvador, Carlos Gamarra y Miguel Ángel Saz han presentado el nuevo Atlas Climático de Aragón

Prevenir posibles incendios como los que están arrasando Aragón en la actualidad, optimizar cultivos en la agricultura o simplemente consultar cuál fue la temperatura de un día cualquiera de los últimos 70 años ya es posible gracias al nuevo Atlas Climatológico de Aragón. Esta novedosa aplicación, adaptada a cualquier dispositivo móvil, permite la difusión de los datos climáticos de la Comunidad desde 1950 hasta 2020 con aplicaciones muy diversas que pueden satisfacer desde al usuario más curioso hasta algunas Administraciones, por su gran utilidad en la toma de decisiones.

Así han presentado este jueves el nuevo Atlas el director general de Cambio Climático y Educación Ambiental, Carlos Gamarra, y el director general de Ordenación del Territorio, José María Salvador, acompañados por el doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza, Miguel Ángel Saz. Se trata, según Gamarra, de “una herramienta muy valiosa, interactiva y de alta precisión con la que cualquier usuario puede obtener datos de días concretos de cualquier punto de Aragón con una escala de resolución de 1 kilómetro cuadrado”.

Mediante su resolución espacial y temporal, esta nueva herramienta analiza tendencias y fenómenos meteorológicos y climáticos extremos, “por desgracia cada vez más frecuentes en el actual escenario de calentamiento global”, ha explicado el director, aunque resulta también muy útil para “fines de prevención de incendios y fines agrícolas, como la optimización de cultivos”.

Gracias a los numerosos datos proporcionados por la Agencia Española de Meteorología, este Atlas muestra información recogida de unos 3.900 puntos en cuanto a precipitaciones y 2.800 en el caso de las temperaturas. “En total, son más de 150.000 datos sobre el clima de Aragón”, ha subrayado Gamarra.

El grupo de investigación “Clima, Agua, Cambio Global y sistemas naturales», perteneciente al Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio de la Universidad de Zaragoza, se ha encargado de elaborar este trabajo, para el que han elaborado la metodología con la que se han obtenido las bases de datos de precipitación y temperatura para toda España a una resolución espacial de 5×5 kilómetros. También ha sido clave la participación del Instituto Geográfico de Aragón (Igear), que atiende todas las solicitudes de colaboración de las unidades administrativas de la DGA como responsable de la producción cartográfica e información geográfica aragonesa.

La histórica ola de calor que hemos vivido este mes de junio ha demostrado, en palabras de José María Salvador, que “el cambio climático no es una quimera”, aunque el director ha considerado que a la propagación de incendios no solo contribuyen las altas temperaturas, sino también la despoblación del medio rural: “un territorio sin gente, sin campos de cultivo, sin ganadería extensiva, es más fácil que arda”, ha comentado. De esta forma, toda esta información servirá para mejorar la toma de decisiones por parte de la Administración, en ámbitos tan relevantes como la vigilancia de la salud, la protección civil, la agricultura o la prevención de incendios forestales.

Necesidad de modernización

Aragón fue la segunda Comunidad Autónoma, después de Valencia, en crear un Atlas Climático en el año 2006. Este antecedente precisaba una modernización, han explicado en la presentación. Y es que mientras el anterior Atlas utilizaba valores promedio, “esta nueva aplicación ha modelizado la precipitación, la temperatura máxima y mínima de cada día”, ha manifestado Miguel Ángel Saz.

“Cuando hablamos de cambio climático hay tres palabras clave: identificación, mitigación y adaptación. Y es precisamente en esa adaptación donde es muy importante disponer de modelos que nos digan qué va a pasar con el clima en el futuro”, ha subrayado el doctor en Geografía.

Aunque será complicado que esta nueva herramienta informe de fenómenos tan imprevisibles como el sucedido en Alcañiz esta semana, se trata según Saz de “un producto que cubre una laguna importante a la hora de disponer de información climática de calidad”, y que se puede utilizar en la gestión de aspectos de biodiversidad, de agricultura o de cualquier cuestión en la que el clima constituya una variable explicativa importante.

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