La contaminación acústica, una «pandemia silenciosa» que afecta a medio millón de zaragozanos

Exigen al Ayuntamiento diversas medidas para reducir la contaminación acústica de Zaragoza

La «pandemia silenciosa» de la contaminación acústica afecta a más de medio millón de personas en la ciudad de Zaragoza, concretamente a 534.000, y de forma directa a 300.000 de ellas. Una problemática que agrava numerosas afecciones de salud para la gente que lo sufre, entre las que destacan enfermedades mentales o cardiovasculares. Por eso, mañana miércoles 27 de abril se celebra el Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido.

Superar los 55 decibelios pasadas las 22.00 horas está prohibido en Zaragoza, pero en muchas zonas se alcanzan incluso los 75 decibelios, especialmente en aquellas donde se concentra el ocio nocturno y en aquellas con más tráfico rodado. Rebajar el nivel de ruido al recomendado evitaría hasta 18 fallecimientos al año en la capital aragonesa, tal y como ha informado ante los medios de comunicación el portavoz de la Plataforma de Afectados por el Ruido del Ocio Nocturno de Zaragoza, Miguel Morte, este martes.

De esta manera, para poner en valor el silencio, la salud y el descanso de los ciudadanos, la Asociación de Vecinos Stop Ruido Zaragoza ha convocado un minuto de silencio mañana, día 27 de abril, a las 12.00 horas en la puerta del Ayuntamiento de la capital aragonesa. Por la tarde, a las 18.00 horas, se celebrará una Mesa Redonda en el Centro de Historias (plaza San Agustín, 2) para tratar el tema «¿Qué hacer con el problema del ruido, para que Zaragoza sea una ciudad más habitable y sostenible?».

Exigen medidas para reducir la contaminación acústica en Zaragoza

Además, desde la plataforma han puesto de manifiesto la «dejadez» por parte del Ayuntamiento zaragozano para hacer frente a este tema. Y es que la ciudad solo cuenta con nueve sonómetros instalados en algunas de sus calles en comparación con las decenas de ellos que hay en otras ciudades como Murcia (60), Bilbao (75) o Vitoria (16), ha informado Miguel Morte. De esta manera, ha añadido que el Consistorio «en el tema del ruido se pone de parte de los agresores» y ha pedido que «estén con los sufridores».

Por eso, exigen al Consistorio diversas medidas para reducir la contaminación acústica de Zaragoza. La primera de ellas es la instalación de sonómetros públicos en las zonas más ruidosas para poder llevar a cabo mediciones oficiales y, así, poner soluciones en los lugares donde se excedan los decibelios. La segunda medida es vincular a la instalación de sonómetros una nueva ordenanza contra el ruido para que «se cumpla lo que marca la ley». Además, piden revisar la normativa de las zonas saturadas para evitar que estas se extiendan y para disminuir los ruidos allí.

En la misma línea, reclaman que dentro de los planes urbanísticos se tenga en cuenta la contaminación acústica y la posibilidad de reubicar el ocio nocturno pensando en las zonas residenciales. Esto tiene que ver con el ocio nocturno, para lo cual proponen también «sacar ese tema de la política», así como al «lobby etílico» y poner medidas «de acuerdo con los sufridores», ha hecho hincapié Morte. Finalmente, las asociaciones exigen «primero cumplir las leyes y luego, el diálogo».

Todo ello lo aglutinan en una propuesta para una nueva ordenanza, en la que empezaron a trabajar de manera «pionera» en 2018, pero que ahora está «paralizada y empeorada». Desde las diferentes asociaciones afirman que en esta nueva son más permisivos, ya que el horario en el que no se podrían superar los 55 decibelios iría de 23.00 a 07.00 horas, garantizando así el «derecho al descanso y a la salud» de los ciudadanos.

Problemas con el ocio nocturno

«No puede ser que la calle se convierta en bar», ha señalado Miguel Morte haciendo referencia a algunas calles del Casco Histórico o al Tubo. «El ocio en la ciudad de Zaragoza se está subvencionando desde el propio Ayuntamiento», ha dicho, mientras ha añadido que «3,8 millones de euros provenientes de nuestros impuestos se está dedicando a terrazas». Y aunque en la ordenanza de terrazas se plantea la instalación de sonómetros en aquellas que tengan una superficie de 25 metros cuadrados o más, Morte ha clamado que «el ruido no depende de metros cuadrados, sino de la gente que hay y de la actividad que estén desarrollando», por lo que la ordenanza sigue un «criterio erróneo».

«Hemos hecho alegaciones y no han tomado en serio ninguna», ha informado el portavoz, mientras ha manifestado que «hay que darle alternativas a la ciudadanía, incluso de ocio». Pese a sus declaraciones, las asociaciones no se proclaman en contra del ocio nocturno, sino que quieren reubicarlo o que «las cosas se hagan bien». Que haya altos niveles de ruido durante las Fiestas del Pilar, por ejemplo, es «comprensible», pero «todos los fines de semana es una barbaridad», ha afirmado Morte.

Además, han apuntado que «se ha degradado todo» en el centro de la ciudad: «El Casco Histórico está gravemente enfermo por el lobby etílico», ha dicho Miguel Morte. Y es que los vecinos y los comercios «se van» a causa de los bares, «todo revienta», ha concluido.

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