Francisco Rubio: «Aragón es muy potente en investigación en tuberculosis»

Francisco Rubio, nuevo director de la Fundación Araid

Francisco Rubio –nacido en 1974 y natural de Zaragoza- ha sido elegido nuevo director de la Fundación Agencia Aragonesa de Investigación y Desarrollo (Araid). Obtuvo su doctorado en Veterinaria en la Universidad de Utrecht en Holanda y posee además un postgrado en dirección y gestión de tecnologías de información y comunicación por la Universidad San Jorge. Ha colaborado con la Fundación Araid desde 2010, en la gestión de proyectos y preparación de la estrategia de gestión de recursos humanos en investigación, reconocida por la Unión Europea. Además, ha trabajado en empresas y centros públicos en España e Italia, dedicado a la investigación, principalmente en salud y biotecnología. Cabe destacar su participación en proyectos de investigación contra la tuberculosis.

Pregunta.- Poco más de un mes ha pasado desde que fue elegido director de la Fundación Araid. ¿Cómo afronta este reto?
Respuesta.– Con respeto, asimilando la alegría que genera en mi entorno e intentando que la parte de responsabilidad a la que me enfrento me deje disfrutar de la noticia a mí, que tenía muchas ganas de que esto ocurriera y creo que va a ser algo muy positivo. La mezcla es de felicidad y de responsabilidad por los retos que se me echan encima.

P.- ¿Cuáles van a ser sus líneas de trabajo? ¿Seguirá, de alguna manera, el legado de Maite Gálvez?
R.- He estado trabajando con la fundación durante muchos años y lo que hay que hacer antes de proponer nuevas cosas, de implementar nuevos proyectos, de hacer crecer, es tener muy en cuenta que la fundación lleva muchos años funcionando y lo importante es que se mantenga. De hecho, uno de los peligros es pensar que algo se va a mantener eternamente en el tiempo. Y ahora en este momento la fundación atrae talento a Aragón, y tanto en el terreno público como en el privado hay una auténtica lucha por el talento. Al traer personas que tardan tanto en formarse, empiezas a competir en salarios con otros países, con el confort. Es complejo. Se puede hacer, pero hay que plantearse que lo primero es mantener lo que ya está, que está muy bien, y luego ver en qué se puede crecer. Vienen años de financiación europea, y proyectos y dinero no va a faltar, harán falta personas que los implementen.

Rubio ha colaborado con la Fundación Araid desde 2010

P.- Ahora mismo son la tercera agencia investigadora del país. Las aspiraciones a seguir siendo referencia nacional, ¿pasan por continuar incorporando científicos?
R.- La práctica totalidad del presupuesto de Araid son salarios, si no hay investigadores no hay Araid. Es una entidad muy fiable en su gestión económica, gestiona bien los recursos. Cuántos pueden incorporarse cada año es algo que ha tenido que irse afinando, es decir, el tejido de investigación tiene una capacidad de asimilación de nuevos grupos. Ese tipo de investigador que lleva muchos años formándose no siempre tiene un encaje inmediato en el centro y por eso es fundamental que el centro apoye al investigador y haya expectativas de que funcione bien, con compromiso en el centro, porque Araid no tiene centro. Esto nos lleva a que no faltarán recursos, va a haber que darle otro aire para crecer hacia otras líneas para seguir al dinero. Lo primero es tener recursos suficientes para las plazas y tener plazas alineadas con líneas estratégicas que vayan a tener buen desarrollo.

P.- ¿Hay potencial investigador aquí en Aragón? ¿Cuesta retenerlo?
R.- Me he formado aquí y he viajado al extranjero. Hay buena cantera y centros de formación muy buenos. Luego ha habido varios años en los que el terreno público no ha tenido capacidad de asimilar la gente que iba formando, y parte de esa cantera está fuera. Se puede hablar de reatracción del talento que se ha formado en Aragón, pero hay que tener la perspectiva más amplia: que se ha formado en España, que no necesitan aprender el español… Pueden ser perfectamente europeos porque se permite el tránsito de trabajadores. Hay un poco de todo. También hay gente que se ha formado en Aragón que trabaja aquí en Aragón.

P.– ¿Y está reconocido a nivel nacional o incluso internacional?
R.- Claro que sí. Probablemente al final, tendemos a creernos peores de los que somos y no nos damos el crédito que por ejemplo se nos da fuera. No es de extrañar que una institución que se reconoce poco a nivel local, luego a nivel internacional sea reconocida como excelente. Hay mucho talento, y luego depende de la forma de ser de cada población y persona. A veces no buscas el reconocimiento más cercano, buscas el reconocimiento externo o de la entidad financiadora que te va a apoyar los proyectos y con esa mantienes una relación más interesante. Indirectamente puede haber campo para desarrollar más conocimiento mediático de las distintas entidades investigadoras en Aragón, que al final son las que apoyan. Tienes que estar bien valorado dentro de la sociedad o la región para que los presupuestos te vayan apoyando. Hay camino por hacer y yo seré el primero que no tendrá problemas en dar a conocer la fundación, más de lo que ya está.

P.- La pandemia ha cambiado nuestra vida, ¿también la ciencia?
R.- Depende de cada tipo de investigación. La investigación que más se ha visto impactada es aquella en la que tenías animales de investigación o tenías que estar yendo al laboratorio porque el teletrabajo no era una opción. Y ahora son las áreas en las que menos se ha notado el cambio, puesto que ha habido gente que no se ha podido quedar en casa. Han sido dos años muy raros.

La Fundación lleva muchos años funcionando y lo importante es que se mantenga

P.- Este martes se presentó el Plan de Investigación hasta 2027 de Aragón. ¿Qué supone este proyecto?
R.- Habrá que juzgarlo dentro de siete años, pero no creo que sea casualidad que siga la línea temporal de los programas marco europeos que son de siete años también. Tiene indicadores propios para saber cómo va funcionando. Es muy positivo porque va a haber posibilidades de financiación, que no es necesariamente financiación, sino que va a permitir crear proyectos y colaboraciones y que tengan una vida de financiación después de ser aprobados, pero antes hay que lanzarlos. Cuando tienes un mapa que te plantea las líneas estratégicas que ya ha explorado qué expectativas hay por parte del terreno privado, que ha mapeado qué capacidades tienes y que ha preguntado qué falta, que funciona bien, vas mucho más tutelado. Hay que ir ajustándolo, como todos los planes, conforme se va avanzando, pero creo que hacía años que no se actualizaba y va a ser muy positivo. Me parece muy positivo que haya líneas estratégicas que seguir.

P.- ¿Era necesario? ¿Qué camino debe seguir la ciencia en Aragón?
R.- Es muy positivo. Quienes tienen que estar pidiendo dinero para reforzar proyectos, líneas de investigación, tienen que tener una narrativa, y cuando te enfrentas a una solicitud de fondos para un proyecto cambia mucho que tengas un folio en blanco en el que vas directamente a la ciencia del proyecto. Ojalá no hubiera habido pandemia y no tener este instrumento de recuperación, pero viendo que llega y canaliza fondos es el momento ideal de tener unas directrices en las que poder aunar ambas cosas.

P.- La consejera Maru Díaz ya ha avanzado que seguirá apostando por fomentar la excelencia científica, reforzando vuestros programas de atracción de talento. ¿Cómo se va a gestionar esto? ¿Sabéis también presupuesto destinado?
R.- Dependerá del presupuesto, pero es cierto que se ha nombrado a la fundación porque es una pieza clave en lo que es el talento y la atracción de talento a la Comunidad. Dependerá de los recursos y los recursos dependerán de lo que se plantee. Además de lo que ya existe y de unas expectativas de mantenimiento de plantilla de Araid, tiene que haber una tasa de reposición, pero es momento para plantear alguna convocatoria adicional o predefinir líneas. Ya veremos qué hay, pero siempre con presupuesto. La fundación no lanza un brindis al sol esperando que alguien lo vaya a financiar, tienen que estar totalmente alineados la disponibilidad de presupuesto, las líneas de investigación, el número de personas que se va a incorporar y que el tejido de investigación de Aragón tenga capacidad para asimilar esas personas. Aunque tuviéramos cientos de millones no creo que se pudieran incorporar de repente 100 o 200 investigadores. Hay que pensar a medio y largo plazo en este tipo de proyectos. Son personas que han estado decenas de años formándose, se actualizan en sus líneas de investigación y todo radica en las personas. Y lo importante es que se asienten bien.

P.- Ha participado en proyectos contra la tuberculosis. ¿Podría realizar un diagnóstico de la situación actual en Aragón?
R.- En tuberculosis se dan pasos agigantados, pero lleva miles de años con nosotros. Y hasta la Covid era la principal causa de muerte por infección. Después del Sida resurgieron los casos de tuberculosis, y después de la gripe española también. Hemos retrocedido según la Agencia Mundial de la Salud, precisamente por la Covid. La tuberculosis además, dentro de lo que se denominan resistencias antimicrobianas, ha sido de las más altas en prevalencia históricamente, y parte de las líneas de financiación de las tuberculosis son a través de las líneas de resistencia antimicrobiana y ahora hay mucho financiador en tuberculosis. Hay programas en resistencia antimicrobiana, pero con productos de varios cientos de millones de euros en tuberculosis, y está representada la Universidad de Zaragoza y tenemos investigadores Araid. Porque Aragón es muy potente en investigación en tuberculosis, no solo en desarrollo de nuevos fármacos sino también en el desarrollo de vacunas. El grupo de microbacterias en el que está Carlos Martín sí que es reconocido en Aragón, pero internacionalmente es un grupo de excelencia súperreconocido. La gente que se mete en enfermedades globales con poco retorno comercial y que además son enfermedades complicadas y en países en los que tienes que pensar los tratamientos, cómo se van a hacer en el campo, es especial. Es un mundo pequeño y se conocen todos. Dices que eres de Zaragoza y dicen: ¡Ah, en tuberculosis! Además, es difícil salir de estos ámbitos, te sueles quedar cerca. Hay que hacer aproximación a todo a la vez. Si tapas una vía de agua pero no otra, tarde o temprano tienes problemas igual.

Araid ha sido reconocida por proyectos punteros que utilizan modelos alternativos a la experimentación animal

P.- ¿Es uno de los pilares de trabajo de la Fundación Araid? ¿Cuáles son el resto?
R.- Son 50 investigadores y de líneas muy distintas y en todos los centros de Aragón. Más que ciencia es investigación. No solo se investiga en ciencia, hay otras líneas de investigación en cultura, patrimonio, en deporte… Y la investigación es lo que apoya Araid. Tendemos a centrarnos en líneas muy específicas porque las apoyan las líneas de financiación. La primera que me viene a la mente es la del clima, la energía y el hidrógeno, donde también hay investigadores Araid. Mi estancia en Italia me hace pensar así, porque la asociación de investigadores españoles en Italia se define como investigadores y no como científicos. Son líneas de flujo de actividad económica muy importante para ciertos países.

P.- Así como la reducción del uso de animales de experimentación. ¿Es así? ¿Seguirá siendo el objetivo?
R.- No solo específicamente de la fundación. El desarrollo de fármacos tiene que pasar en distintas etapas por experimentación porque así lo marcan las Agencias de Medicamentos. Pero hace muchos años que se invierte en intentar reducirlo, planteando desde los comités de ética que los estudios que se realizan sean los mínimos necesarios y con el mayor respeto al bienestar animal que se pueda plantear. Y esto lleva a que los nuevos proyectos planteen o modelización computacional o desarrollos in vitro. En algún momento siempre te vas a enfrentar a una dosis en un humano y tienes que contar con todos los datos para reducir el riesgo. Pero el modelizar lo que va a ocurrir en el humano es muy importante. Se está cogiendo una perspectiva de entorno global.

Print Friendly, PDF & Email