Barbastro: arte sacro, patrimonio y naturaleza maridados con vino

Barbastro llama la atención por sus colores y naturaleza. Foto: Turismo de Aragón

Su Entremuro fue el barrio que vio nacer a la Corona de Aragón allá por 1137 con las nupcias de Doña Petronila y Ramón Berenguer IV y George Orwell escribió en su Homenaje a Cataluña varias páginas sobre la capital del Somontano en cuyas calles, por cierto, se llevó a cabo la mayor persecución religiosa de España durante la Guerra Civil. Pero Barbastro es mucho más que historia y es que es en este municipio, el séptimo más poblado de Aragón, donde el arte sacro, el patrimonio y la naturaleza se maridan con un buen vino convirtiéndolo en uno de los grandes atractivos turísticos de la provincia de Huesca y de toda la Comunidad.

Uno de los monumentos más impresionantes y emblemáticos de Barbastro es la Catedral de Santa María de la Asunción, un templo de inspiración gótica que tardó 16 años en construirse (culminó en 1533) y que guarda en su interior un espectacular retablo de Damián Forment. «Toda hermosa eres amiga mía, y en ti no hay defecto… Señor, tu casa está perfectamente construida sobre roca firme». Esa inscripción recorre los muros donde comienzan las bóvedas de crucería que son seña de identidad de esta Catedral donde también destaca la antigua capilla de San Carlos Borromeo y la capilla del Santo Cristo de los Milagros.

Muy cerca de la Catedral se encuentra el Museo Diocesano en el que se puede disfrutar de la rica colección de arte sacro de la diócesis Barbastro-Monzón. Algo más de 300 piezas de orfebrería, pinturas, esculturas y paramentos litúrgicos con más de mil años de historia hacen de este lugar una parada obligatoria para los amantes del arte.

Además, la Iglesia de San Francisco es una parada obligatoria dentro del municipio ya que llama la atención del visitante, en primer lugar por sus grandes dimensiones, y por atraparle cuando conoce su historia que se remonta al siglo XIII, momento en el que la orden franciscana se instaló en Barbastro.

Otro de los grandes encantos de Barbastro son sus calles medievales que invitan a perderse por ellas. Y si uno mira hacia arriba verá edificios emblemáticos y bellas casas renacentistas como el Palacio Argensola o casas que sirvieron de hogar para comerciantes y hortelanos en la Plaza del Mercado. A orillas del Vero, los colores brillantes de las casas crean una estampa pintoresca con esta bella localidad en el fondo.

Todo el encanto maridado con vino

Y si algo tiene Barbastro es una tradición vinícola legendaria que hace que los caldos de su denominación de origen sean conocidos allá donde vayan. Así lo pone de manifiesto la historia que los visitantes podrán conocer en el Museo del Vino, un centro de interpretación en el que adentrarse en los cultivos y en las diferentes formas de elaboración de los vinos.

Los amantes del vino verán en Barbastro un lugar donde perderse entre viñedos y es que son varias las bodegas que se pueden recorrer y explorar. Las bodegas Sommos, Pirineos, Viñas del Vero o Laus son algunas de las más conocidas dentro del municipio.

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