Arte hasta en las farolas: un recorrido por Rubielos de Mora

Rubielos de Mora ofrece una variada oferta artística a sus visitantes

El mes de mayo llega a su fin y las buenas temperaturas invitan a salir de la ciudad en busca de una escapada de fin de semana en la que distraer la mente y preparar el verano. Y no hace falta irse muy lejos: Aragón tiene una amplia colección de municipios que ofrecen su arte, arquitectura o gastronomía a todos los visitantes.

Uno de ellos puede ser Rubielos de Mora. Esta localidad turolense, hermana casi gemela de Mora de Rubielos, fue fundada en el siglo XII y vivió un increíble impulso artístico y burgués con la llegada de numerosos nobles, 200 años después de su fundación, que la llenaron de palacios, iglesias y monasterios.

Rubielos de Mora es un pueblo que no hace esperar al visitante. Desde la misma llegada al municipio, los portales de San Antonio y del Carmen reciben al turista con su elegancia y su belleza. Dos vestigios de las murallas de la ciudad que hoy sirven como puerta de entrada al casco antiguo.

Casi dos centenares de piezas de arte en las farolas

Lo que comenzó como una broma entre amigos es hoy uno de los símbolos de Rubielos de Mora. El artista José Gonzalvo y el herrero Manuel Baselga comenzaron a mediados del siglo XX a crear unos faroles graciosos, con el objetivo de adornar de una forma distinta las calles de su localidad. Hoy, aquel entretenimiento ha alcanzado casi los 180 faroles y ha protagonizado un libro.

Las farolas de Rubielos de Mora son parte de su atractivo

Las farolas de Rubielos de Mora cuentan quién vive en esa casa, recorren el camino que siguen los toros ensogados en las fiestas, recuperan leyendas del pueblo y, en el caso de los más modernos, funcionan como decoración. Con todo, el fotógrafo Juan Carlos Leguey publicó en 2020 un libro dedicado a este curioso fenómeno decorativo.

Aunque la producción de estos farolillos paró durante los años 70, a mediados de la década siguiente otros artistas del municipio volvieron a recuperar esta particular tradición. Hoy, con diseños más modernos y algunos más personales, Rubielos de Mora presenta su propio mapa con el que recorrer la localidad farola tras farola.

Lugares que nadie se puede perder

Además de un divertido paseo por las calles, en busca de estas curiosas farolas, Rubielos de Mora ofrece otros lugares que son imprescindibles en cada una de sus visitas. Hasta tres museos forman parte de una lista que completan un par de conjuntos religiosos y una ruta por las ermitas de la zona.

El arte sigue en Rubielos gracias al Museo Salvador, dedicado al pintor Salvador Victoria. La obra del artista, exponente del impresionismo, se puede visitar en el museo de arte contemporáneo de la villa, que exhibe obras de los coetáneos de Victoria

El otro museo principal está dedicado a José Gonzalvo, el hombre detrás de las curiosas farolas de Rubielos de Mora. Su exposición se remata gracias al precioso claustro en el que está ubicada. Cierra el paseo museístico la Región Ambarina que, aunque alojada en Dinópolis, recupera los bloques de ámbar con insectos que se encontraron en el lago prehistórico que inundó la localidad hace millones de años.

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