Permanencia y tiempo de corregir errores en el Casademont Zaragoza

El cuadro de Sakota obtuvo la permanencia con cuatro victorias en diez partidos. Foto: Basket Zaragoza

El Casademont Zaragoza obtuvo la permanencia en la máxima categoría del baloncesto profesional. Fue una inmensa alegría, especialmente tras lograr la victoria en una cancha tan complicada como la de UCAM Murcia, que peleaba sus opciones de entrar en el playoff. Pero una vez se ha pasado la euforia de la celebración, urge dedicar un tiempo para reflexionar y corregir errores, porque la temporada ha sido para olvidar.

Comenzó el año Jaume Ponsarnau, y a la vista está que no fue -de ninguna manera- culpable de lo que se estaba viviendo en el conjunto rojillo. Es más, la tesitura es similar a la que dejó el valenciano: una derrota por encima del descenso. Y en la competición europea, el cuadro zaragozano quedó eliminado a las primeras de cambio. Con Dragan Sakota llegaron los fichajes y un balance de cuatro victorias en diez partidos que supuso la permanencia.

Esta temporada también se ha llevado por delante al director deportivo, Pep Cargol, que se despidió en fría soledad del equipo al que había pertenecido media vida. Con sentimiento, pero poco acompañado, el que dirigía la parcela deportiva dejaba su puesto a Toni Muedra, precisamente quien apostó por Sakota. Y ahora, es el encargado de hacer frente a una nueva campaña donde no se debe sufrir de tal manera.

La espada de Damocles ha merodeado toda la temporada al Casademont Zaragoza, y a punto estuvo de caer de lleno antes de desviarse a Andorra. Una canasta en el último segundo llevó a los del Principado a la LEB Oro, lo que hubiese hecho inútil el triunfo vital en Murcia. No se torcieron las cosas finalmente, y valió la victoria para mantenerse. Pero debe ser un punto de inflexión de cara al nuevo equipo.

Para la próxima temporada, surgen algunos nombres propios que están llamados a liderar el proyecto. El primero es Santi Yusta, fichaje estrella el pasado verano, pieza sobre la que teóricamente giraría el equipo. Las lesiones y la inercia del equipo impidieron esta posibilidad, pero ahora debe tomar el mando. Por su parte, Radoncic ha presentado también su candidatura.

Y quien no dejará de estar ahí es la Marea Roja, estandarte principal del equipo siempre que ha jugado en el Príncipe Felipe. Los aficionados se encuentran expectantes, deseosos de ver un proyecto que posicione al equipo como uno de los grandes en el baloncesto español. Eso sí, también son conscientes de que la crisis del estado de alarma y los estadios vacíos dejaron temblando la economía del club. Y aquí es donde se debe hacer el balance y, en la medida de las posibilidades, crear un cuadro con el que ilusionarse la próxima temporada.

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