Las salas de Zaragoza y Huesca se suman a la celebración del Día de la Música

El ciclo ofrece quince conciertos en solo ocho días.

La música es sinónimo de alegría y unión. No se necesitan excusas para celebrarla y disfrutarla, aunque siempre viene bien sacar el mejor repertorio en las fechas destacadas. Este 21 de junio se celebra el Día de la Música y las salas de conciertos de Zaragoza y Huesca, a través de la asociación Aragón en Vivo, han programado una quincena de espectáculos desde el pasado 17 de junio hasta el día 26, con ocho días de pura celebración.

Aunque el ciclo ya comenzó el 17 con los conciertos de Messer Chups en La Casa del Loco, Sirenikas MIcrópera en el Teatro Arabolé y Jan Kay en la Sala Zeta, el grueso de la cita arranca esta misma semana. La Sala Creedence presenta este martes a Big Moon and Family a las 21.00 horas, mientras que la Bóveda del Albergue, a la misma hora, acoge el concierto de Jazba Trio. El turno del Rock&Blues llega el miércoles con Vandoliers.

De cara al fin de semana, el viernes 24 la Sala López presenta a Diario Fantasma y Arey, mientras que La Ley Seca ofrece su escenario a Piedra Roja. Ya el sábado, Madame Marie llega a La Campana Underground, Señoras y Bedeles a La Lata de Bombillas y la Sala Edén de Huesca organiza el espectáculo homenaje a Carlos e Isidoro. Cierra el domingo este ciclo cultural las actuaciones de Arreñal Band en Moliner7, Madame Marie en La Campana Underground, Juako Malavirgen en el Refugio del Crápula y Par-Dos en la sala Edén.

La salud de las salas de conciertos

El fin de las restricciones y de los efectos de la pandemia en la sociedad ha permitido que la cultura, como muchas otras actividades, se pueda celebrar con normalidad. Una situación que pone fin a dos años muy duros, en los que las salas de concierto han sido los últimos locales en abrir sus puertas de nuevo.

“Aragón tiene una tendencia contraria a la del resto de España”, ha comparado Mike Ramón, gerente de la sala Creedence, aludiendo a que todos los espacios aragoneses están “unidos y ya han vuelto a la actividad normal desde febrero”. Mientras, en ciudades como Madrid o Barcelona, muchas salas han cerrado y otras se plantean no volver a abrir por la complicada situación que traviesa. Pese a todo, “hay que poner la luz en que las salas de música de Aragón siguen luchando para tener un septiembre normal”, ha asegurado Ramón.

Por su parte, Raquel Anadón, del Teatro de las Esquinas, ha reclamado que la cultura se vea “como un bien de primera necesidad”. Una sensación que ha compartido el presidente de Aragón en Vivo, Javier Benito, que ha comentado que “la gente ha vuelto a las salas con muchas ganas, agotando todas las entradas, mostrándonos que somos esenciales para la sociedad”.

La figura de Zaragoza dentro del panorama nacional también se ha visto beneficiada con el regreso tras la pandemia: “Tenemos mucha calidad y estamos en las primeras posiciones de España, con una red de salas de música increíble”. Una sensación que también comparten en los grupos emergentes de la escena aragonesa que, para Mike Ramón, “ya comprenden que se tiene que empezar desde abajo”.

Colaboración con las instituciones públicas

La presentación de este ciclo cultural también ha servido para conocer la relación de las salas con las instituciones públicas. Una colaboración en la que ambas partes siguen buscando un lugar común que favorezca a los dos.

Javier Benito ha señalado que el nuevo convenio con el Ayuntamiento de Zaragoza está a punto de culminarse “a falta de unos últimos flecos”. El presidente de Aragón en Vivo ha adelantado que este nuevo contrato va a hacer “crecer la cuantía económica”. “Nuestro objetivo es que el Gobierno de Aragón también se moje en la cultura de base”, ha pedido Benito, que cree que estas ayudas pueden venir bien a las salas para “modernizar los equipos y conseguir solvencia económica”.

Los tres programadores culturales han coincidido en que Música al Raso, el ciclo que organiza en estas fechas el consistorio zaragozano, “no es competencia, pero el tema de los precios crea una relación complicada”. “Las salas deberíamos estar asimiladas como dinamizadores culturales”, ha resumido Ramón, que considera que estos espacios “merecen tener algo de luz en la programación musical del Ayuntamiento”. Una programación que todos han celebrado, pues echaban de menos que “Zaragoza tuviera mucha música entre junio y septiembre”.

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