La atención de salud mental a menores en Aragón, «desbordada»

El informe señala como la falta de asistencia de la salud mental en la infancia y adolescencia se ha convertido en uno de los grandes problemas en esta franja de edad

El Justicia de Aragón señala la atención a la salud mental en menores como uno de los grandes retos a los que se enfrenta la Comunidad en materia de infancia y adolescencia. Una problemática que se agrava en las áreas rurales, en las que se denuncia su carestía, y en las áreas urbanas, en las que critican que “están desbordados”. Todo ello, impulsado por la pandemia.

Este mediodía se ha presentado el informa anual del Justicia sobre infancia y adolescencia en el que se ha vuelto a poner sobre la mesa la “compleja” situación que vive Aragón por la baja natalidad y el “sobrenvejecimiento”. Este informe aborda el contexto cuantitativo de los menores en Aragón; especialmente los demográficos y específicos de vulnerabilidad, las actuaciones del sistema de protección de menores del Gobierno, y los expedientes tramitados por el resto de las áreas de la Institución que afectan a este colectivo: educación, sanidad, vivienda e igualdad.

El lugarteniente del Justicia, Javier Hernández, denuncia que, en Aragón, la cuestión demográfica “es muy compleja” y una disposición población que muestra “una pirámide invertida” en la que población infantil se encuentra muy reducida si se compara con la gran población que corresponden a las personas mayores.

Con los datos en la mesa, la población menor de 18 años ha disminuido en el último año, que supone el 16,7% respecto al total de Aragón, con un descenso de 1.953 respecto al año anterior, y por segundo año consecutivo los niños aragoneses de -1 años bajan de los 10.000.

La distribución de la población infantil y adolescente también es desigual, las tres comarcas más pobladas representan el 68,6% del total, frente al 31,4% que se distribuye entre las 30 comarcas restantes. Así, sobresale la Comarca Central, con 131.405 personas menores de 18 años, que concentra el grueso de esta población, el 59.7%. Le sigue a mucha distancia por la Hoya de Huesca (11.863),5,4% y la Comunidad de Teruel (7645) 3,5%.

En contraposición hay tres comarcas, cuya población menor de 18 años no llega a los 500 habitantes, como es el caso del Maestrazgo (413), Sierra de Albarracín, (414) y Campo de Belchite (416).

Respecto a vulnerabilidad y pobreza de este segmento de nuestra población, se ha producido un descenso significativo de la tasa de pobreza relativa en menores de 0 a 17 años, con relación al año anterior, pasando de una tasa del 25,81 en 2019 al 21,34, situándose en parámetros similares a 2018 y manteniendo un diferencial de diez puntos con la tasa de España. Es la tasa más baja en los últimos ocho años, pero a pesar de ello, “uno de cada cinco menores de edad está por debajo del umbral de pobreza en Aragón y una cuarta parte de los hogares aragoneses no pueden hacer frente a gastos imprevistos”, ha explicado el asesor de menores y mayores del Justicia, Andrés Esteban.

Por tanto, el informe valora positivamente la mejora de la tasa de pobreza en Aragón, para personas de 0 a 17 años, si bien persiste en unos indicadores altos, superiores al 20% de la población, lo que pone en riesgo de exclusión social a esta población, y limita sus derechos al tener un carácter acumulativo.

La salud mental, un problema creciente

El informe señala como la falta de asistencia de la salud mental en la infancia y adolescencia se ha convertido en uno de los grandes problemas en esta franja de edad. Esteban define la situación como “alarmante” y la desglosa en dos órbitas: la rural y la urbana.

En el medio rural, el informe denuncia que no hay casi facultativos psiquiátricos. Y en el urbano, los hospitales no disponen de suficientes camas. “En el Clínico solo se tienen seis camas en la unidad psiquiátrica y hay en la lista de espera 15 personas”, añade el asesor.

Para ello, el Justicia propone que se realice una valoración de cargas de trabajo, y demanda de la población de las Unidades de Salud Mental Infanto Juvenil, “con el objetivo de establecer los recursos necesarios dar respuesta adecuada a las necesidades de los niños, niñas y adolescentes afectados, teniendo en especial consideración a quienes viven en zonas rurales; cubriendo todas las plazas de psiquiatra existentes en las mismas”.

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