Los reyes que construyeron el reino de Aragón protagonizan tres «biocuentos» para niños

Pedro I, Alfonso I y Ramiro II son los protagonistas de estos cuentos

La visión que el primer rey de Sobrarbe tuvo de «una cruz de fuego sobre la carrasca», como canta La Ronda de Boltaña, es uno de los tantos mitos y leyendas que buscan el origen del reino de Aragón. En el siglo XV estas historias eran una necesidad para la nobleza aragonesa, que las utilizaba para igualarse a los castellanos tras la unificación de ambos reinos, y aunque hoy no necesitamos de esas leyendas para conocer a las personas que contribuyeron a la construcción de nuestro reino, a nadie le amarga un buen cuento. Por eso, el autor Sergio Miguel Longás, junto a la asociación Caballeros de Exea, ha adaptado las vidas de los primeros reyes aragoneses -Pedro I, Alfonso I y Ramiro II- a «biocuentos», para que también los más pequeños conozcan las figuras más importantes de su tierra.

Unas historias que no inventan nada y basan todo en hechos verídicos y documentos reales, pero que ponen el foco en humanizar a los reyes. Por ello, en su redacción, decidieron mostrar su vida en un entorno más familiar, limitando mucho la parte bélica y mostrando a los niños sus facetas de estudiosos, dándoles una visión más completa de la vida de los reyes. Y es que, desde un principio, la idea de estos cuentos ha sido «escribir como nosotros hubiéramos querido que, de pequeños, nos contaran la historia y la vamos a contar como queremos que a nuestros hijos se les cuente», ha explicado su autor. Así nació la primera parte de esta regia saga, «Alfonso I. Rey de Reyes», aunque Longás admite que, para ser cronológicamente correctos, este debería haber salido el segundo. Sin embargo, considera que empezar por Alfonso I fue un acierto ya que su figura es prominente en las tres provincias.

Las historias de Pedro I, Alfonso I y Ramiro II, pese a ser auto publicaciones, han sido todo un éxito en Aragón, algo que han conseguido gracias al apoyo de colegios y ayuntamientos. «Hay colegios en los que se han incorporado como lecturas obligatorias, ha habido ayuntamientos como los de Ejea, Barbastro o Calatayud que lo han movido por sus bibliotecas o el de Huesca, que tanto el de Ramiro como el de Pedro, lo tienen como regalo protocolario», ha señalado Longás. Gracias a este apoyo los «biocuentos», como denominan a estas biografías, se han traducido al inglés, al francés y al aragonés y, antes de la pandemia, se colocaron en el mercado editorial de Aragón «por encima de Sidi, de Arturo Pérez Reverte, por delante de Las aventuras de Greg, el nuevo de Astérix…», ha comentado el autor.

Ahora, con alrededor de 14.000 ejemplares vendidos, están preparando la siguiente entrega, que homenajeará a la reina Petronila en el 850 aniversario de su muerte y que también esperan poder editar en aragonés y en catalán. Un nuevo capítulo de esta saga que pretende poner en valor la figura de esta reina a la que se ha dado muy poco protagonismo y que «las fuentes han plasmado como una reina al amparo de su marido y prácticamente de florero, cuando no es así», ha dicho Longás. Además, esperan poder realizar en el futuro una edición de Sancho Ramírez cuya portada se complementará con las otras tres y conformarán los cuarteles del escudo de Aragón.

Ediciones didácticas para niños

Uno de los principales atractivos de estas biografías, según ha señalado su autor, es que todo lo relatado está basado en documentos históricos, supervisado por el profesor e historiador Agustín Ubieto Alierta, o son hechos verosímiles. En este aspecto ha destacado el trabajo realizado en el libro de Ramiro II, un rey para el que tenían muy poca información ya que «no tenía ninguna posibilidad de reinar, estaba en el quinto puesto para acceder al trono y los datos son pocos e inconexos», sin embargo, «es normal y verosímil que estuviera en la boda de su hija Petronila», ha dicho Longás, por ello en una de las escenas del libro ha querido representar los esponsales.

Por otro lado, Longás ha destacado la representación de lugares reales, como palacios, iglesias o monasterios, tal y como se pueden ver en la actualidad. De esta manera buscan que los niños puedan reconocer fácilmente los entornos por los que se mueven los personajes y vean reflejada su tierra y su cultura.

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