Creo que me he enamorado de un compañero de trabajo al que le doblo la edad, sé que esta relación no llegaría a ningún sitio, podría ser mi hijo… 

La edad es sin duda uno de los límites mentales que paralizan a la hora de plantearse comenzar una relación. Se tiende a pensar que ambos miembros deben de tener edad similar.  Realmente mientras que la relación sea satisfactoria para ambos, y siempre que la diferencia de edad sea legal, lo importante es que el camino a seguir sea el mismo proyecto común en cuanto a perspectivas de futuro.

Para que una relación funcione hay que tener en cuenta algunos factores que pueden suponer una dificultad real según avance la relación. En estos casos, especialmente la madurez de la persona. La madurez es una de las más importantes, ya que muchas veces se acaba en este tipo de relaciones adoptando el rol de madres o hermanas mayores. Por otro lado, puede que tengáis intereses diversos en lo relacionado al futuro de la relación y que los objetivos personales interfieran en el proyecto de familia que uno y otro soñáis.

Mi consejo: En el amor nada está asegurado. Muchas parejas llevan muchos aniversarios unidos a pesar de la diferencia de edad. Esto significa que todo se puede cuando ambos quieren lo mismo y están seguros y comprometidos con su relación.

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