Miguel Ángel Otín / Secretario General de Huesca Suena

Legado Ramón y Cajal

Miguel Ángel Otín

La semana pasada tuve la oportunidad de visitar el Instituto Cajal en Madrid y conocer (parte) del Legado de Ramón y Cajal. No se trata de una exposición abierta a visitas generales. El Instituto Cajal, fundado en 1920 (R. y C. murió en el 1934), ha ido cambiando de edificios hasta su actual cuarta ubicación, depende del CSIC -Centro de Investigaciones- y a su vez del Ministerio de Ciencia e Innovación. Es el depositario de dicho legado.

El Legado consta de 28.223 referencias. Compuesto por material de laboratorio usado por R. y C., histologías, dibujos, pinturas y otra documentación. Hoy, ese material está en varias exposiciones temporales en 6 ciudades por el mundo y en algunas ciudades españolas. Lo que no está expuesto, está expuesto en la biblioteca o guardado en un cuarto del Instituto Cajal.

Parece ser, consta en el testamento de R. y C., la cesión al Instituto Cajal para su museo en Madrid. Museo que existió durante unos años, pero hoy no. Desde el Instituto se está trabajando para su recuperación. El ministro Duque se comprometió a promover su creación, pero al ser cesado… Lo que han conseguido con la actual ministra es tener una exposición permanente en el Museo Nacional de Ciencias Naturales hasta que se consiga el museo definitivo.

El Legado ni está en venta, ni se va a trocear. En mi opinión, se deducen escasas posibilidades de que se creen museos fuera de Madrid. Ni en Navarra, ni en Zaragoza, ni en Huesca. Se entiende museos o espacios, con material procedente del Legado. Cuestión distinta es, que en estas ciudades al igual que otras muchas interesadas, se generen y programen actividades relacionadas con Ramón y Cajal como la actual exposición en el Museo Pablo Gargallo de Zaragoza, donde puede admirarse el lado más artístico de R. y C.

Ramón y Cajal, mal estudiante, pidió a su padre (por aquel entonces médico en Ayerbe) que le apuntara a clases de dibujo y pintura con León Abadías, en Huesca, favor que obtuvo y que le permitió desarrollar su capacidad para el dibujo y la pintura. Otro aspecto desconocido de este genial investigador es que fue un buen gimnasta y culturista. Y no quiero olvidarme de que su biblioteca fue vendida en el rastro de Madrid.

En junio, y durante tres años, será el Año Cajal para promocionar su obra por el mundo. Sigue siendo una figura con interés y muy estudiada a nivel internacional. Ocasión para reivindicar que desde Zaragoza y Huesca se programen actividades, tipo exposiciones temporales, ciclos, conferencias… para homenajear, recordar y aprender de este ilustre aragonés.

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