Cuando la pintura sale del marco: telas y paredes de colores llenan el Palacio de Montemuzo

La muestra se podrá ver hasta el 3 de julio. Foto: Laura Trives

Telas llenas de magenta, amarillo, verde y azul envuelven creando una sensación placentera y única en el Palacio de Montemuzo. Esas telas junto a unas paredes con formas que son mucho más que eso son la razón de ser de la exposición de Isabel Flores. Una muestra basada en esa ornamentación que lejos de quedarse en mera decoración es un ejemplo de la exploración de los límites del arte contemporáneo. Recuerdos de Estambul, de Hornachos, de los trajes regionales de Extremadura (de donde es oriunda Flores) llenan las paredes y unas telas de 5 metros de alto que la artista pinta utilizando la seriografía. Una muestra basada en esa ornamentación que demuestra que la pintura debe, a veces, salir del marco.

«Para pintar yo utilizo la serigrafía que normalmente se asocia a la obra múltiple. A mí lo que me interesa de la serigrafía es utilizarla como si se tratase de un pincel y ver si tiene más o menos pintura, si ejerzo más o menos presión sobre el soporte, si paso por todas las caras de las pantallas por igual. Esa libertad a la hora de utilizar la serigrafía me permite generar nuevas variaciones, nuevos errores que no se conciben como algo que no tiene que estar sino que son otras formas de ver y experimentar la pintura», ha asegurado la artista.

Cuando uno recorre los pasillos de un lugar tan emblemático como el Palacio de Montemuzo descubre que esas finas telas que penden de finos cables y fluyen con el vaivén de visitantes nunca se ven de la misma manera. Y es que la mirada cambia de igual manera que cambian las sombras y las luces dependiendo de cómo las figuras transitan a través de ellas.

Cada una de esas telas lleva detrás un trabajo de casi cuatro meses que nace en una mesa tamaño gigante del estudio de Isabel. «Tengo unas pantallas de un tamaño manejable y digamos que voy escribiendo sobre esa tela. La coloco sobre la mesa, hago esa primera línea, la corro, hago una segunda línea, intento que encajen y si no me permito esas variaciones que son parte del proceso», ha relatado.

Flores utiliza el ornamento como forma que es común a todas las culturas y que se repite de manera reiterativa. A partir de ahí explora esos límites que el marco pone en la pintura y saca el arte de allí, hasta hacer y contar historias en telas y paredes que envuelven y acogen. Ciertamente, el arte de Isabel Flores hace sentir e invita a experimentar, pero también requiere ser explicado.

Por eso desde el Ayuntamiento de Zaragoza han organizado dos novedosas rutas guiadas por la exposición y por otras salas de la ciudad que acogen arte contemporáneo. Serán todos los fines de semana de mayo, junio y el primero de julio a las 11.00 horas y se podrán hacer a través de dos itinerarios. El itinerario A partirá del Museo Pablo Gargallo con la exposición «Cajal 2022: Una visión artística», hasta el Palacio de Montemuzo con la muestra de Isabel Flores y finalizará en la Casa de los Morlanes con Feeling/Concealing.

El recorrido B saldrá de esta misma Casa de los Morlanes, hasta llegar al Palacio de Montemuzo con el «Pattern reveal» de Isabel Flores y acabará en La Lonja con «Estancias», colección de arte de Banco Sabadell. Estos recorridos permitirán sentir el arte de otra manera a través de aquellos que lo estudian y divulgan.

Así, esa pintura que hace volar y que recuerda a yos pasados llega al Palacio de Montemuzo en forma de experimentación y esa decoración que es de vital importancia.

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