Nueve meses de la candidatura “en igualdad de condiciones” que Sánchez prometió desde el Pignatelli

Esa visita de Sánchez a Aragón quería evidenciar que Moncloa, COE incluido, y el Pignatelli iban de la mano en esta candidatura

“Este proyecto tenemos que hacerlo todos juntos, unidos, al mismo nivel y en igualdad de condiciones”. Estas fueron las palabras que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, trasladó el 16 de septiembre, hace ya justo nueve meses, desde el corazón del Edificio Pignatelli, con las que garantizaba que la candidatura a los Juegos Olímpicos de Invierno de 2030 saldría adelante de forma equitativa entre Aragón y Cataluña.

Poco o nada queda ya de esa promesa. Tras nueve meses de dura gestación de esa candidatura, las posturas están más separadas que nunca, e incluso el presidente de Aragón, Javier Lambán, reconocía este martes que, pese a la “obligación de mantener viva la esperanza”, “no veía excesivos motivos para el optimismo”.

Esa visita de Sánchez a Aragón, la penúltima recepción al presidente del Gobierno en la Comunidad, quería evidenciar que Moncloa, COE incluido, y el Pignatelli iban de la mano en esta candidatura para atraer a la Generalitat a un “proyecto de país”. De hecho, parecía reconducir la situación tras la primera gran salida de tono de la Generalitat, cuando mandó al COI una carta expresando su deseo de organizar unos JJOO denominados “Pirineus-Barcelona”, al contrario de lo que habían pactado previamente las tres instituciones.

Por aquel entonces, el contacto entre el Ejecutivo aragonés y el COE era “permanente” en busca de un proyecto de país, e incluso Alejandro Blanco visitó en varias ocasiones el Pignatelli, así como localidades como Jaca, para vender el impacto que llegarían a tener unos Juegos Olímpicos en el Pirineo, con una audiencia total de 1.920 millones de espectadores. “Vamos a tener dificultades, seguro. Alguna declaración nos hará retroceder tres meses, seguro. Pero tenemos que olvidar y apartar situaciones para conseguir que este proyecto salga adelante”, afirmaba Blanco el 26 de noviembre, insistiendo en que el “gran triunfo de la candidatura” era “ser capaces de organizar algo juntos”.

Tras esa cita, la DGA y la Generalitat emprendieron conversaciones para celebrar una cumbre al más alto nivel a finales de enero, en la que Lambán y Aragonès tratarían la confección de la candidatura. Mientras, el Govern remarcaba una y otra vez que Aragón iba a ser un mero “colaborador” para las disciplinas “que no se puedan hacer en Cataluña”, y Alejandro Blanco volvía al Pignatelli para reiterar que “no puede haber predominio de nadie sobre los demás”. Así, a 24 horas del encuentro en Balaguer, la cumbre quedó suspendida por existir “importantes diferencias”. “Hubo una falta de respeto institucional a Aragón intolerable”, aseveraba Lambán, que, al mismo tiempo, se aseguraba el apoyo de una amplia mayoría de las Cortes, aunque no así de su cuatripartito, con CHA y Podemos desligándose del sueño olímpico.

Blanco visitó en numerosas ocasiones el Pignatelli para defender el proyecto conjunto

La comisión «técnica», origen de la ruptura entre Aragón y el COE

De este modo, tras los Juegos Olímpicos de Pekín, todas las partes iniciaron una serie de reuniones “técnicas” con el objetivo de poner a punto el diseño de la candidatura y el reparto de sedes. Pero solo fue el origen de la ruptura entre el Gobierno de Aragón y el COE y el inicio de la cordialidad entre la Generalitat de Cataluña y el propio Comité Olímpico. “Es el Gobierno de España quien debe poner las cartas sobre la mesa, exigirnos que dejemos claras nuestras posiciones. Si sigue habiendo este pertinaz desprecio hasta Aragón y manera supremacista de plantear las relaciones, pondremos nuestra alternativa sobre la mesa”, insinuaba ya Lambán el 12 de marzo desde La Palma.

Y el amor explotó el 28 de marzo. Ese día, el COE anunció oficialmente un acuerdo para el reparto de sedes sin que el Gobierno de Aragón diera su visto bueno, e incluso citó a la DGA y a la Generalitat a firmarlo. Esa propuesta, que, a juicio de Lambán, generaba un “desequilibrio absoluto” entre ambos territorios, cedía el esquí alpino, una de las pruebas reina, a las estaciones catalanas de La Molina y Masella, mientras que Candanchú organizaría el esquí de fondo, Jaca el Curling y Zaragoza el patinaje. Por el contrario, los valles de Tena (Formigal) y Benasque (Cerler) se quedaban fuera del programa olímpico. El consejero Felipe Faci no acudió a ese encuentro.

El incendio ya era un hecho y cada vez cogía más fuerza. “Se nos garantizó que habría igualdad y equilibrio en el reparto. Éste es el equilibrio del COE: dos modalidades y un espacio en el Aragón, seis modalidades y cinco espacios en Cataluña”, alzaba la voz Lambán, mientras Blanco y Vilagrà firmaban el acuerdo con la silla de Faci vacía. “No modificaremos las sedes de las pruebas”, dejaba claro Aragonès.

El Gobierno de España, el COE y la Generalitat firmaron un acuerdo con la silla de Faci vacía

El esquí alpino, “irrenunciable” para Lambán, iba a ser la principal batalla, y Aragón contraatacó con su propia propuesta a principios de abril, donde quedaba dividido entre el masculino para Aragón y el femenino para Cataluña. Ni el COE ni la Generalitat lo aceptaron, ni siquiera llegaron a valorarlo en algún momento, por lo que Blanco lanzó un nuevo reparto que incluía pruebas residuales en los tres valles del Pirineo, a cambio de quitar el patinaje para llevarlo a Barcelona. “No la aceptamos. Zaragoza pierde casi todo lo que tenía y el Pirineo aragonés no gana casi nada. Casi todo se ubica en el Pirineo catalán”, escribía Lambán a través de Twitter ya el 7 de mayo.

La fecha límite del 20 de mayo, la carta a Sánchez y el reparto por lotes como última baza

Tras esa segunda propuesta del COE, Blanco deslizó como posible fecha límite para alcanzar un acuerdo el 20 de mayo, mientras Aragón veía como se les denigraba a un “simple papel de comparsa”. “Hasta la fecha, el COE inexplicablemente se ha alineado con esa candidatura de parte y nuestra pretensión, legítima y justa, es intentar por todos los medios que el COE cambie de posición y se oriente hacia la defensa de unos juegos de país”, resaltaba Lambán.

El 19 de mayo, víspera de esa fecha límite, el COE citó para la semana siguiente a una nueva reunión, la undécima, que terminó con Blanco rompiendo negociaciones y dando un “portazo” a la propuesta aragonesa. “Aragón no puede aceptarlo. He defendido y defenderé siempre los intereses y la dignidad de la Comunidad por encima de todo”, insistía Lambán, que no paraba de recordar una y otra vez, en cada comparecencia pública, la promesa de Sánchez del 16 de septiembre.

Blanco acusó a la DGA de rechazar dos propuestas que les daban más pruebas que a Cataluña, pero de menor calidad y con menos deportistas

Ante este bloqueo de las negociaciones, que ya duraba dos largos meses, Lambán remitió un escrito, todavía sin respuesta, a Pedro Sánchez para que interviniera en las negociaciones, mientras el Ejecutivo dejaba de considerar como un “interlocutor válido” a Alejandro Blanco, quien respondía a los ataques desde Aragón. “Después de las seis reuniones mantenidas y cuando todo el mundo sabía dónde estábamos, se produce el desencuentro con Aragón que dice que no está de acuerdo en nada”, afirmaba el presidente del COE, que amenazó con convocar una Asamblea que votara entre Aragón y Cataluña si no se llegaba a un acuerdo.

La última baza de la DGA se plasmó en una propuesta de reparto por lotes. El 2 de junio, día posterior a la esperada visita del COI a Madrid a la Aragón no fue invitado, sí la Generalitat, Lambán anunciaba su segundo proyecto, que agrupaba las disciplinas según su importancia, y cediendo a Cataluña la posibilidad de elegir primero. Dos semanas después, todavía no hay respuesta oficial desde Madrid, mientras que desde Cataluña ya se asoma la posibilidad, nunca olvidada, de una candidatura en solitario.

Compás de espera

Tras estos largos nueve meses, el Gobierno de Aragón está actualmente a la espera de un comunicado del COE que dé nuevos pasos hacia la prometida candidatura conjunta o la rompa definitivamente. Este miércoles, Vilagrà acusó a la DGA de “anticatalanismo” y Mayte Pérez advirtió que denunciaría “a todos los sitios posibles” un proyecto únicamente catalán. Porque, nueve meses después de la visita de Sánchez al Pignatelli, el sueño olímpico parece estar a punto de desvanecerse.

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