Y los bombos y tambores lo llenaron todo en Calanda: la Rompida de la Hora vuelve emotiva y pasional

Un silencio sepulcral llenaba la plaza de España de Calanda dos minutos antes de que el reloj marcase las 12.00 horas. Las baquetas temblorosas y las miradas al cielo de los miles de cofrades dejaban ver emoción y nerviosismo y es que la Rompida de la Hora volvía al municipio bajoaragonés más de dos años después. El alcalde, Alberto Herrero, bajaba la vara puntual y la actriz Lara Dibildos, invitada de honor, golpeaba con emoción y fuerza el bombo que daba comienzo a la Rompida de este año. Y, de pronto, todo Calanda se llenaba de pasión, redobles, toques y miles de cofrades que se convertían en uno gracias a un latido universal que ya es un icono en la Semana Santa del Bajo Aragón.

Una plaza abarrotada por una marea blanca y morada se llenaba de sentimiento con este acto tan especial que fue declarado por la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Un acto en el que el silencio se rompe, pero a la vez se llena todo de devoción, pasión y una emoción que solo puede sentirse cuando se vive. «Me habían contado muchas cosas sobre el acto, pero la realidad es que tienes que verlo para sentirlo. Es algo inigualable, además tengo mucha responsabilidad porque este año es más emotivo que nunca», ha confesado la actriz.

La cofradía de María Magdalena es la encargada de organizar los actos de la Semana Santa calandina. Su presidenta, Conchita Vidal, acompañaba a la actriz este Viernes Santo en el golpear del bombo que daba inicio a la Rompida de la Hora. Junto a ellas, también estaba el alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón. La marcha palillera con el sonido de los bombos se convertía en una melodía única que ya es una seña de identidad del municipio.

Una melodía que continuará durante varias horas y que volverá a ser la protagonista la madrugada de este Sábado Santo a las 2.00 horas. Será en ese momento en el que se celebre «La hora Buñuel» y la recién estrenada figura del cineasta se iluminará de morado al compás de bombos y tambores.

Un silencio sepulcral llenaba la plaza de España de Calanda dos minutos antes de que el reloj marcase las 12.00 horas. Las baquetas temblorosas y las miradas al cielo de los miles de cofrades dejaban ver emoción y nerviosismo y es que la Rompida de la Hora volvía al municipio bajoaragonés más de dos años después. El alcalde, Alberto Herrero, bajaba la vara puntual y la actriz Lara Dibildos, invitada de honor, golpeaba con emoción y fuerza el bombo que daba comienzo a la Rompida de este año. Y, de pronto, todo Calanda se llenaba de pasión, redobles, toques y miles de cofrades que se convertían en uno gracias a un latido universal que ya es un icono en la Semana Santa del Bajo Aragón.

Una plaza abarrotada por una marea blanca y morada se llenaba de sentimiento con este acto tan especial que fue declarado por la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Un acto en el que el silencio se rompe, pero a la vez se llena todo de devoción, pasión y una emoción que solo puede sentirse cuando se vive. «Me habían contado muchas cosas sobre el acto, pero la realidad es que tienes que verlo para sentirlo. Es algo inigualable, además tengo mucha responsabilidad porque este año es más emotivo que nunca», ha confesado la actriz.

La cofradía de María Magdalena es la encargada de organizar los actos de la Semana Santa calandina. Su presidenta, Conchita Vidal, acompañaba a la actriz este Viernes Santo en el golpear del bombo que daba inicio a la Rompida de la Hora. Junto a ellas, también estaba el alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón. La marcha palillera con el sonido de los bombos se convertía en una melodía única que ya es una seña de identidad del municipio.

Una melodía que continuará durante varias horas y que volverá a ser la protagonista la madrugada de este Sábado Santo a las 2.00 horas. Será en ese momento en el que se celebre «La hora Buñuel» y la recién estrenada figura del cineasta se iluminará de morado al compás de bombos y tambores.

La Ruta del Tambor y el Bombo hace vibrar el Bajo Aragón

En la noche del Jueves Santo al Viernes Santo los municipios de Albalate del Arzobispo, Alcorisa, Andorra, Híjar, La Puebla de Híjar, Samper de Calanda y Urrea de Gaén han hecho su particular rompida de la hora con el repiquetear de los tambores y el sonar de los bombos. Alcañiz lo hace este año a su manera, sin tambores. Sea como sea, el sentimiento y la pasión han unido y hecho vibrar al Bajo Aragón este año más que nunca.

El 5 de septiembre de 1970 nacía la Ruta del Tambor y el Bombo como símbolo de hermanamiento entre nueve localidades que querían compartir y enseñar al mundo esa forma de vivir la Semana Santa. Localidades separadas espacialmente pero que, con sus tambores y bombos, se unen en un acontecimiento que 52 años después se ha convertido en Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

 

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