Antonio de la Torre: «Cuando ves a otro ser humano como algo diferente a ti, algo está fallando»

El actor se mete en la piel de Maurice Rossel en la obra "Un hombre de paso"

A Antonio de la Torre se le acumulan las entrevistas antes de un estreno. En este caso, su llegada a Zaragoza con «Un hombre de paso», una obra de teatro que viaja hasta el Holocausto nazi para conocer de primera mano todo lo que sucedió en los campos de exterminio. En el poco tiempo que estará en la capital aragonesa, De la Torre tiene claro que «paseará por la ciudad» junto a sus hijos. Un tiempo libre que no tiene entre entrevista y entrevista: «Soy como el Málaga jugando contra el Real Madrid: cumplo los horarios que me ponen los primeros minutos, pero al final siempre claudico».

Pregunta.- Por fin le podemos ver sobre el escenario de un teatro en Zaragoza.
Respuesta.- Me hace mucha ilusión estar cuatro días en el Principal. Son unas fechas difíciles, pero espero que la gente responda. Ir a Zaragoza, después de tantos años sin subirme al escenario… Creo que las temperaturas van a ser perfectas para ir al teatro y para pasear, esto último para mí. Voy con ganas y con mis hijos, porque voy con todo.

P.– “Un hombre de paso” es una obra importante por el tema que trata.
R.- A lo largo de la historia de la humanidad siempre ha habido grandes batallas y grandes guerras con muchos muertos. Pero que sepamos, un asesinato tan masificado y tan organizado nunca como en el Holocausto. Ese punto de vista, quitarles a millones de seres humanos la condición de humanidad, nunca se había producido. Fue un tema tabú, un tema tratado de una forma difícil…

Lo que sucede en la función es casi documental, por que casi el 90% de lo que ocurre sobre el escenario pasó en la vida real. Los personajes de Primo Levi y de Maurice Rossel existieron, y el personaje de Ana Rossi es un trasunto de Claude Lazmann, el director de uno de los grandes documentales del Holocausto. De hecho, las preguntas que se le hacen a Rossel en la función son las que Lazmann le hizo en la vida real.

Al actor le hace mucha ilusión estar en el Principal

P.- ¿Todo ese mensaje se puede extraer de «Un hombre de paso»?
R.- Cuento todo esto porque creo que este asesinato tan masivo se produjo porque gente normal, como tú y como yo, miraron para otro lado. Y gente como Maurice Rossel también miró para otro lado. En el documental real habla del Holocausto como yo podría hablar en una conferencia sobre cómo se produce en el cine: muy academicista, con mucha distancia, sin ponerle alma a esa bestialidad.

Es repetir un poco el tópico, pero para mí la teoría de Hannah Arendt en “Eichmann en Jerusalén” es la banalidad del mal. Le costó muchos enfrentamientos y desarrollar un tema polémico, pero ella defendía que ese Eichmann, uno de los grandes asesinos del genocidio judío, no odiaba, sino que no miraba a los judíos como humanos y por eso se permitía eliminarlos.

Cuando ves a otro ser humano como un inmigrante o como algo diferente, no lo miras como puedes mirar a tu vecino, algo está fallando. En la historia de la humanidad no hemos llegado al nivel de mirarnos todos como iguales: negros, asiáticos, blancos, católicos o musulmanes, no nos miramos igual. Y quizá la humanidad no llegue nunca a ese nivel. Mientras no lleguemos a eso, se producirán genocidios y exterminios.

P.- Está claro que para hacer algo así se necesita la colaboración de la sociedad.
R.- Por supuesto, todo eso pasó porque millones de personas miraron a otro lado. Tal cual. Hitler no era un diablo, era un ser humano que pensaba que hacía el bien para mucha gente. Creo que la solución es abrir un hueco a la esperanza. Muchas veces pienso en cómo se confronta con una persona de una ideología tan extrema, cómo se hace para convencerle de que esta realmente equivocado… Lo importante es no dejarse llevar por el odio.

De la Torre explica que lo que sucede en la función es casi documental

Yo soy un obsesionado de las películas de corte realista. Pero me encanta “La Guerra de las Galaxias”. Hay que intentar no odiar, esa cosa de que el odio te lleva al lado oscuro que, aunque parezca para niños sí que es cierto, porque te lleva a lo peor. Lo he aprendido de mucha gente, uno de ellos ya es amigo, Eduardo Madina. Cuando vi su documental y dice aquello de que el odio no se puede apoderar de él… Mira que hay cosas que me generan indignación y otras que me parecen muy injustas, pero siempre intento no odiar.

P.- ¿La obra deja espacio a la esperanza?
R.- Creo que es más un retrato fiel de lo que ocurrió en ese momento. Esperanzador será para todo aquel que quiera tener esperanza o querer que pase algo. Yo vengo de Andalucía, de unas elecciones en las que el resultado no me ha gustado, pero mantengo la esperanza de que en la próxima convocatoria salga algo que me guste más. La esperanza, como dice el refrán, es lo último que se pierde y es una conclusión que toda persona que ame la vida debe sacar. Pero “Un hombre de paso” es más un relato del horror.

P.- Tras representar “Un hombre de paso” y viendo lo que cuenta, ¿sigue pensando que la Historia está condenada a repetirse?
R.- Mi hermano, que es historiador, dice que la historia es cíclica. Pero yo sigo siendo más ingenuo y aún creo que se puede cambiar. Es una buena pregunta, pero no sé responderla. Hay días que pienso en que conseguiremos una civilización distinta y que nos salvaremos como especie, porque el planeta seguro que sobrevive. Otros soy más apocalíptico y considero que estamos condenados a la autodestrucción.

P.- Vuelve al teatro después de mucho tiempo alejado. También regresa al cine, un medio en el que le hemos visto mucho más, con “Entre la vida y la muerte” en unas semanas. ¿Se siente estrella en un lado e intruso en el otro?
R.- Creo que no hay que verse de ninguna manera. Cada uno es lo que es y lo que los demás quieren que sea. Es bueno, y cada vez lo hago más, no tomar consciencia de lo que los demás te consideran, porque si no empiezas a ser otro. No hay que ponerse etiquetas, solo atreverse a hacer cosas y a vivir.

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