La acusada por el crimen de Broto llamó a su expareja 34 veces ese día mientras que él diez

El juicio continúa en la Audiencia Provincial de Huesca

Los padres de la acusada de matar a su expareja en Broto en 2020 han declarado esta mañana que su hija sufrió escenas de celos y de violencia por parte de la víctima, aunque nunca fueron testigos presenciales de ello. También ha sido el turno de los especialistas de la Guardia Civil que investigaron el tráfico de llamadas y de mensajes entre ambos. Estos han declarado que no han encontrado signos de acoso o de violencia de género, como declaró la joven el primer día. También han revelado que el día del crimen la acusada llamó 34 veces a su expareja y él diez.

El juicio ha continuado este jueves tras el paso por la Audiencia Provincial de Huesca este miércoles de los peritos de la Guardia Civil, que realizaron la investigación de lo ocurrido y que cuestionaron que la acusada, Daniela V., hubiese sido atacada previamente por su expareja. Tal y como defiende ella. Se enfrenta a peticiones de 20 y 25 años de prisión por asesinato con alevosía.

La sesión de hoy ha comenzado con el testimonio del padre que ha explicado a los miembros del jurado que cuando su hija conoció a su pareja años atrás “lo acogieron en casa como a un hijo”, pero que muchas veces escuchaba “a Daniela llorar” aunque nunca supo el porqué. Cuando rompieron en agosto de 2019 el padre ha afirmado que el joven “le rompió el móvil a su hija” cuando se enteró que ella estaba saliendo con otro chico. También esa vez, según ha dicho, “le tiró su ropa por la ventana” y “dañó sus pertenencias”. El padre también ha explicado que conoció el supuesto episodio en el que, según ha expresado, el chico “pegó en el brazo” a su hija y le dejó varios moratones. Hecho que ha sido descrito por diferentes familiares de Daniela.

La madre de la acusada ha seguido la misma línea que su marido y ha relatado varios altercados que, según ha afirmado, el joven tuvo con su hija. “El móvil se lo controlaba, se lo llegó a hackear”, ha dicho. Otro en el que, según ha declarado, cuando su hija se fue de vacaciones a Colombia, una vez dejada la relación, “se le llevó los pasaportes”. También otro en el que, según le contó su hija, el joven “le abrió las puertas del coche para ver con quién iba”. También ha dicho que sabía lo de los supuestos moratones.

Los especialistas de la Guardia Civil que investigaron el rastro de los teléfonos móviles han decretado que no encontraron signos de acoso o de violencia de género, como declaró la acusada, ni “sumisión voluntaria ni impuesta”. Los dos especialistas analizaron 2.670 mensajes y 52.000 fotografías que se intercambiaron entre ellos.

El día que se produjo el crimen, los especialistas han explicado que Daniela llamó a su expareja un total de 34 veces, mientras que él, solo diez. También han declarado que Daniela envió una foto que luego eliminó y de la que creen que fue tomada en el domicilio de la víctima un tiempo antes de la agresión mortal.

Al final de la mañana ha acudido a declarar, a petición de la defensa, la psicóloga del centro penitenciario de Zuera que ha explicado que Daniela tiene “un perfil de mujer maltratada” y que sufre síntomas que le aproximan a este perfil como “la impotencia aprendida”. También que sufría “sentimientos de culpa tremendos”.

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