Irene Vallejo, Hija Predilecta de una Zaragoza que «nunca la ha dejado a la intemperie del viento»

Foto: Laura Trives

Su «Infinito en un junco» se convirtió en un éxito de ventas y con él, Irene Vallejo demostró que el ensayo no estaba muerto y que en casi 500 páginas podía hacer viajar en el tiempo y adentrar a los lectores en el fascinante origen de ese arte que es la literatura. Irene Vallejo lleva Zaragoza allá donde va y es que es una ciudad que siempre ha estado con ella y que «nunca la ha dejado a la intemperie del viento».

Una ciudad que es el claro ejemplo de ese dicho que siempre le decía su madre: «las palabras se las lleva el viento» y por ese viento huracanado que es el cierzo, Irene pensó que era mejor escribir las palabras, para llevarlas siempre consigo y que ellas le ayudarían a encontrar el camino en caso de sentirse perdida. Zaragoza es una ciudad que la ha visto nacer, crecer y convertirse en lo que es hoy: una escritora de éxito que este jueves era reconocida oficialmente como Hija Predilecta de la ciudad, al no haber podido acudir a recoger el título el pasado mes de noviembre.

«Hay una palabra que es muy aragonesa y que a mí me gusta mucho que es la rasmia. La rasmia es algo así como el coraje, el tesón, la cabezonería aragonesa y creo que es la mezcla de ese impulso, de esa astucia lo que me ha llevado también a luchar contra las dificultades y a sacar los libros que siempre son como un pulso contra todo lo que se les opone y contra todas las dificultades», ha asegurado una emocionada Irene Vallejo que, haciendo gala de esa delicadeza y amabilidad de su pluma, reconocía que ser Hija Predilecta de la ciudad «emociona y conmueve al recibir el cariño de los más cercanos».

Foto: Laura Trives

«El infinito en un junco» ha sido traducido a más de 35 idiomas, con 45 ediciones publicadas y más de 600.000 ejemplares vendidos. Un auténtico éxito en el que se ve reflejado ese pasado al que Irene Vallejo siempre vuelve por sus estudios de Filología Clásica. «Las ciudades nos construyen, nosotros les pertenecemos y ellas nos pertenecen. He paseado y me he rodeado de los restos de la ciudad romana que es Zaragoza y por eso yo creo que tengo esa pasión por la historia y por la antigüedad. Zaragoza me ha visto crecer, nunca, jamás, me ha dejado a la intemperie del viento y siempre me ha protegido. Ha cuidado a mi hijo allí en el Servet cuando más lo ha necesitado. Estoy muy agradecida por la ciudad a la que pertenezco porque uno es del lugar que lo acoge», ha continuado Vallejo con su discurso.

Además de una pluma que hace volar a aquellos que la disfrutan y que se desliza con suavidad en unas páginas que dejan ver el saber y la cultura que rodean a Vallejo, la escritora también destaca por otras cosas. «Irene Vallejo es una escritora inigualable y también destaca de ella su generosidad y una humildad que la hacen todavía más grande. Llevar Zaragoza en su literatura y volver siempre a casa refleja su personalidad», ha asegurado el alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón.

 

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