El Casademont se jugará en la última jornada la permanencia tras caer ante Andorra (80-83)

La eficacia de Andorra fue vital para decantar el duelo. Foto: MoraBanc

Volvió a perder Casademont Zaragoza, esta vez ante un rival directo, el Andorra, en su carrera por la permanencia. La alerta es máxima tras sufrir una caída en casa de lo más dolorosa tras dos prórrogas que no sirvieron para llevarse un triunfo más que necesario. Durante tres cuartos, los de Dragan Sakota fueron por delante en el marcador, pero el arreón final de los visitantes les valió un 80-83.

Ferrari, Kilpatrick, Yusta, Radoncic y Mekowulu eran los elegidos para dar la cara de inicio en el partido vital. La emoción de un partido decisivo se apoderaba del Príncipe Felipe que veía empezar bien a su equipo con el nigeriano y el montenegrino a la cabeza. Con un triple de este, 0-5 para entrar con buen pie, yéndose hasta los siete de ventaja. Pero Andorra tenía mucho que decir, y tras varios fallos en ataque, los visitantes lograban la remontada. Los de Sakota lograron recomponerse y, tras la bocina, seis de ventaja para los rojillos.

El 21-13 llenaba de ilusión al público local tras un triple de Waczynski, y la máxima de ocho ante un equipo muerto les tenía metidos a tope. Un mate de Hlinason elevaba hasta la decena la ventaja, y los del Felipe querían más. Thompson se sumaba a la fiesta, recordando al jugador que fue con un 2+1 que sentaba de maravilla. De repente se apagó el equipo, no funcionaba ni generaba, y menos mal que Morabanc era incapaz. La pena es que era el momento para sacar ventaja, y pudo hacerse en los cinco ataques desaprovechados.

Dejar atrás las matemáticas para obtener la permanencia solo podía hacerse con una victoria. El equipo estaba bien, y se iba al descanso tras unos buenos de Santi Yusta, además de un Hlinason diferencial en los duelos. Ocho puntos arriba y sensación de que el partido estaba dominado, aunque quedaban dos cuartos vitales en los que se decidiría todo. Si el Casademont Zaragoza seguía así, tenía papeletas para llevarse el duelo.

Segunda parte

El segundo asalto comenzaba con dos equipos que no anotaban, pero entonces dos canastas visitantes les dejaban a cuatro. La acumulación de faltas de Andorra era la única buena noticia de un cuarto en el que Casademont no estaba nada fino. Se había dinamitado la ventaja en apenas un cuarto, quedándose a dos y en un momento muy complicado para los de Sakota. Lo hicieron varias veces tras acercamientos locales, jugando varios minutos cómodos y con una mala gestión del cuadro zaragozano. Habría que sufrir hasta el final.

Se empezaba a encontrar cómodo el Andorra, y todavía quedaba un cuarto entero para defender el resultado. Pero no iba a ser fácil, y apenas cuatro minutos valieron para darle la vuelta al resultado. Todas las alarmas se encendieron en el Felipe cuando alcanzaba los tres de ventaja en el último cuarto y con todos sus jugadores en perfecto estado. Una antideportiva de Yusta dinamitaba de forma casi definitiva la situación y Andorra, tras el regalo, se ponía +6.

En la agonía aparecía Kilpatrick, que a 1.30 devolvía al Casademont al partido, solo dos por debajo. Pero qué mejor manera de darle emoción hasta el final que ver a Santi Yusta resarcirse de su error y poner las tablas. Un mal ataque de Kilpatrick costaba la prórroga a sus jugadores y la salud a los aficionados rojillos tras un empate a 64.

Dos prórrogas

Dos tiros libres otorgaban ventaja a los visitantes y un triple de Cook para Casademont en una acción de cuatro puntos ponía el 68-66. Pero una gestión mala del equipo maño permitía a Andorra ponerse tres arriba de un momento a otro, con apenas un minuto para el final. Pero la afición aragonesa iba a hacer fallar unos tiros vitales que, a la postre, servirían para poner el 75-75 que forzaría la segunda prórroga. Ahora bien, no olvidemos a Yusta, que se vistió de héroe para hacerlo posible. Y en la grada, los corazones sufrían en el último partido de una temporada que querían dejar finiquitada ya.

La presión también se palpaba en las filas de Andorra, que no lograba ampliar el +2 a pesar de las opciones que tuvo de hacerlo. El gran partido de Yusta servía para mantener con vida a los rojillos, pero la gran cantidad de tiros libres fallados lastraba mucho al equipo. En un partido de ida y vuelta, de la misma forma que empezó el sueño también acabó. Una falta de Yusta decidió un duelo a todo o nada que cae en contra y la situación se complica tanto que el Casademont decidirá en la última jornada su futuro en la competición.

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