Cada año se producen 8.500 fracturas debidas a osteoporosis en Aragón

Las fracturas se deben a la debilidad en los huesos

Según estimaciones, en Aragón se producen cada año 8.500 fracturas por fragilidad, la principal consecuencia de la osteoporosis grave. Además, se prevé que esta cifra se incremente en los próximos años debido al paulatino envejecimiento de la población, por lo que sería necesario contar con estrategias de salud específicas que permitieran revertir estas cifras o, al menos, ralentizarlas.

Éstas son algunas de las conclusiones que se han puesto sobre la mesa en la jornada “Conversatorio sobre el estado del arte en Osteoporosis Grave y Fractura por Fragilidad”, celebrada en el Colegio Oficial de Médicos de Zaragoza. La reunión ha contado con el apoyo de la biofarmacéutica UCB y la biotecnológica Amgen.

Según apunta el Dr. Chesús Beltrán, del servicio de Reumatología, Hospital Universitario Miguel Servet, “del total de fracturas que se producen a lo largo de un año, 2.500 son de cadera, que son las de mayor morbilidad y mortalidad, así como las que mayor gasto sanitario generan”.

A día de hoy, existe una escasa concienciación en Aragón con respecto a la importancia de la osteoporosis en sus estadios más graves y su tratamiento, tanto a nivel sanitario, como político y de población general. “Lamentablemente no hay una estrategia regional definida para la prevención de las fracturas por fragilidad, salvo por esfuerzos puntuales de profesionales comprometidos en algunos servicios clínicos y áreas determinadas”, se queja el Dr. Beltrán.

Abordaje de pacientes con fractura

Las fracturas por fragilidad debidas a osteoporosis grave en España supusieron un coste sanitario de 4.300 millones de euros a lo largo de 2019. Una cifra que podría incrementar hasta los 5.500 millones en 2030.

Se estima que más de la mitad de las pacientes con osteoporosis no reciben el tratamiento oportuno que indican las guías de práctica clínica. “Una de las medidas más urgentes para frenar el incremento del número de fracturas debería ir encaminada a cubrir este déficit, comenzando por dirigir los esfuerzos tanto a la identificación de pacientes con mayor riesgo, como a los casos en que ya se ha producido una fractura”, subraya el Dr. Beltrán.

Según continúa explicando el Dr. Beltrán, “a pesar de los tratamientos actuales, muchas mujeres con osteoporosis grave no alcanzan los objetivos adecuados. En este sentido, “la Agencia Europea del Medicamento ha aprobado recientemente una nueva terapia que ha demostrado una gran eficacia en la reducción del riesgo de fractura con un novedoso mecanismo de acción.

El abordaje multidisciplinar de la prevención de la fractura es otro de los puntos críticos que es necesario optimizar. Tal y como indica el Dr. Beltrán, “las Unidades de Coordinación de Fracturas (FLS en sus siglas en inglés) son un excelente instrumento para poder implementar esta estrategia. En los 75 hospitales donde ya se han implantado en España se ha demostrado que se consigue adecuar el tratamiento a quien más lo necesita, mejorando la adherencia y disminuyendo el número de fracturas”.

Retorno social de la inversión

Actualmente se han observado diversos puntos críticos en el proceso asistencial para la prevención secundaria de las fracturas por osteoporosis grave, por lo que se hace necesario implementar una serie de acciones de mejora que beneficien a los pacientes, al Sistema Nacional de Salud (SNS) y a la sociedad en su conjunto.

“Por este motivo, y utilizando el método de retorno social de la inversión (SROI), a través de un grupo de expertos multidisciplinar hemos podido identificar medidas que podrían tomarse para optimizar la prevención secundaria de fracturas por fragilidad y, además, cuantificar el retorno económico para la sociedad de su implementación”, señala el Dr. Manuel García-Goñi, catedrático de Economía de la Salud en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense de Madrid.

La creación de Unidades de Coordinación de Fracturas en todos los hospitales, la armonización de Guías de Práctica Clínica, la adhesión a los registros de fracturas o un mayor esfuerzo en campañas de sensibilización, serían las cuatro acciones más relevantes que permitirían mejorar este abordaje.

Tal y como indica el Dr. García-Goñi, “La implementación de estos cuatro puntos permitiría obtener beneficios sustanciales tanto desde la perspectiva clínica como económica, reduciéndose el número de fracturas, mejorando la calidad de vida de los pacientes, y disminuyendo la mortalidad asociada. Además, desde la perspectiva económica, cualquiera de estas acciones de manera individual supone retornos de la inversión positivos”.

Así, y en un horizonte temporal de un año, “por cada euro invertido en todas las medidas planteadas, se ha estimado un retorno social de 22,15 euros”, explica Manuel García-Goñi. “En este sentido, el fomento de Unidades de Coordinación de Fracturas es la acción más eficiente y que obtendría mayor retorno social, llegando hasta los 28,69 euros por cada euro invertido”.

Tal y como continúa indicando Manuel García-Goñi, “estos datos demuestran que la inversión en prevención secundaria de fracturas por osteoporosis podría ser una medida eficiente para el SNS, más aún en momentos en los que estamos trabajando con presupuestos cada vez más ajustados”.

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