Medio siglo desde ese hallazgo fortuito de los primeros restos del teatro romano de Caesaraugusta

El Museo del Teatro de Caesaraugusta ha preparado visitas guiadas para este 1 de mayo. Foto: Laura Trives

Era uno de los teatros más grandes de la Hispania Romana y allá por el siglo I servía de lugar de reunión y disfrute para 6.000 espectadores. Un edificio majestuoso cuyo descubrimiento fue fruto de un hallazgo. Una casualidad que llevó a un vecino a detenerse en 1972 en un solar entre la calle Verónica y la de Pedro Joaquín Soler de Zaragoza. Allí, un montón de tierra y unas formas llamaron su atención, sabía que estaba ante algo grande, aunque quizás ese chico que hizo pellas para irse con sus amigos por el centro de Zaragoza no sabía que frente a él asomaban los primeros restos del teatro romano de Caesaraugusta.

«Cuando lo vi lo conté en mi casa y nadie me creía. Se lo conté a mi hermano y, como periodista, vio enseguida que eso tenía un trasfondo y que sería algo importante. Entonces acudió allí y publicó un artículo bajo el titular: «¿Se ha encontrado el teatro romano de Zaragoza?». La verdad es que es una cosa que me emociona mucho recordar porque fue una casualidad completamente y me alegra que ahora, 50 años después, esto no sea un centro comercial o algún edificio de una banca o algo así, sino que es un monumento emblemático de Zaragoza», ha relatado Jaime González, uno de los vecinos que vio los restos.

Ya han pasado 50 años desde ese descubrimiento y desde 1973 a 2002 sucesivas excavaciones dieron lugar a lo que este coliseo es hoy: una joya patrimonial que capta cada día mas visitantes. Por ello, para celebrar este aniversario, el Museo del Teatro de Caesaraugusta ha preparado visitas guiadas para este 1 de mayo. En ellas se podrá conocer todo acerca de este lugar tan emblemático que era el edificio más alto de la Ciudad Romana y en el que cabía un tercio de dicha población. «Con las visitas guiadas queremos enseñar al público todas las vicisitudes y las circunstancias que rodearon al descubrimiento del coliseo, así como contar qué es aquello que se descubrió primero, piezas emblemáticas, etc», ha señalado el jefe de la sección de Museos del Ayuntamiento de Zaragoza, Rubén Castells.

Era uno de los teatros más grandes de la Hispania Romana y allá por el siglo I servía de lugar de reunión y disfrute para 6.000 espectadores. Foto: Laura Trives

La cabeza de una de las hermanas del emperador Calígula o el torso de la Diosa Roma. Precisamente estas fueron algunas de las esculturas más importantes halladas tras las excavaciones. Formaban parte de la fachada del frente escénico y allá por 1998 aparecieron para la sorpresa de los arqueólogos que trabajaban por aquel entonces en la excavación.

Una de las curiosidades más importantes del teatro romano es la existencia de una puerta central, un aspecto poco común en el imperio y que se ve en pocos teatros, además también tiene una fosa escénica donde los actores podían aparecer y desaparecer haciendo las delicias de aquellos que disfrutaban con sus obras. «El teatro romano es un triunfo conjunto de todos los zaragozanos, una apuesta decidida por conservar una historia que sigue latente y es que, ya se ve, es una de las muestras más importantes de esa esencia romana y de esos antepasados que están más vivos que nunca», ha destacado la jefa del Servicio de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza, Romana Erice.

Así, algo que comenzó como un hallazgo fortuito fruto de la casualidad más absoluta, reluce ahora en una ciudad en la que la historia sigue brillando.

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