El calor extremo, el mayor reto del plan adaptación al cambio climático que impulsará Zaragoza

La construcción de zonas aclimatadas o la instalación de fuentes podrían ser algunas de las soluciones planteadas en el Plan

Ante el importante papel que tienen las ciudades para hacer frente al cambio climático, el Ayuntamiento de Zaragoza quiere afrontar el reto de impulsar un Plan de Adaptación para mejorar la protección de la salud frente a este. En este sentido, dado que el cambio climático tiene unas consecuencias que «no se pueden evitar», la idea es tomar una serie de medidas para poder convivir con los cambios que se van a producir, especialmente con el mayor riesgo al que se enfrenta Zaragoza como es el calor extremo.

«Tenemos la necesidad de trabajar en dos líneas complementarias: por un lado frenando las causas del cambio climático reduciendo las emisiones y, por otro, anticipándonos a sus consecuencias para reducir su impacto en la salud, la economía y el medio ambiente», ha explicado la concejal de Medio Ambiente, Patricia Cavero.

La elaboración de este Plan de Adaptación forma parte de los compromisos adquiridos por el Ayuntamiento de Zaragoza dentro del Pacto europeo de las Alcaldías por el Clima y la Energía. Como paso previo, el Servicio de Medio Ambiente y Sostenibilidad ha elaborado en colaboración con Circe un estudio de riesgos y vulnerabilidades en el que se anticipa que el mayor problema para la ciudad serán las olas de calor cada vez más prolongadas con un aumento de un grado de la temperatura hasta 2030 y temperaturas mínimas más elevadas. Todo ello acompañado de periodos más frecuentes de sequía y mayor posibilidad de incendios y cuyo impacto afecta directamente a la salud y la actividad económica.

Aunque actualmente no hay medidas concretas para hacer frente a este riesgo dado que debe ser algo que se acuerde dentro del propio plan, la técnico de Medio Ambiente, Mónica de Luis, ha apuntado que algunas acciones podrían ser la construcción de refugios climáticos o fuentes de agua donde poder refrescarse. «Pueden ser lugares aclimatados para estos episodios de calor, el tema de la adaptación de las viviendas, la inclusión de la naturaleza en la ciudad para evitar el efecto de isla de calor, por ejemplo», ha incidido.

El otro riesgo más destacado son las inundaciones, ya que se prevé que aumenten de frecuencia los episodios de lluvia intensos y en poco tiempo y las crecidas de los ríos. La consecuencia son inundaciones en determinadas zonas de la ciudad, cortes de tráfico, del suministro eléctrico, caída de árboles o desprendimientos de tierras.

A partir de este estudio de riesgos y vulnerabilidades, el Servicio de Medio Ambiente y Sostenibilidad ha elaborado un documento base con las principales líneas de actuación. Este documento se va a trabajar a lo largo de los próximos meses de forma participada para definir las medidas concretas de adaptación. El objetivo es que esté aprobado a final de año y contará con dos fases: una destinada a la participación de instituciones clave en materia de cambio climático como Aemet, Gobierno de Aragón o CHE, entre otros, y, por otro lado, una segunda fase destinada a las entidades y organizaciones sociales, así como la ciudadanía en general.

Amenazas y objetivos estratégicos del plan

El Plan de Adaptación al Cambio Climático cuenta con cinco objetivos estratégicos. Estos pasarían por diseñar una ciudad resiliente a los impactos del cambio climático, mejorar la calidad de vida de las personas teniendo especial atención a la población más vulnerable, desarrollar una economía sostenible, fomentar la innovación y convertir a Zaragoza en una ciudad referente a nivel nacional en materia de adaptación.

Para lograr estos objetivos se plantean once líneas de intervención repartidas en cuatro grandes áreas: salud y vulnerabilidad social; biodiversidad, recursos hídricos, agricultura y alimentación; espacio urbano; e innovación e investigación.

En esta línea, Cavero ha querido destacar el trabajo que llevan realizando en los últimos años para afrontar estos retos. «No por nada nos han elegido ser una de las ciudades climáticamente neutras en 2030, hablamos del Bosque de los Zaragozanos y la plantación de alcorques, pero es que también estamos trabajando en la rehabilitación de edificios. Estamos realizando un trabajo muy importante no solo por reducción de energía, sino también por calidad de vida», ha concluido.

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