Un partido loco en el Tartiere termina con el Real Zaragoza sumando otro punto (3-3)

El cuadro maño se puso dos veces por delante y pudo ganar en el 96. Foto: LaLiga

Volvió a disfrutar el zaragocismo de un partido de su equipo tras ver un duelo loco en el Carlos Tartiere ante el Real Oviedo. Los maños empataron a tres, llegándose a poner dos veces por delante y viendo como Cristian evitaba el cuarto en contra parando un penalti a Borja Bastón. El arquero y Bermejo, con dos goles de bella factura, fueron los héroes maños, que brindaron un partido que pudo ser ideal si hubiese llegado un tanto más a favor.

Partía el cuadro de JIM con Cristian en portería y una línea de cuatro compuesta por Fran Gámez y Chavarria en bandas y Jair con Lluís López en el eje de la defensa. Más adelante se colocaban Zapater, Francho y Grau, estos secundando al capitán. Sabin y Bermejo ocupaban los extremos e Iván Azón la punta de ataque. En las filas asturianas resaltaba el exzaragocista Borja Bastón.

Partido que servía para adivinar intenciones en los primeros diez minutos, con una internada de los locales por una contra que se saldaba con amarilla provocada por Bermejo. También se podía resaltar un centro al corazón del área de Zapater que no enganchaba Iván. Y tras un ataque maño, el VAR hacía lo que habitualmente, el ridículo, y llamaba para revisar una mano en el área blanquilla que ni siquiera cambiaba la trayectoria del cuero. Como buen árbitro obediente, De La Fuente Ramos señalaba la pena máxima y Borja Bastón transformaba.

Pero llegaría el momento de la justicia. Zapater prolongaba un saque de banda para que Azón se lanzase con todo a rematar el cuero; rechazaba Femenías y Bermejo de cabeza metía el rebote para poner el 1-1 en el 16. Y en apenas tres minutos, la alegría sería doble, porque tenía que llegar el 1-2. Saque de esquina en corto para Fran Gámez, que ponía un centro sensacional para que Jair pudiese dedicar un golazo de cabeza a su pequeño que a punto esta de llegar. Todavía corría el minuto 20.

Apenas se había alcanzado el 21 cuando Obeng estaba a punto de hacer el 2-2: se plantaba solo ante Cristian y este rechazaba con el pecho. No perdonaría en la siguiente el delantero, que remataba completamente solo en la frontal del área pequeña en un duelo loco. Tuvo el 2-3 Francho justo en la media hora de juego tras recibir un pase sensacional en el área de Bermejo tras una gran jugada individual. Falló el canterano con la izquierda, y la tuvo un minuto más tarde desde la frontal con un disparo que se colaba por la escuadra y rechazó Femenías.

La locura era insospechada y sería Bermejo, que parecía una estrella de Champions League, quien pondría el 2-3. Otro córner ensayado terminaba en gol, en este caso tras un rechace de la defensa carbayona que enganchaba el centrocampista desde fuera del área para apuntarse el golazo. Minuto 33 y para adelante con los cinco goles, que podían ser seis si Cristian no hubiese intervenido para evitar el de Isaac. Lo que comenzó con el disparate de Ocón Arráiz desde el VAR terminó con el pitido para decretar el final del primer asalto y un 2-3 en el marcador.

Misma tónica en la segunda parte

Si alguien pensaba que quedaría así el partido, bien equivocado estaba. Brugman disparaba desde fuera del área en el minuto 48 para empatar a tres en el festival de goles del Tartiere. Desde los ojos zaragocistas, mal asunto recibir un gol nada más salir del túnel de vestuarios con el Real Oviedo volcado en ataque. Femenías no lograba evitar la enésima respuesta aragonesa, esta vez de la cabeza de Azón, pero sí que lo hacía el palo y no subía al marcador. En la otra portería, Cristian sí actuaba como acostumbraba a todos para evitar el cuarto.

Y la mala suerte se cebaría con Sabin Merino, que abría en exceso el brazo cuando corría el minuto 70, y ahí iba el balón para cometer penalti. Pero iba a aparecer de nuevo el argentino, que detenía el balón que no había logrado parar en la primera parte para mantener la igualada. Se entraba en el último cuarto de hora al borde del infarto.

Narváez tomó un par de decisiones erróneas que acababan en mal puerto, por no hablar de la de Vada en el 96 solo ante Femenías. Y tras 99 minutos de locura, el Real Zaragoza finalizaba su aventura en Oviedo con un empate a tres que servía para resarcirse. Lo que está claro es que, con partidos así, el final de temporada será mucho más agradable de lo esperado.

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