El youtuber oscense de 70 años con 5 millones de visitas en un documental sobre el queso del Pirineo

Eugenio Monesma es un realizador y productor etnológico con más de 2.000 documentales a sus espaldas

Rosalía lanzó su «Motomami» al mundo un 18 de marzo y apenas unas horas después su videoclip ya superaba el millón de visualizaciones. Ahora, ese vídeo acumula 3,8 millones de visitas, una cifra nada desdeñable que, sin embargo, es superada por un documental en el que Henri Rachou-Langlatte ordeña una vaca en un taburetillo en el valle pirenaico francés de Aspe junto a su perro, una burra y sus utensilios. En la imagen, el Pirineo francés pierde algo de belleza y es que ese documental está grabado en 1996 y trata, ni más ni menos, de la elaboración del queso.

Ese documental es obra de un recién estrenado youtuber oscense que tiene 69 años, acumula 660.000 suscriptores y sus videos no bajan de las seis cifras de visualizaciones. Algunos de sus «grandes éxitos» son el del queso, con 4,8 millones de visitas, uno sobre la elaboración tradicional de churros con 3,8 millones u otro que habla de la recolección y extracción artesanal de piñones con 3,7 millones de visualizaciones. Pero, Eugenio Monesma no es un youtuber cualquiera y es que empezó en esto del documental etnográfico hace 40 años cuando eso de Youtube sonaba a ciencia ficción.

Monesma es realizador y productor y lleva toda una vida dedicada a la etnografía. Le gusta hablar de las costumbres, de los oficios perdidos, de tradiciones, de rituales, de la gastronomía, de la naturaleza, de esas historias de lugares recónditos que merecen ser contadas. Más de 2.800 documentales después y habiendo conseguido crear uno de los archivos más importantes de España con más de tres mil documentales etnográficos, Monesma, animado por sus hijos, decidió dar el salto a Youtube hace un año y medio.

El canal de Monesma acumula 160 millones de visitas

«Como prácticamente no se vendían en la tienda online de la productora que tenemos (Pyrene Pv) decidimos ponerlos al servicio del público a través de un canal de Youtube. Nos quedamos sorprendidísimos porque el éxito fue inmediato desde un primer momento y veíamos que, sobre todo, a la gente joven le gustaban mucho estos documentales etnográficos, así que comenzamos a subir unos 10 o 12 mensuales», asegura Eugenio Monesma. Y el éxito fue, efectivamente, arrollador. En apenas 18 meses el canal de Eugenio ha alcanzado las 160 millones de visualizaciones en total.

Eugenio dice que es una forma de dar a conocer su valioso archivo etnográfico y también las opiniones de los espectadores que, por cierto, suelen ser bastante buenas. Él desconoce la fórmula del éxito, por lo que cuando sube los documentales no está seguro de si van a funcionar o no. De lo que sí tiene certeza es que los de las fiestas, «al ser algo más local», no suelen acumular visualizaciones y, por ello, apenas los suben. Los oficios, como el del curtido y transformación de la piel de animales en piezas de cuero, o aquel de ese instrumento consistente en dos botellas de agua de café con el que se nivelaban los campos son algunos de los vídeos que el realizador recuerda con particular éxito.

Ahora también está en la plataforma de los millenials por excelencia, Tik Tok, que, dice, es «la más complicada porque solo se pueden tres minutos de vídeo y es mucho trabajo». Además de en Facebook. «Una empresa americana que es la más potente de esta red social está distribuyendo unos 200 documentales de los que tenemos subidos en Youtube y ellos los editan, los acortan y, aunque de momento solo están en español, también los subtitularán. El éxito también ha sido rotundo y no sé si tenemos 600.000 suscriptores en apenas dos meses», ha relatado Eugenio Monesma.

Monesma se dedica al documental etnográfico desde hace 40 años

En un mundo en el que los vídeos de moda y lifestyle de las influencers y los videoclips de los últimos reguetoneros se llevan la palma, Eugenio Monesma se plantea cómo un youtuber de 69 años que habla de tradición, cultura y oficios perdidos puede tener tanto éxito. Y eso que sus documentales lo merecen. Lo merecen tanto que este año el oscense será reconocido con el Simón de Honor por toda una vida dedicada a la producción de piezas que, como un tesoro, tienen un gran valor científico y social y que han dado la vuelta al mundo. «Para mí es una gran alegría que cineastas y personas dedicadas a este mundo reconozcan mi trabajo. Es todo un reconocimiento que me alegró muchísimo cuando me enteré», comenta Monesma.

Así, este oscense y amante de la realización audiovisual seguirá hablando del duro proceso de hacer colchones de lana artesanales, de cómo hacer un tinte de pelo con paja de centeno o de la caza tradicional con hurones mientras presume con orgullo haber superado al «Motomami» de Rosalía.

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