Antón Borraz: «Adoptar agilidad permite trabajar de manera más eficaz, pero requiere un cambio cultural en la empresa»

Antón Borraz es una de las personas del Comité organizador de esta jornada

El próximo 7 de junio se celebra en el Campus Ibercaja. Zaragoza, situado en el Monasterio de Cogullada, la primera conferencia sobre agilidad en Aragón. Se trata de un evento organizado por la Conferencia de Agilidad en la Empresa Aragonesa (CAEA), en la que participa un grupo de profesionales de la Comunidad y que tiene como “propósito primordial sensibilizar y movilizar al tejido empresarial para adoptar la agilidad como una forma de pensar y trabajar de manera más eficaz”. Antón Borraz es el responsable de Informática e Innovación de Grupo LOBE y una de las personas del Comité organizador de esta jornada.

Pregunta.- En las últimas fechas, hablamos mucho de agilidad y otros muchos conceptos, pero ¿qué es realmente la agilidad?, ¿en qué consiste?
Respuesta.- Efectivamente, en los últimos años se ha difundido el término “agilidad” como una corriente, una moda. Pero la agilidad realmente puede entenderse como una cultura que nació hace mucho tiempo, podríamos incluso definir ya “dos eras” de la agilidad desde su existencia, la era de “inspiración”, basada en modelos Lean (con el “archiconocido” modelo Toyota), y la época de “aplicación”, que nació allá por el año 2001, a partir de la primera. En esencia, la cultura ágil promueve mejorar la calidad de los productos desarrollados con un “Time To Market” reducido, algo impensable a desarrollar con los modelos de gestión tradicionales.

P.- Entonces, la agilidad ¿es una cultura?
R.- La podríamos definir como tal, de hecho, cuando hoy en día se dice “seremos más ágiles” o “trabajamos más ágil”, nos confundimos con un “seremos más rápidos” o “trabajamos más rápido”, y esto no es así. Si vamos al diccionario y buscamos cuál es el antónimo de ágil, encontraremos que no es “lento”, sino “torpe”; es decir, lo contrario de ágil es torpe y no lento como se piensa. Por eso, lo denominamos cultura, porque no se trata de “correr” haciendo un producto, se trata de cambiar la forma de pensar para realizar entregas tempranas funcionales de nuestro servicio, de mutuo acuerdo con los responsables funcionales del negocio, eliminando la burocracia… Y para todo esto se requiere implicación de toda la empresa y, por ende, un cambio organizativo, cultural.

Borraz es el responsable de Informática e Innovación de Grupo LOBE

P.- ¿Pero es válido eso de una entrega temprana?, ¿es aceptado por los responsables el tener algo “a mitad”?
R.- En los tiempos actuales, el conjunto de condiciones que definen a los entornos empresariales se conocen por las siglas VUCA; es decir, se caracterizan por tener alta volatilidad, situaciones de Incertidumbre (Uncertainty), grandes complejidades y demasiada ambigüedad en las peticiones de las necesidades. En definitiva, estamos en un mundo de continuos cambios, difícilmente predecibles, en los que hay muchos y muy diversos factores que pueden impactar en los resultados empresariales, donde además existe un componente de indeterminación que viene todavía a complicar todavía más la toma de decisiones.

Por ello, el ofrecer entregas tempranas de servicios funcionando, ayuda a los responsables de negocio a adaptar las necesidades conforme vamos ofreciendo características a nuestros servicios, cumpliendo con las expectativas de forma realista y consistente, con una retroalimentación o feedback a corto plazo que complementa esta adecuación rápida a los requisitos cambios que se producen.

Estos entornos son cada vez más comunes debido, entre otros factores, a la rápida evolución de la conectividad y la globalización. En este tipo de entornos, los modelos rígidos, orientados a la predictibilidad y demasiado jerárquicos derivan en organizaciones “lentas”, pesadas, con poca adaptabilidad a los cambios del mercado. De aquí que, si queremos ofrecer mejores servicios y de más calidad en un mundo tan competitivo, debemos aplicar los marcos, principios y métodos ágiles, en definitiva, adoptar una cultura ágil en nuestra organización.

P.- Si es tan importante todo lo relacionado con la cultura, ¿qué importancia tiene la implicación de la alta dirección para lograr esa “agilidad empresarial”?
R.- Es algo clave en la transformación ágil. Si me permitís una anécdota, en un curso que realicé hace algunos años sobre Management 3.0 (modelo de gestión muy reconocido empresarial inspirado en filosofía ágil) acudieron tres personas con cargos de mando intermedio en BBVA. Llegado un momento les pregunté “¿y cómo vais a hacer para “vender” agilidad hacía arriba, en una empresa tan enorme?”. A lo que ellos me respondieron “No… ¡si esto viene de arriba del todo!”.

En la jornada participa un grupo de profesionales que tiene como propósito sensibilizar al tejido empresarial para adoptar la agilidad como una forma de pensar

Como digo, es absolutamente clave que la alta dirección se involucre en la transformación de la empresa hacía modelos más ágiles. Sin una visión sistémica, se pueden utilizar metodologías ágiles en el contexto de desarrollo de proyectos concretos, pero intentarlo a nivel organizativo sin una verdadera implicación y compromiso de esa alta dirección, sólo llevará a cambio puramente “cosméticos”.

P.- Entonces en CAEA, se habla de…
R.- Para nosotros, como organizadores y fieles creyentes de que otra forma de hacer y ejecutar los proyectos, no sólo en el ámbito del desarrollo software, como pueda parecer, es posible. Hemos organizado un evento, una jornada de un día en la que se exponen desde ponencias de expertos en agilidad de ámbito nacional, como casos prácticos de aplicación en empresas aragonesas “out of TIC”, que sirvan de aliciente a todas las personas que acudan a esta cita, cuyo objetivo precisamente es sensibilizar para fomentar la implantación de modelos de agilidad en el tejido empresarial de Aragón para mejorar su competitividad.

Una jornada organizada con gran esfuerzo por un grupo heterogéneo de profesionales de nuestra tierra, la cual se empezó a gestar en el año 2019, pero que por motivos obvios se tuvo que cancelar. Este 7 de junio en el Monasterio de Cogullada, gracias a este esfuerzo y al de todos nuestros patrocinadores, por fin podremos ver el fruto de este trabajo, para nosotros es un orgullo el conseguir un cartel de ponencias de tanta calidad como el que tenemos, que nos ha permitido colgar el cartel de “no hay billetes” y nos anima para que realizar más ediciones que no quede en una mera anécdota.

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