JIM solo dice hasta luego al zaragocismo: «Jamás voy a renunciar a esta tierra»

El entrenador pone fin a un año y medio al frente de los maños. Foto: Real Zaragoza

“Una vez finalizada la temporada, ha llegado el momento de decir adiós”. Así comenzaba Juan Ignacio Martínez su despedida a la afición tras un año y medio donde ha logrado mantener a un equipo desahuciado y soñar en algunos momentos con el playoff. Y más que un adiós, el hasta ahora entrenador del Real Zaragoza quiere que sea “un hasta luego”: “Jamás voy a renunciar a esta tierra ni a todos vosotros; me habéis ganado con vuestro cariño sincero a lo largo de todo este tiempo que he permanecido en Zaragoza”, ha escrito en una carta.

No es fácil despedirse después de todo lo vivido. El míster llegó “a uno de los clubes más grandes del fútbol español en una situación muy delicada; complicadísima”. Y entre todos, con él a la cabeza, se consiguió “rescatarlo para ponerlo en disposición de pelear por lo que merece: el ascenso a Primera”.

Ese era su reto “y el de todos juntos”. “En esta temporada no hemos podido luchar por ese objetivo irrenunciable. En varias ocasiones me he disculpado por no haber sabido guiar esta nave a buen puerto; que es mi verdadera pena”, ha continuado. Porque el Real Zaragoza “lo merece por su Historia y por su afición”.

Y al zaragocismo también le ha dado las gracias por la forma en la que le han tratado a lo largo de este año y medio, donde se ha convertido “en un zaragozano más”. JIM ha sentido su afecto “en cada momento”, y ese impulso “ha sido el motor” que le llevado hacia adelante a él y a todo el equipo en los momentos más comprometidos.

JIM ha tenido “el orgullo impagable de dirigir a un equipo de prestigio internacional”. Este tiempo “va a ser muy difícil de superar en lo profesional, e imposible en lo personal”. Conservará por siempre el recuerdo cariñoso de todos cuantos trabajan en el club, de quienes le dieron la oportunidad de entrenarlo y que le han hecho la vida “mucho más fácil”. Y tampoco se ha querido olvidar de la Pilarica. “Guardaré en un hueco de mi corazón el amor a nuestra Virgen del Pilar, que siempre me ha arropado”, escribía.

El míster solo puede desear “lo mejor” a la entidad. Y a quienes asumen ahora la responsabilidad de gestionar el equipo le pide que acierten en la toma de decisiones para lograr el objetivo que se merece el Club, la ciudad y su afición: el lugar entre los mejores del fútbol. “Un abrazo muy fuerte para todos. Muchas gracias y, sobre todo ¡aúpa, Real Zaragoza!”, finalizaba.

El zaragocismo solo puede desearle lo mejor a JIM, que ha logrado sacar adelante al equipo cuando peor pintaba. Primero evitando un descenso cantado y, en esta campaña, dejando al cuadro maño en el décimo puesto de la tabla con un presupuesto de descenso. Se va el míster, pero deja al equipo en la rampa de salida para volver a Primera División.

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