La pasión y la nostalgia por la Expo 2008: Belloch recibe emocionado una distinción honorífica

El ex alcalde de Zaragoza ha recibido visiblemente emocionado esta distinción

Juan Alberto Belloch estaba de vacaciones en un barco cuando supo que tenía que conseguir algo grande para Zaragoza, ciudad de la que fue alcalde entre 2003 y 2015. Ese sueño era que la capital del Ebro se convirtiera en la sede de la Exposición Internacional y compitiera con ciudades de todo el mundo para ello. Y ese sueño se volvió realidad. Catorce años después, el exalcalde recuerda nostálgico ese verano de 2008 con la emoción de su hija Cristina al ver el Puente del Tercer Milenio que «parecía Nueva York» y la pasión de todos aquellos que recorrían un mundo de agua, pabellones, Fluvis gigantes y un Iceberg a 40 grados en su «querida Zaragoza». Catorce años después, Juan Alberto Belloch ha recibido este domingo en el Acuario un reconocimiento honorífico por «su entrega y su indispensable trabajo» por parte de la Asociación Legado Expo.

«Lo más importante de la Expo fue la pasión que despertó en la ciudadanía. Recuerdo vivamente la pasión cuando ganamos, fue una emoción real o la pasión cuando recibíamos a las autoridades de todos los países. O el discurso de bienvenida que es el discurso que yo más he hecho con el corazón de mi vida. Me salía de dentro y no necesitaba ni mirar el papel porque sabía perfectamente lo que estábamos sintiendo todos los que estábamos allí. La Expo la hicimos entre todos eso es una obviedad», ha reconocido un emocionado Juan Alberto Belloch.

Los peces del Acuario de Zaragoza representaban la estampa ideal y la viva imagen de ese «sueño colectivo que fue la Expo», como ha reconocido el presidente de la Asociación Legado Expo, Juan Ibáñez. Una Asociación que no pretende ni «recuperar a Fluvi» ni «vivir en la nostalgia» sino seguir poniendo en valor un legado de interés internacional y una ciudad que «tiene la rasmia suficiente para hacer lo que quiera solo si cree en ello».

Belloch pronunció un 14 de septiembre de 2008 que la Expo no acababa en ese preciso instante sino que perduraría en el tiempo. Y el tiempo ha pasado en forma de unos catorce años en los que se recuerda la nostalgia pero también se ven los restos de lo que fue. El deterioro del Frente Fluvial, el desuso de los Pabellones de España o de Aragón, el estado de «dejadez» del banco ecogeográfico y decenas de reivindicaciones más han centrado un discurso en el que se ha puesto de manifiesto la importancia de preservar un legado que debe continuar.

«No puedo evitar enfadarme cuando veo que no se está continuando el trabajo que hicimos en ese momento y que no se está trabajando para ello. El Pabellón de España, El Pabellón de Aragón, el propio Pabellón Puente…Los que se son titularidad directa de las administraciones… Creo que se debería hacer algo, se lo he pedido a todos los presidentes, a Lambán el último, y es importante que se haga algo para no perder este patrimonio que es de interés universal», ha reconocido el exalcalde.

En este catorce aniversario, la Torre del Agua ha abierto sus puertas y ha acogido visitas guiadas además de merchandising para los más nostálgicos. Actividades que pretenden reivindicar y que vienen de la mano de la Asociación Legado Expo.

«Por fin alguien se preocupa del posExpo y van a acabar ganando, vamos a acabar ganando porque ya hay proyectos para la reutilización de los cacahuetes o con el tema de la Torre del Agua que con las visitas guiadas parece que se está poniendo en valor su arquitectura y la maravilla que es», ha reconocido Belloch.

Así, aquel 14 de junio de 2008 ha revivido este domingo en el Acuario evidenciando que la Expo sí fue un sueño colectivo.

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