Joaquín Olona: “Un Gobierno no tiene capacidad para evitar riadas, pero sí para reducir y minimizar daños”

Joaquín Olona es el consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente del Gobierno de Aragón

No están siendo unos meses fáciles para los agricultores y ganaderos. A la fuerte riada que afectó al valle del Ebro en diciembre, el campo aragonés ha sufrido en las últimas semanas unas heladas que han dañado gran parte de la producción. Ante esas crecidas extraordinarias, que cada vez son más frecuentes, el Gobierno de Aragón ya trabaja para reducir y minimizar los efectos, como ha reconocido a ARAGÓN PRESS el consejero del ramo, Joaquín Olona.

El responsable de Agricultura del Ejecutivo autonómico ha defendido su voto favorable al Plan Hidrológico del Ebro, al asegurar que «es irrealizable» plantear en el texto «todas las obras habidas y por haber», además de que supone el compromiso de finalizar los embalses de Yesa, Santolea, Mularroya y Almudévar. Asimismo, se ha comprometido a complementar las ayudas del Ministerio ante los altos sobrecostes provocados por la guerra en Ucrania.

Pregunta.- Por comenzar por lo más reciente, ¿qué balance está haciendo de FIMA?
Respuesta.- Muy positivo. Tiene muchísimo mérito. Fue el último gran evento que hubo en España antes de la pandemia y no digo que sea el primero, porque ha habido otros a nivel nacional, pero sí en Aragón. Nos recordaba el presidente Manuel Teruel que Feria fue un hospital de campaña, y es una gran noticia que haya dejado de ser un hospital para ser FIMA.

P.- Después de la pandemia, recuperar estos eventos suponen aire fresco al sector
R.– Se nota que hay ganas de verse. En la pandemia se puso en valor la utilidad y practicidad de la comunicación online, pero también nos ha servido para valorar las relaciones personales, y eso se pone de manifiesto en una feria.

P.- No están siendo unos meses fáciles para los agricultores, que han sufrido la riada de diciembre y las heladas de las últimas semanas
R.- Para los agricultores nunca es fácil, sin quitarle gravedad a todos los hechos. Esto es la agricultura y los profesionales lo saben. Quizá la sociedad debe comprender que la agricultura y la ganadería se practica al raso, a la intemperie, y está sujeta a esos avatares. Es una de las razones más básicas y fundamentales que justifica el apoyo público a la agricultura. Desgraciadamente, estas cosas son consustanciales a la propia actividad.

P.- La semana pasada acordaron con la FAMCP la construcción de muros y el traslado de explotaciones. ¿Qué supondrán estas medidas para las futuras crecidas?
R.– Es clave. Ya nos hemos convencido de que no podemos luchar, en sentido literal, contra las riadas. No podemos esperar que un día no haya riadas y las debemos asumir. En el mismo sentido que las heladas y pedriscos, son consustanciales a nuestro territorio, al carácter mediterráneo de los ríos, y las debemos asumir. En eso ha habido una evolución extraordinaria. Debemos no tanto empeñarnos en que no haya riadas, sino evitar los daños que producen y adecuar los usos a las riadas. Estoy seguro de que vamos a avanzar mucho en los próximos años. Es un enfoque plenamente aceptado.

P.- Porque si algo deben tener claro los agricultores y vecinos de los pueblos es que habrá futuras riadas…
R.- No podemos engañar a nadie. No está en la capacidad de un Gobierno evitar que haya riadas, pero sí está en la obligación, y doy fe de que es el enfoque del Gobierno de Aragón, de reducir y minimizar los daños como prioridad, y luego compensarlos. No podemos garantizar, porque es absurdo, que no va a haber riadas ni prometer que no se van a producir daños. Tenemos la obligación de minimizar daños y que los que se producen, bajo determinadas circunstancias, contribuir a paliarlos.

P.- Otra medida por la que apostaban era la construcción de embalses, pero el Plan del Ebro aprobado hasta 2027 no los contempla. ¿Qué le parece este plan?
R.- Venimos acostumbrados a poner en el Plan Hidrológico todas nuestras máximas ambiciones. Desde el primer momento he pensado que era un error. No tiene sentido hacer un plan con horizonte 2027 y considerar todas las obras habidas y por haber. Es irrealizable. No es la manera seria y responsable de defender las obras hidráulicas. En un plan con vigencia de 2027 hay que poner las obras que se pueden hacer. ¿Cuáles están consideradas? Los cuatro grandes embalses en ejecución: Yesa, Santolea, Mularroya y Almudévar. El Plan supone el compromiso de finalizar esas obras. Había algunos párrafos que iban en el sentido de limitar, y eso se ha retirado completamente de todos los planes hidrológicos que están en elaboración. No se puede decir que el Plan Hidrológico se limite ni condicione la planificación. Era una de nuestras líneas rojas para apoyarlo.

P.- El PP considera que el acuerdo dinamita los consensos del Pacto del Agua.
R.- Yo no le encuentro fundamento. En absoluto se dinamita. Dudo que cualquiera que lea el documento pueda encontrar ningún párrafo, frase o planteamiento que fundamente semejante acusación. No tiene ningún fundamento.

«Aragón complementará a aquellos ámbitos productivos o sectoriales que no se puedan cubrir con las aportaciones del Gobierno de España»

P.- El campo también está sufriendo los efectos de la Guerra de Ucrania. ¿Qué mensaje tiene para los agricultores y ganaderos?
R.- Igual que han superado todas las dificultades de la pandemia, tengo absoluta confianza en que lo van a superar, asumiendo el compromiso del Gobierno de Aragón y del Ministerio de Agricultura que hacemos todo lo posible por colaborar a ese esfuerzo que están haciendo. La agricultura y ganadería está haciendo frente a un problema de sobrecostes en las materias primas que tiene que comprar. No es un problema de precios de productos, sino de sobrecostes en la producción. Eso me hace reflexionar sobre qué sentido tiene una PAC que se empeña, por insistencia de determinadas fuerzas políticas y partes del sector, en apoyar a quien no produce. Ahora resulta que quien no produce no tiene sobrecostes, y que quien tiene problemas es el que produce.

P.- ¿Van a tratar ayudas para los afectados además de las lanzadas por el Ministerio, que ascienden a 200 millones?
R.- El Ministerio ha habilitado 400 millones, contando ayudas de la Comisión Europea. Estamos a la espera de que se cierre cómo se va a aplicar la partida de 194 millones, que va a aportar el Ministerio de Agricultura. A la espera de cómo quede, el Gobierno de Aragón complementará a aquellos ámbitos productivos o sectoriales que no se puedan cubrir con las aportaciones del Gobierno de España.

P.- ¿Cómo están las relaciones con el ministro Planas después de la negociación para la PAC?
R.- Mis relaciones con el ministro siempre han sido excelentes, lo que no impide que yo haya defendido la posición que tenía la obligación de defender. El ministro siempre ha comprendido que haya defendido los intereses de Aragón, y solo tengo agradecimiento a que haya sido comprensivo. No ha podido alcanzarse lo que defendíamos. Ha tenido que articular posiciones absolutamente contradictorias de comunidades. Mis relaciones con el ministro son igual de buenas que incluso en los momentos más críticos. No he conseguido mis propósitos, pero Aragón va a mejorar. No tanto como yo quería, pero ninguna comunidad va a conseguir todos sus objetivos. El ministro ha tenido que articular un difícil sudoku con posiciones muy diferentes de las comunidades, en algunos, absolutamente contrarias.

P.– Han realizado una apuesta firme en esta legislatura por la promoción de los alimentos de Aragón. ¿Se está percibiendo ya este apoyo en el conocimiento del cliente de los productos aragoneses?
R.- La propia campaña surge de constatar objetivamente que, en España, los alimentos no son suficientemente conocidos. Estamos avanzando, pero no hemos logrado el propósito, que es muy ambicioso, de que los españoles identifiquen a Aragón con buena alimentación y buenos productos. Vamos en la buena dirección, pero no hemos llegado al destino. Tenemos que dedicar más recursos e implicación.

Hay una cosa de la que me encuentro especialmente satisfecho. Se está valorando, y por eso vamos en la buena dirección, que la percepción del sector es favorable, y también en el ámbito político. Estoy muy satisfecho y orgulloso que este planteamiento tiene un apoyo político unánime, que no lo puedo decir de muchos ámbitos, y es una magnífica noticia. Lo fundamental es que el sector considere que vamos por el buen camino.

«La industria está asumiendo su responsabilidad con el medio ambiente»

P.- ¿La polémica generada en torno a las declaraciones del ministro Garzón está ya olvidada?
R.Está olvidado en la vorágine que genera esas cosas. Nos ha servido para reflexionar mucho con el sector. Hay una mesa “Aragón, de granero a despensa” que se va a traducir en una declaración con ambición. Una de las conclusiones es que debemos ser conscientes de que forma parte del ecosistema. El sector debe aprender a gestionarlo. Existe una parte de la sociedad que tiende a rechazar determinadas producciones o productos. Están en su derecho, y el sector está en la obligación de saberlo explicar mejor, respetando la posición de esa parte de la sociedad, que son conciudadanos y tienen todo el derecho del mundo. No son oportunas y ojalá no ocurran esas declaraciones, pero expresan el sentir de una parte de la sociedad.

P.– Esa reflexión no debe obviar que la industria agroalimentaria debe evolucionar. ¿Hacia dónde debe avanzar?
R.- Es un reto. Es una obligación ambiental, social y económica, que son los tres pilares de la sostenibilidad. El sector lo está asumiendo, pero eso no quiere decir que todo lo que se cuestiona tenga razones objetivas. Ahora existe la idea de que todo lo vegetal es bueno y todo lo animal es malo. Si cogemos un vegetal y lo reprocesamos, cargamos de aditivos, puede ser menos saludable que un filete bien tratado. Por supuesto que la industria tiene intereses económicos, pero, cuando hablamos de producción vegetal, también hay intereses comerciales. Hay unas expectativas de crecimiento del mundo vegano. No seamos ingenuos. Eso genera expectativas comerciales y estrategias empresariales legítimas, tanto como la de los alimentos convencionales. Es fácil caer en los buenos y malos, blanco y negro, pero el mundo no es así y no debemos pecar de ingenuos.

P.- ¿Cómo va a ser la próxima campaña de recogida de fruta ahora que no hay restricciones por la Covid y con la nueva reforma laboral?
R.- Acabamos de tener una helada. Es lo que tiene la agricultura. De repente nos acostamos un día, nos levantamos al siguiente y las necesidades de mano de obra se desvanecen por una helada con efectos graves. Hemos tenido dos campañas en la pandemia, y la segunda fue ejemplar, con un avance enorme en gestionar correctamente el tema laboral. Ahora queda matizado por la reducción de producción que vamos a tener y debemos no llamar a más trabajadores de los necesarios, que serán menos de lo que nos gustaría. Toquemos madera. La temporada es julio y agosto, y quedan tormentas y riesgos de pedriscos.

P.- Quería hablar también de la candidatura a los JJOO, relacionado con el medio ambiente. Hay voces que rechazan estos Juegos, e incluso, dentro de su Departamento, la postura de Podemos no es favorable. ¿Es posible organizar unos Juegos de Invierno sostenibles en un contexto de cambio climático y donde cada vez hay menos nieve?
R.- Como consejero de Medio Ambiente y presidente del Inaga, nosotros gestionamos la aplicación de la normativa. Cuando el Inaga informa favorablemente o pone limitaciones y condiciones, no lo hacemos con criterios políticos, sino con la normativa. El Inaga tiene quejas y reconozco que vamos con retraso en muchos aspectos, pero es un organismo riguroso y los aragoneses debemos estar orgullosos de tener una gestión ambiental mejorable en simplificación y rapidez, pero rigurosa. Las determinaciones en materia de calificación ambiental se atienen a la normativa. Nada habrá 100% objetivo, siempre habrá elementos de interpretación, pero aseguro que las determinaciones que se hacen desde este órgano obedecen a la aplicación de la normativa.

P.- ¿Se ve como consejero en una tercera legislatura?
R.- Ahora mismo ni me lo planteo. Estoy muy cómodo con esta responsabilidad y con mi presidente. Me siento magníficamente tratado por el presidente, en un ámbito que es a lo que me he dedicado toda la vida, que es el agroalimentario. Disfruto cada día, conllevo como puedo los conflictos, no siempre es fácil, pero la intensidad del día a día no me dejan tiempo para pensar en eso. Aparte, no depende de mí.

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