Casi la mitad de los jóvenes compraron falsificaciones en 2021

El 25% de los jóvenes accedió a contenido pirateado de forma consciente

El 45% de los jóvenes españoles de entre 15 y 24 años adquirieron en 2021 una falsificación de forma consciente y hasta un 25% accedió deliberadamente a contenido pirateado. Por su parte, el 52% de los europeos compraron al menos un producto falsificado ‘online’ y el 33% consumió contenidos digitales a partir de fuentes ilegales.

Así lo revela la edición correspondiente a 2022 del Barómetro de la propiedad intelectual entre los jóvenes publicado este miércoles por la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (Euipo) a partir de una consulta realizada entre el 7 y el 28 de febrero a un total de 22.021 jóvenes, de entre 15 y 24 años, en los 27 Estados miembro de la UE.

La encuesta confirma que el 37% de los jóvenes adquirieron uno o varios productos falsificados “deliberadamente”, lo cual supone un “aumento significativo” en comparación con el 14% registrado en 2019. España se situó por encima de la media europea, con un 45% de jóvenes que se hicieron con una falsificación “a propósito”, mientras que el porcentaje más elevado se observó en Grecia (62%) y el más bajo, en la República Checa (24%).

Los productos falsificados que los jóvenes “suelen comprar deliberadamente”, según el estudio, son ropa y accesorios (17%), seguidos del calzado (14%), los dispositivos electrónicos (13%) y los productos de higiene, cosméticos, cuidado personal y perfumería (12%).

En paralelo, la compra no intencionada de productos falsificados se situó en el 37% y los encuestados reconocieron las “dificultades para distinguir los productos auténticos de los falsificados”, hasta el punto de que el 48% no ha comprado este tipo de productos o “no está seguro”.

Piratería digital

Por lo que se refiere a los contenidos digitales, el 60% ha señalado que durante el último año no había utilizado, reproducido ni descargado contenidos de fuentes ilegales, ni había accedido a transmisiones en directo a través de estas fuentes, en comparación con el 51% en 2019 y el 40% en 2016.

Además, la piratería “intencionada” se mantiene “estable”, teniendo en cuenta que el 21% de los consumidores jóvenes reconocieron haber accedido “deliberadamente” a contenidos pirateados durante los últimos 12 meses. El 12% accedió “accidentalmente” y el 7% “no es consciente de haberlo hecho”, según el estudio.

Los principales tipos de contenidos pirateados fueron las películas (61%) y las series de televisión (52%), seguidas de la música (36%), principalmente a través de sitios web, aplicaciones y canales de medios sociales especializados. En España, uno de cada cuatro jóvenes accedió “conscientemente” a dicho contenido, si bien el 51% prefiere acceder a contenidos de fuentes legales.

Tendencia preocupante

A la luz de los resultados, el director ejecutivo de la Euipo, Christian Archambeau, ha defendido que esta tercera edición del barómetro constata que el incremento de las compras intencionadas e involuntarias de productos falsificados “constituye una tendencia preocupante”. Respecto a la piratería, subrayó que, aunque “no disminuye, los consumidores jóvenes se inclinan cada vez más por los contenidos procedentes de fuentes legales”.

Entre los “factores clave” que, según el barómetro, “impulsan” la adquisición de falsificaciones y el acceso a contenidos pirateados, el precio y la disponibilidad siguen siendo los “principales”, si bien las “influencias sociales”, como las pautas de comportamiento de la familia, los amigos o los conocidos “están ganando terreno significativamente”.

Tras puntualizar que uno de cada diez encuestados mencionó recomendaciones de personas influyentes o famosas, entre los motivos que “incitan” a llevar a cabo estas prácticas también resalta la “despreocupación” por si el producto era falso o si la fuente del contenido era ilegal, el hecho de no percibir “ninguna diferencia” entre los productos originales y los falsificados y la facilidad para localizar o encargar productos falsificados en línea.

Como “factores de disuasión importantes”, los jóvenes consultados mencionaron los riesgos de fraude cibernético y las ciberamenazas.

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