Y Shermadini se vistió de «rojillo» para certificar la permanencia de Casademont Zaragoza en la ACB

Casademont Zaragoza debía vencer en la pista de UCAM Murcia y esperar otros resultados. Foto: acb photo J. Bernal

Mientras todos los ojos de la sociedad europea miraban a Turín y vibraban con Chanel, cuatro reductos estaban pendientes de las radios, las televisiones, de los móviles y, quien sabe, si de transistores para seguir una jornada final agónica de lucha por la salvación en la ACB. Eran Madrid (en concreto, Fuenlabrada), Burgos, el Principado de Andorra, y en esa pelea también estaba involucrado Casademont Zaragoza, que debía vencer en la pista de UCAM Murcia y esperar otros resultados para seguir vivo, o si caía derrotado, aguardar asimismo a que los partidos en Burgos, Andorra o incluso Bilbao finalizaran de forma favorable.

Lo que no esperaba el conjunto maño es que el protagonista de la jornada en favor de los zaragozanos fuera a ser un ex del CAI Zaragoza. El georgiano Giorgi Shermadini se vistió de héroe, con su capa roja, para anotar una canasta decisiva en Andorra sobre la bocina final que dio la victoria a Lenovo Tenerife. No en vano, un triunfo de Andorra, unido al posterior de Betis y la trágica derrota de Burgos, hubieran abocado al Casademont a LEB aunque hubiese ganado en Murcia, pero esa canasta abocaba al conjunto del Principado al descenso y certificaba la salvación de Casademont pasara lo que pasara en Murcia.

En el choque entre Bilbao y Betis, los de Álex Mumbrú llevaban el control en una cita en la que se jugaban acceder al playoff, mientras que los sevillanos ya habían alcanzado el objetivo de la salvación en la jornada anterior, con su victoria ante el Gran Canaria. No obstante, los verdiblancos consiguieron igualar el tanteador al final y el partido se marchó a la prórroga, cayendo la victoria en el tiempo extra del lado andaluz. Casademont, con su victoria momentánea en Murcia, necesitaba la derrota de Betis, pero esa necesidad quedó eclipsada a su vez con la derrota de Andorra.

Hereda San Pablo Burgos y Fuenlabrada disputaban a la misma hora un partido propio de un thriller, con ventajas para uno y otro equipo que llegó igualado al descanso, pero que se decantó en la segunda parte del lado madrileño. El buen partido de los rojillos en Murcia les permitía ir por delante en el marcador todo el partido. Con la victoria de los de Sakota, la victoria o derrota de Burgos y la derrota de Andorra, el equipo estaba salvado.

Y así sucedió. Las noticias desde las otras pistas llegaron a Murcia incluso antes de que acabara el partido. Casademont Zaragoza estaba salvado y seguiría un año más en la ACB. Los jugadores lo celebraron en la pista, en el vestuario, bañaron a Sakota, Waczynski abrazó a su familia, habitual en todos los partidos de los rojillos, fuera o en casa; Omar Cook anunció su retirada entre lágrimas del baloncesto, y el resto del cuerpo técnico y directivos celebraron la victoria y la permanencia por todo lo alto.

Había muchas cábalas antes de comenzar la jornada, las cuentas eran un matadero de cabeza, era difícil pero no imposible, según los números. Casademont Zaragoza venció en Murcia contra todo pronóstico (los murcianos tenían el playoff asegurado con su victoria y la derrota de Gran Canaria), nunca se rindió y certificó, un año más, su sitio en la mejor liga de Europa.

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