Zaragoza se inunda de emoción para despedir la Semana Santa con el Encuentro Glorioso

La emoción se ha apoderado de este paso procesional, que ha partido de la iglesia de Santa Isabel con una plaza del Justicia plagada de gente

La llegada del Domingo de Resurrección ha puesto el broche final a la Semana Santa en la capital aragonesa. Constituyéndose como una de las fechas marcadas a fuego en el calendario festivo, su principal procesión, el denominado Encuentro Glorioso, representa la victoria de Jesucristo frente a la muerte. Es todo un símbolo de esperanza e ilusión. En plena jornada matinal repleta de sol, la emoción se ha apoderado de este paso procesional, que ha partido de la iglesia de San Cayetano (o Santa Isabel) con una plaza del Justicia plagada de gente.

Al contrario que en días precedentes, los cofrades han caminado con la cara descubierta, reposando el tercerol sobre su hombro izquierdo. Mientras, las Camareras de la Virgen lucen una mantilla blanca que representa alegría por la resurrección de Cristo. Los compases iniciales han motivado el entusiasmo de Zaragoza, conduciéndola hacia un estallido de afecto y satisfacción.

Considerado como uno de los actos más importantes de la religión, ciudadanos y turistas han abarrotado algunas de las arterias más significativas de la ciudad para presenciar la procesión con gesto de asombro y admiración. Más si cabe teniendo en cuenta que el clima se ha aliado -y de qué manera- con el sentir general de los asistentes, que miraban con especial atención la majestuosa e icónica imagen de Jesús tras dos años sin poder apreciarla.

Sin ninguna duda, el momento más destacado de este Domingo de Resurrección es es el que se vive en la plaza del Pilar, insignia de la capital aragonesa. Es aquí donde el Cristo Resucitado y la Virgen de Nuestra Señora de la Esperanza se encuentran durante unos minutos cargados de fervor tanto por parte de los cofrades como de los muchos que se han dado cita en el emblemático espacio zaragozano.

Después ha pasado por vías como Don Jaime, plaza de los Sitios, paseo Constitución o avenida de las Torres, donde se ubica el Colegio Agustinos, sede de la procesión. Allí tiene lugar la Resurrección y el final simbólico de la Semana Santa. Los amantes de este periodo han podido despedirse así hasta el año que viene de los tambores, bombos, timbales o cornetas. Todos ellos con el deseo común de que ninguna circunstancia vuelva a arruinar una festividad que se ha visto interrumpida a causa de la pandemia durante los dos últimos años.

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