Grau, Rubio y el Deportivo Aragón, las notas positivas de una dolorosa derrota

El centrocampista volvió a buen nivel tras una arritmia cardiaca. Foto: Real Zaragoza/Tino Gil

El Real Zaragoza cayó con inesperado estrépito ante un conjunto ya descendido, el Alcorcón, en un día que debía servir para sellar la permanencia. El 0-3 en La Romareda dejó malas sensaciones en un equipo y una afición que ansían lograr cuanto antes la permanencia matemática y empezar el nuevo proyecto. Sin embargo, en la amarga derrota salen a relucir tres motivos para sonreír: la vuelta de Jaume Grau, el debut de Raúl Rubio y la presencia canterana en la convocatoria.

Sin duda, la vuelta de Jaume Grau fue la noticia más positiva. Dentro de lo que permitió el duelo, el centrocampista demostró haber vuelto con presencia, con calidad, con ganas de hacer bien las cosas. En definitiva, como si estos dos meses sin jugar, con todo lo que implica una baja por problemas cardiacos, hubiesen quedado en un mal trago para el jugador. Ante el Oviedo podría partir de inicio.

Pero también se debe hablar del delantero Raúl Rubio, pieza clave en el ascenso del Deportivo Aragón con 19 goles a sus espaldas. Debutó en una situación de lo más complicada, en medio de los pitos de la afición zaragocista a sus jugadores y con un clima de tensión máximo. Poco pudo hacer para paliar la derrota blanquilla, pero dejó sus primeros destellos. Se le vio luchador, con presencia física y capacidad de desenvolverse dentro y fuera del área. También podría contar con minutos de cara al duelo ante los carbayones.

Por último, tampoco se puede pasar por alto la presencia canterana en el partido ante los alfareros. La baja de Cristian abrió la puerta a Guillermo Acín, que apunta buenas maneras bajo palos en el Deportivo Aragón. Y a Ángel López, que ya había sido convocado en otras ocasiones, se le sumaron los menos habituales Vaquero y el mencionado Rubio. Se ve que la Ciudad Deportiva sigue dando sus frutos.

No cabe duda de que ante el Alcorcón se vio una derrota tan inesperada como dolorosa por el resultado. Jugar ante equipos descendidos implica enfrentarse a un arma de doble filo que, a la vista está, el Real Zaragoza utilizó contra sí mismo. Ahora toca resarcirse ante el Real Oviedo y puntuar porque la entrada de los nuevos accionistas debe solucionarse cuanto antes.

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