Raúl Rubio: «Esta ha sido la temporada más bonita desde que empecé a jugar a fútbol»

El canterano saltó al césped con el número 39 a la espalda. Foto: Real Zaragoza/Tino Gil

La temporada del Real Zaragoza no ha sido ni mucho menos buena, pero siempre queda lugar para notas positivas tras un año en blanco. Una de ellas ha sido el Deportivo Aragón, campeón y merecedor del ascenso, y su máximo goleador, Raúl Rubio. En una entrevista para los canales del club ha señalado que esta ha sido “la temporada más bonita” desde que empezó a jugar a fútbol.

Lo cierto es que la ha calificado como redonda. “Encima de la buena cifra de goles he podido debutar con el primer equipo”, ha afirmado. De cara al futuro quiere “seguir disfrutando”, que es “para lo que se juega al fútbol”. Seguir aprendiendo, formarse e intentar alcanzar nuevos objetivos también está en su cabeza, y espera que “siempre espero de la mano del Real Zaragoza”.

Se trata de “un sueño cumplido”. “Es mucho esfuerzo y trabajo detrás de cumplir un sueño como es debutar en el futbol profesional y encima con el equipo de tu cuidad”, ha declarado. Es el equipo al que ha ido a ver de niño, y ya, pase lo que pase, ha formado parte de él. El resultado fue la parte negativa, en un partido “complicado”, pero a nivel de sensaciones se encontró “cómodo y bastante bien”. Aparte está la “alegría inmensa” del ascenso “en un año muy difícil”, donde desde el primer día tuvieron que hacer “una piña muy grande”.

Raúl empezó jugando a fútbol sala en el colegio. Pasó seis años por las categorías inferiores del Giner hasta que en juveniles dio el estirón y fichó por El Olivar. Entonces marchó al Ejea, donde tuvo “un año en blanco, complicado, en Segunda B. Entonces era muy joven y le costó hacerse a ese fútbol. Tampoco encontró su mejor versión su primer año en el Brea, con muchas lesiones, pero en el segundo fue mucho mejor, con goles y ascenso. Entonces recaló a las órdenes de Emilio Larraz en el Deportivo Aragón y ahí comenzó su vida blanquilla.

La importancia de Larraz

“Se aprende mucho con Emilio. Se nota que sabe muchísimo, tiene mucha experiencia y nos lo transmitió desde el primer día. Han sido tres mensajes muy claros, a piñón. Ha conseguido una unión en el grupo muy fuerte y ha sido uno de los puntos claves”, ha aseverado. Basar el fútbol en el ritmo, la contundencia defensiva y muchísima verticalidad arriba, con atrevimiento para hacer goles han sido estas tres máximas.

Las cosas no salieron al principio, pero “siempre se transmitió mucha calma porque se estaba trabajando bien”. El cuerpo técnico estaba muy satisfecho con el trabajo diario y estaban tranquilos. “Sabían que los resultados iban a llegar, decían que siguiéramos confiando los unos en los otros porque era duro. A través del trabajo, de aislarnos, de la unión, conseguimos llegar hasta arriba”.

Personalmente ha aprendido mucho, especialmente sobre la importancia de la unión del equipo. Futbolísticamente también ha sido diferente porque el Zaragoza “se caracteriza por tener balón y desplegar un futbol más vistoso”. “En el Olivar hicimos un temporadón, pero era futbol de aguantar, contrataque, despliegue… He tenido que aprender y cambiar mi forma de jugar para adaptarme al fútbol de la Ciudad Deportiva”, ha añadido. A la vista está que ha dado sus frutos porque le ha llevado a ponerse la camiseta del primer equipo blanquillo.

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